Cuando el Concejo se convierte en aula

Guillermo, el pintoresco y curioso hijo del intendente Carlos Arroyo, no deja de sumar motivos de rumores, comentarios y trascendidos desde el propio momento de su designación, como primer concejal de CAMBIEMOS, que integran Agrupación Atlántica, la UCR, el PRO y el partido del Momo Venegas.

 

Como todo joven, abraza, cuando sus responsabilidades se lo permiten, entretenimientos y diversiones, propio de su edad. A partir del 25 de octubre de 2015 se entrega a un curso acelerado de su función de curul, que lo puede llevar a intendente, cuando su padre se ausente según lo establece la Ley Orgánica de las Municipalidades.

En algunas de las sesiones (que han sido escasas) ha elegido como instructora a la concejal Cristina Coria, presidenta del bloque de la UCR. En la última reunión de la Comisión de Hacienda, extrañó su ausencia, no sólo en la oposición sino en el propio oficialismo. Una inasistencia de aquellas que se marcan en rojo en el registro, ya que nada más y nada menos, su papá (representado por José Reinaldo Cano) elevaba los argumentos de la declaración de emergencia de la MGP, siendo la económica clave en el tratamiento.

Según dicen es esmerado y aplicado, trata de aprender, y cuando algo no entiende toma nota por escrito de sus inquietudes. La oportuna secuencia gráfica, recuerdan alguna clase del profesor Jirafales y el Chavo del 8 copiándose. Bromas aparte, ya Guillermo fue excusado mediante certificados médicos de debates durante la campaña.

A favor del edil Guillermo Arroyo es necesario acotar que para lo que dijeron hay muchos que pasaron por sus bancas que hubiera sido preferible que nunca hubieran abierto la boca , y otros a los que directamente no se les conoce la coloratura de voz, ya que cumplieron su mandato se llenaron los bolsillos y ya nadie los recuerda.

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