Son 81 los ejecutivos que viajaron hacia el oriente, sin la presencia de la presidenta que prefirió no dejarle el país a Cobos.
"No hay que sobreactuar", afirmó ayer el embajador argentino en China, César Mayoral, frente a los cuestionamientos opositores que consideraron exagerada la decisión presidencial.
El lunes comenzarán las rondas de negocios entre empresarios chinos y argentinos, que en un principio iban a ser 100 miembros, pero el número se achicó a 81. Sin embargo, esto no será un inconveniente para las charlas, al contrario. Además de visitar Pekín, el primer y segundo día, miércoles, jueves y viernes continuarán con las 400 reuniones pactadas en la ciudad de Shangai.
Se cree que la negativa a viajar por parte de Fernández de Kirchner, iba a complicar las relaciones con el gigante del oriente, pero Mayoral sostuvo que "acá (por China) no se ha dejado plantado a nadie. Los países son soberanos y actúan según sus intereses. No es un tema de política exterior y el gobierno chino comprende la situación y no dice nada".
El objetivo del viaje es conseguir inversiones, pactar negocios y firmar acuerdos comerciales en rubros como la exportación agropecuaria, la limpieza del Riachuelo, la minería y la energía.



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