Ola de crímenes en José León Suárez: Reclamo de familiares de víctimas

Ola de crímenes en José León Suárez: Reclamo de familiares de víctimas
Brian, Ivonne, Rubén, Johanna y ahora, Enzo son sólo algunos de los más de 20 jóvenes y niños asesinados en los últimos dos años por las bandas narco que patrullan las calles de los barrios Independencia y Carcova (según denuncian con connivencia y protección por parte de la Policía y la justicia); y cuyos familiares, amigos y vecinos se movilizaron ayer a la mañana a los Tribunales de San Martín - ubicados en Avenida Balbín 1753- a fin de acompañar a Juan Ledesma, padre del chico muerto hace dos días para que pudiese reunirse con el fiscal a cargo de la investigación y reclamar por el pronto esclarecimiento del caso.

Cerca de las once de la mañana, decenas de personas armadas sólo con su voluntad de justicia y portando carteles que llevaban fotos de sus seres queridos, aquellos que cayeron bajo las balas, se acercaron a la sede judicial a fin de acompañar al papá de Enzo y utilizar las cámaras presentes para hacer oír su reclamo.

“Cuando la mataron a Ivonne”, relata su madre, “acá no vino nadie. Llamamos a todos los medios, las radios, la tele, los diarios y nadie nos dieron bola. Un periodista de Canal 13 con el que logramos hablar nos llegó a decir que si queríamos las cámaras teníamos que quemar la comisaría. A nosotros nos pareció una locura, pero parece que este señor, con todo su cinismo, tenía razón: Hoy están todos”, resaltó. Efectivamente, pocos medios faltaron a la cita de ayer. Ivonne, de diez años, murió de un balazo hace un mes cuando bajaba del remís que la traía de vuelta del nutricionista. Faltaba una semana para su comunión y quería perder peso para verse linda en la fiesta a la que nunca llegó.

A Rubén lo mataron antes. Maira, su cuñada, reveló que esa vez los tiros fueron ocho y se dispararon desde la ametralladora de un narco que paseaba en moto por el barrio. Los balazos, como en casi todos los casos, fueron por la espalda. Su familia afirma que fueron muchos los que se acercaron al hospital, no sólo para llevarles sus condolencias sino también para aportar información sobre lo sucedido; pero nadie se atrevió a ratificar sus dichos ante el fiscal. Los familiares de cada uno de los chicos denunciaron a quienes sospechan, han sido sus ejecutores; pero sostienen que ninguno ha sido siquiera indagado por la justicia. Sólo dos de los presuntos autores del crimen de Rubén están presos, pero por otras causas penales, y Maira teme que salgan en libertad pronto.

La mamá de Brian aprendió por las malas que no podía esperar más que entorpecimiento, desgano y mala fe de parte de la Policía. Perdió contacto con su hijo hace dos años y su vía crucis comenzó cuando quiso presentar la denuncia en la comisaría. Con el viejo cuento de no poder tomarla antes de cumplirse 24 horas de la desaparición, la mandaron de vuelta para su casa. Desde allí llamó a todos los destacamentos policiales del barrio preguntando por el paradero de su hijo, hasta que fue la propia Policía la que se comunicó con ella para decirle que había aparecido muerto con un tiro en las costillas. Cuando quiso mover la investigación judicial, otro “tranza” -amigo del sindicado como autor del crimen- la acusó de haberlo amenazado con un arma de fuego y presentó como prueba el testimonio de su esposa. Esta vez la Policía actuó con celeridad y destinó seis patrulleros para interceptar a la madre en plena avenida General Paz, arrojarla al asfalto para esposarla y mantenerla incomunicada por doce horas. Ahora sabe que si alguna vez llega a ver al asesino de Brian preso, no será gracias a la fuerza pública.

La enorme mayoría de los vecinos presentes coinciden en que el problema había sido atenuado por el patrullaje constante de Gendarmería, pero hace tiempo que los hombres de verde se retiraron tan súbitamente como habían llegado; y, si bien desconocen la razón, bien saben que a partir de ese momento volvieron a quedar a merced de las bandas de distribución de estupefacientes que reinan en esta mini ciudad dividida en dos por las vías del tren. Luis Flores, de la asamblea popular del barrio Independencia, y cuyos integrantes participaron de la marcha, señaló que este órgano fue formado por los vecinos a fin de poder discutir sobre la seguridad del barrio y generar medidas tendientes a mejorarla, apoyándose mutuamente (como por ejemplo compartir sus números telefónicos y poder reaccionar de manera conjunta ante un hecho violencia), así como también crear un espacio de contención para evitar que los jóvenes caigan en el flagelo de la droga, convirtiéndose en clientes o integrantes de la mafia que los asola.

El diputado nacional por el Frente para la Victoria, Leonardo Grosso, que convocó y estuvo presente en la movilización, cargó contra todos: “El problema es muy grave porque la Bonaerense es protagonista, el Municipio o es cómplice o se hace el boludo y la Justicia directamente no hace nada. Ayer hasta los medios se hicieron eco de la versión policial y afirmaban que Enzo había sido apuñalado, que el crimen se debía a un conflicto entre bandas y los destrozos se debían a narcos infiltrados. Todo esto es mentira. A Enzo lo asesinaron de dos balazos por la espalda, quien lo mató pertenece a una banda con protección policial y lo que sucedió en la comisaría se debió a la indignación que tiene la gente ante una sumatoria de hechos similares que dejaron un saldo de cuatro chicos muertos en los últimos dos meses y la protección que la bonaerense le brinda a los asesinos”.

Juan Ledesma, el padre de Enzo, llegó pasado el mediodía e hizo declaraciones a la prensa antes de entrar a los Tribunales. Cargó contra la inoperancia de la Policía que dijo no haber encontrado elementos de prueba en la escena del crimen, mientras que parientes del chico asesinado recuperaron vainas servidas de la esquina en la que lo mataron. “Vengo acá porque me citó el fiscal y porque quiero que me den una solución. Cuando estaba la Gendarmería esto no pasaba, se podía caminar. Ahora está lleno de gente armada que se cree que es dueño de la vida de los demás”.

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