La presidenta, acompañada por miles y miles de personas, no eligió sucesor presidencial dentro del FpV, pero destacó la importancia del proyecto. Un guiño fuerte a Patricio Mussi.(Escenario 2015)
Fiel a su estilo, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner cerró su discurso ante la Asamblea Legislativa con una frase que marcó todo el eje de su gobierno: "Yo no dejo un país cómodo para los dirigentes, dejo un país cómodo para la gente". Y en estas pocas palabras la presidenta recordó que será mucho más incómodo para los dirigentes de la oposición que quieren cambiar los principales logros de la gestión: Privatizar Aerolíneas Argentinas, YPF, negarle a los jubilados dos aumentos anuales, la asignación universal por hijo o suspender las paritarias.
La presidenta no anunció el “autogolpe” que decía la oposición ni fustigó a los líderes opositores, tuvo un discurso destacado donde enumeró todos los logros de su gestión en materia económica y social destacando que la desocupación termina en 6,9 por ciento, con 6 millones de jubilados, con el salario mínimo, vital y móvil más alto de América Latina, con inclusión previsional y con una lucha permanente en defensa de los derechos humanos.
La presidenta citó varias veces al general Juan Domingo Perón, especialmente al anunciar que enviará un proyecto para estatizar la administración de los ferrocarriles argentinos. Recordó que el 1ro de marzo de 1948 Perón, frente a la estación Retiro, nacionalizó los ferrocarriles en manos inglesas. No lo dijo la presidenta, pero aquella medida de Perón fue repudiada por toda la oposición que decía que se había comprado “hierro viejo”. En aquellas horas el gran Raúl Scalabrini Ortiz, el autor de Historia de los Ferrocarriles Argentinos, decía “que se había comprado soberanía”.
Más allá del discurso en sí mismo, dentro del oficialismo había expectativa sobre algún guiño de la presidenta hacia el interior del FpV y especialmente para los precandidatos presidenciales. Como era de esperar, no nombró a ningún sucesor en la carrera presidencial y con un fino humor anunció que “extrañaba los debates en la legislatura”, como preanunciando que dentro de un tiempo puede volver al Congreso.
Las cámaras de canal 7, que no hacen nada al azar, mostraron proporcionalmente a todos los precandidatos: Daniel Scioli, Sergio Urribarri, Florencio Randazzo y Julián Domínguez.
Donde sí hubo gestos concretos fue en la pelea por la gobernación de la provincia de Buenos Aires. La presidenta nombró en dos ocasiones al intendente de Berazategui y precandidato Patricio Mussi.
“La alegría no es solo brasilera”, canta Charly García y cerca de medio millón de personas acompañaron a la presidenta en su último discurso, bajo la lluvia, pero con alegría por los años ganados en la última década. Hubo gran cantidad de familias y jóvenes que llegaron por su cuenta y una importante movilización de las agrupaciones kirchneristas como La Cámpora y el Movimiento Evita, más los intendentes de la provincia de Buenos Aires y los sindicatos.
Quienes esperaban que la presidenta dé señales hacia adentro del partido sobre algún candidato deberán esperar. Quizás la respuesta más contundente hacia las internas del FpV esté en un pasacalles que simplemente decía: “El candidato es el proyecto”. Ella es la conductora y la única incógnita es saber si armará una fórmula de consenso o si dejará que se presenten varios candidatos a las PASO.







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