Cuando el clima y la tecnología ayudan

En lo que va de la temporada, se registraron en La Pampa 20 incendios, consumiéndose desde noviembre un total de 19.100 hectáreas de montes y pastizales. El número impacta, y todavía queda más de un mes para que termine la temporada de incendios.
Pero la geografía y las características de flora y clima de la provincia son especialmente propicios para la generación de incendios a gran escala, no obstante, si se analizan los registros históricos, el número de este año, promediado, termina siendo alrededor de un 80 por ciento menor a la superficie quemada en las temporadas 2004-2005 (266.177 has.) y 2005-2006 (208.700has.).

Desde 2007 en adelante, número fluctuó en torno a las 40 mil hectáreas; a excepción del año pasado, atípico, en el que el fuego se llevó apenas 2.720 has. En la temporada anterior, paradójicamente, incidió positivamente la sequía generalizada: con pocos pasto en los campos, los productores prácticamente no hicieron quemas de pastizales que es, en definitiva, el factor de origen más común de los incendios.

Actualmente, el "índice de peligro" que mide la Dirección de Defensa Civil es bajo: el 2010 fue un año húmedo, de modo que pasto hay, pero ayudan ahora las lluvias continuadas que mantienen los campos en su mayoría verdes. No obstante estamos en plena época de incendios y es preciso extremar cuidados.

Existen otros factores que también inciden junto al clima: tecnología, equipos preparados y concientización.

Defensa Civil de La Pampa trabaja con una batería de equipamiento tecnológico instalados en la sede de la calle Falucho: imágenes satelitales de toda la provincia, coordinación con los radares del Inta (que permiten visualizar la trayectoria de las tormentas), confección diaria del "índice de peligro" que se actualiza en base a datos satelitales y de las bases operativas del interior (con datos de humedad, temperatura, entre otros), y un seguimiento satelital de los vehículos de la repartición.

La información, precisa y urgente, es fundamental para atacar el fuego a tiempo. Y allí, más que la tecnología, a la diferencia la hacen los "informantes" que colaboran con DC campo adentro y en los puestos en el oeste. Son productores y trabajadores rurales capacitados para responder ante una emergencia, que conocen los mecanismos y códigos de comunicación, y advierten tempranamente en caso de ver columnas de humo en el horizonte o de estar en cercanías de algún foco.

También intervienen en esta primera etapa aportando información el personal de Defensa Civil en las bases operativas, la propia policía, viajantes que transitan las rutas provinciales y hasta los pilotos de aviones, que desde el cielo tienen mayor visibilidad.

Una noche.

"La idea es que el incendio no dure más de una noche", sostuvo Gustavo Romero, director de Defensa Civil. Y explicó: "A esa hora, las condiciones atmosféricas ayudan, porque baja la temperatura y el viento se mantiene estable; es muy raro que te gire de noche".

Por otra parte, el trabajo de los brigadista rinde más a las 2 de la mañana que a las 2 de la tarde. "Esto es una guerra y al incendio hay que atacarlo cuando más débil está", dice Romero.

Fuera de situaciones extremas, un foco que se controla en el día - que no pasa de una noche - puede consumir de 800 a 1000 hectáreas. De ahí en adelante se empieza a notar el cansancio del personal: si se mantiene dos días, fácilmente se van alrededor de 3000 hectáreas y si no se controla en menos de tres jornadas, se está ante una situación extrema que lleva a pensar en una pérdida de entre 7 y 10 mil hectáreas. La metodología, según explica Romero, es cambiar las cuadrillas cada 24 horas.

Durante la época de incendios - "temporada alta", de noviembre a marzo - la Dirección de Defensa Civil tiene en forma permanente 32 brigadistas como personal operativo para salir a campo. Además, con el sistemas de Bases Operativas en puntos estratégicos de la provincia, por cada jefe de cuadrilla los municipios aportan entre 3 o 4 brigadistas, con lo que se hacen alrededor de 80 personas.

Si a ello se le suma el personal de la Policía, Salud, Vialidad Provincial y Nacional que pueda intervenir y hasta los pilotos de la Provincia listos a operar el avión de la Gobernación, son en total cerca de 100 personas listas a intervenir ante una emergencia por fuego.

Equipos.

En Santa Rosa está la base central de DC, desde donde se coordinan las acciones de las bases operativas - estratégicamente desperdigadas en el interior - y las operaciones de emergencia. También es donde está asentada la cuadrilla aerotransportada y el grueso de los equipos móviles.

La Dirección de Defensa Civil tiene actualmente 12 camionetas (y dos más a comprar en breve), un avión hidrante, un helicóptero, un avión observador, dos cuatriciclos, una minicargadora, cinco motobombas para desagotar agua, un bote de rescate, una lancha y tres grupos electrógenos. Además, ante una emergencia, la Provincia aporta el avión Caravan para el traslado de personal, y Vialidad presta maquinaria en caso de ser necesario.

En tanto, ya fueron adquirido ocho tractores con rastra que serán entregados en comodato a las sociedades rurales del oeste provincial con la obligación de mantener las picadas siempre despejadas.

Todos los vehículos tienen rastreador GPS (para uso propio y control desde la base) y cada brigadista cuenta con equipamiento tanto para fuego como para agua.

Crédito el BID

Según Romero, la dirección a su cargo está hoy "bien equipada" gracias a que en los últimos años la Provincia autorizó algunas compras de importancia. Para ello se destinaron fondos del presupuesto pero también se ejecutó casi en su totalidad un crédito del BID por 3 millones de dólares, dinero que se termina a mitad de año.

De esa plata sólo quedan US$300.000 (algo más de un millón de pesos) que ya tienen destino definido: el traslado a un nuevo edificio, diseñado específicamente como central operativa.

Por lo pronto, Romero aclara que si bien hasta ahora a DC no le faltó aportes económicos desde la Provincia, parte de la holgura respondió también al respaldo que representó el crédito. "Estamos bien de plata, pero así como antes teníamos un presupuesto para dos camionetas, ahora tenemos 12 - sostuvo -. Son nuevas, pero tienen su desgaste y hay que mantenerlas. Nos hemos venido manejado bien con la plata del BID pero ahora se nos acaba..."

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