Destacó la parte del fallo que favoreció a la Argentina y prometió "un fuerte control"
La Presidenta no comentó la parte de la sentencia que no le dio la razón al planteo argentino: la contaminación de Botnia.
Consultada por LA NACION sobre si el resultado global la conformaba, la mandataria dijo que "nadie puede estar conforme" y que sólo lo estaría "si no se hubiera violado el Estatuto del Río Uruguay".
Sin embargo, allegados a Cristina Kirchner deslizaron que, en buena parte, su frase "nadie puede estar conforme" se refería a ese fracaso en demostrar la contaminación y la necesidad de relocalizar Botnia, que Uruguay siempre negó.
No hubo casi tiempo para preguntárselo. Su conferencia fue breve. Cuando LA NACION la consultó sobre el futuro del bloqueo de los asambleístas de Gualeguaychú al puente internacional que lleva a Fray Bentos, ella, con un "gracias, gracias", dio por terminada la rueda.
Admitían en la comitiva: ése será el próximo problema por resolver. Con el fallo en mano, Mujica le exigirá ahora a Cristina Kirchner el desalojo del paso fronterizo cortado hace más de tres años. El Gobierno nunca quiso reprimir a los asambleístas.
A otra pregunta de LA NACION sobre si se aplicarán futuros controles de contaminación, Cristina Kirchner subrayó: "Sí, sin lugar a dudas". Y dijo que el fallo "a futuro pone de manifiesto la necesidad de que ambos países acuerden un fuerte monitoreo, un fuerte control" sobre Botnia.
La espera de Cristina Kirchner a la lectura del fallo demoró dos horas su reunión -debía comenzar a las 10- con su par venezolano, Hugo Chávez, en el Palacio de Miraflores, donde firmaron 25 documentos conjuntos sobre energía y alimentos.
La Presidenta lo esperó en el elegante hotel Tamanaco junto al canciller Jorge Taiana. Miraron la televisión y telefonearon a Buenos Aires y a La Haya una y otra vez. Tras la reunión con Chávez, antes de regresar a Buenos Aires, la Presidenta se acercó a los enviados a Caracas.
"El fallo recepta el planteo de la Argentina: no se había respetado el tratado del río Uruguay y no se había tramitado en el CARU la autorización para la pastera", celebró Cristina Kirchner, de buen humor pese al sol y los 35º. "La consecuencia más importante a futuro es que ya no va a poder volver a instalarse ningún tipo de pastera ni de actividad en el río Uruguay si no se trata previamente en el CARU", agregó.
"Lo que puede preservarnos de todo conflicto -enfatizó media docena de veces- es respetar estrictamente los tratados internacionales de los cuales somos signatarios."
Señaló que no había leído el fallo, sino que se lo habían comentado. "Hay un levantamiento muy grande de la CARU, comisión bilateral que aplica el tratado, y que no se respetó y que es la encargada de aplicar esto, los controles -dijo-. Esto nos debe servir de enseñanza: tenemos que respetar los acuerdos." Apeló entonces a un lema del derecho romano: "No puedo olvidar mi condición de abogada: pacta sunt servanda . Debemos ser siervos y esclavos de nuestros propios acuerdos".
Y concluyó: "Decir «teníamos razón» me parece que tampoco es bueno. Me hubiera gustado no tener razón, que esto no hubiera sucedido".
Adelantó que se reunirá con Mujica y que el afecto mutuo facilitará los futuros controles sobre Botnia.




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