La popularidad de la canciller, como la de su gobierno, cayó a su mínimo en dos años; reforman la ley de asilo
BERLÍN.- La crisis de los refugiados comenzó a pasarle factura a la canciller alemana, Angela Merkel, la líder que les abrió las puertas de Europa a cientos de miles de inmigrantes que escapan de las guerras en Medio Oriente y de la anarquía y el hambre en África.
Tanto la imagen de la canciller como la de su gobierno de coalición perdieron sensiblemente el apoyo de los votantes, que comienzan a pasar dificultades en los pueblos y ciudades de la primera economía de Europa para hacerle frente a la ola de 800.000 migrantes que comenzó a llegar al país.
El 64% de los alemanes se mostró favorable a que Merkel "desempeñe en el futuro un papel importante", nivel de respaldo que haría palidecer de envidia a muchos dirigentes occidentales. Sin embargo, la cifra es cinco puntos inferior a la registrada en la encuesta precedente de junio, según el semanario Der Spiegel.
La canciller tiene su nivel más bajo de popularidad desde el inicio de su tercer mandato, en 2013, y se ubica en cuarto lugar entre los políticos alemanes más populares, después de haberles tendido la mano a centenares de miles de refugiados de Medio Oriente y África, y de llamar a sus socios europeos a seguir ese camino con un nuevo régimen de cuotas de asilo.
Esa crisis, que arrastra además muerte, drama humanitario y choques políticos entre aliados europeos, también dañó la imagen del partido gobernante y de sus socios.
El respaldo al partido conservador CDU de Merkel cayó a un mínimo anual del 38,5%, según reveló ayer una encuesta de INSA, publicada en el diario Bild.
El apoyo al gobierno disminuyó un punto porcentual en la última semana. Los socialdemócratas de la CSU, que comparten el poder con Merkel en una coalición, también perdieron respaldo, dado que su intención de voto bajó a un 23,5%.
Este resultado revela que la "gran coalición" se situó en su nivel más bajo de respaldo popular desde las últimas elecciones, hace dos años.
En este contexto, el gobierno alemán aprobó ayer un amplio paquete de reformas de la ley de asilo para hacer frente a la creciente cifra de refugiados que llegan al país y que podría alcanzar hasta un millón este año.
Normas más duras
El nuevo instrumento, que aún debe pasar por el Parlamento alemán, incluye un endurecimiento de las reglas de asilo, agilizar los procesos de asilo, introducir nuevos países en la lista de los conocidos como "Estados seguro de origen", repatriar a los refugiados cuyas solicitudes hayan sido denegadas e incrementar la ayuda económica del Estado a los estados federados alemanes (lands).
De manera detallada, el gobierno quiere con esta ley mejorar la manutención y ayuda en especie para los refugiados tanto tiempo como sea posible en los centros de acogida de primera instancia. Sin embargo, limitará la ayuda económica a los refugiados como máximo a un mes de anticipo.
Por otro lado, la reforma eliminará los obstáculos burocráticos para agilizar y facilitar la construcción de centros de acogida de refugiados.
Los solicitantes de asilo con una buena perspectiva de quedarse en el país deberán tener acceso a cursos de integración.
Además, el Estado acordó participar de manera permanente en los costos que genera alojar y proporcionar ayuda a los refugiados. Para ello pagará por persona 670 euros mensuales desde el primer día que un refugiado llega a un centro de registro hasta que concluye su proceso de asilo.
El gobierno de Merkel deberá someter ahora sus planes a votación en el Bundestag (Cámara baja) y en el Bundesrat (Cámara alta). El primero debatirá el proyecto mañana y la cámara de representantes de los estados federados lo hará posiblemente a mediados de octubre, para que el paquete pueda entrar en vigor a principios de noviembre próximo.

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