"Cuando uno escucha a la gente que sabe es más fácil gobernar"

A las puertas de las elecciones, y con la sucesión asegurada en la provincia, Binner mira al país con los pies en Santa Fe. La industrialización como proyecto inclusivo, el desafío de la inflación, la necesidad del diálogo y la impronta del federalismo, como ejes de una alternativa al kirchnerismo.
El gobernador asegura que el teléfono del Ipec es el más caliente de la gobernación. Foto:Luis Cetraro

El gobernador asegura que el teléfono del Ipec es el más caliente de la gobernación. Foto:Luis Cetraro

Por Emerio Agretti

politica@ellitoral.com

La intensidad de la campaña proselitista se deja ver en el rostro de Hermes Binner, e impacta en su puntualidad de una manera que lo obliga a reiterar el pedido de disculpas. Recién llegado del congreso de Federación Agraria y antes de asistir con Antonio Bonfatti a una nueva asamblea ciudadana, el gobernador-candidato dialogó con El Litoral pivoteando en esa doble condición, con un discurso que busca extender su mirada a todo el territorio nacional sin quitarla de Santa Fe. Y que, como preludio a la distendida charla, se pasea por la recuperada sala “de protocolo” armada en la Casa de Gobierno eliminando un divisorio, y poblándola con regalos -como una bandera argentina hecha a mano por un artesano paraguayo o los guantes de Marcos Maidana- y objetos de arte encontrados en distintos rincones, o traídos de Rosario -como el tintero del escritorio-.

El mismo tono de anfitrión orgulloso con el que repasa la historia de esos pequeños trofeos escamoteados al olvido se traslada a la mirada sobre su gestión que, en su último tramo, asume un toque de anticipada nostalgia. “Santa Fe es una provincia tan linda para gobernar”, define, y se explaya sobre la diversidad productiva de la región, su entramado de rutas y kilómetros de costas. Y, no sin antes destacar los esfuerzos de inversión - “como nunca antes”- para comenzar a reparar la postergación del norte, concluye en que “la provincia no ha tenido a nivel nacional la preponderancia que merece”.

Llevado casi imprevistamente a un lugar que, en alguna medida, desmiente o va en sentido contrario de ese condicionamiento histórico, Binner se encuentra embarcado en una acelerada gira por todo el territorio nacional - “menos San Luis, que es una especie de principado”-, pero “sin descuidar los asuntos de la provincia”. Y arriesga una explicación para su vertiginoso ascenso al primer plano nacional, como el candidato de la oposición con más chances de crecimiento.

—Hoy hay una crisis de los partidos políticos, de todos. Y entonces hay una atención de la gente hacia nuevos partidos, nuevas propuestas, nuevos referentes. Así, hay una situación interesante.

—Ahora, usted es más que nunca una extravagancia política. Ya no sólo el primer gobernador socialista, sino también en un contexto en que la mayoría de las provincias está alineada con el gobierno nacional.

—Sí, que en muchos casos son de otro signo político, pero se las conoce como provincias K.

Pragmatismo y fugacidad

—¿No siente que está yendo en contra de la corriente, que la sociedad va para el lado del gobierno?

—No, yo creo que se está moviendo con un alto grado de pragmatismo. Pero nosotros no dejamos de defender lo que es de Santa Fe. Porque hoy la Nación le debe a Santa Fe 8 mil millones de pesos, y los seguimos reclamando en la Corte Suprema, y pensamos que sería muy útil que la Corte falle, porque creemos que lo va a hacer a favor de Santa Fe. Con lo cual tendríamos dinero suficiente para hacer más acueductos, más conexiones de vías férreas con los puertos, más infraestructura, viviendas. Pero vamos a seguir trabajando para que algún día algún gobernante tenga un presente en el que le den a la provincia lo que le corresponde.

—Se lo va a poder repetir a la presidenta el martes, en Venado Tuerto ¿no?

—Se lo vamos a decir, sí. Porque además, no estamos cometiendo ningún agravio, sino pidiendo lo que nos corresponde. Nosotros hemos agotado la vía administrativa, y no quedaba otra que la de ir a la Justicia. Lo que pasa es que la Justicia también hoy está en una situación bastante débil, porque hay una impunidad muy grande, me parece. Hay hechos resonantes, y en poco tiempo nos los hacen olvidar otros hechos más resonantes. No creo que sea lo mejor para una sociedad.

Toda la entrevista en la Edición Impresa

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