La crisis política italiana pone otra vez al euro en el ojo de la tormenta

La crisis política italiana pone otra vez al euro en el ojo de la tormenta
La decisión de Berlusconi de retirarse de la coalición llenó de dudas a los mercados europeos, justo cuando asomaba una incipiente recuperación económica
PARÍS.- A Silvio Berlusconi probablemente lo tenga sin cuidado. Pero, en momentos en que una incipiente reactivación económica empezaba a insinuarse en Europa, el coup de force protagonizado por el líder del Partido del Pueblo de la Libertad (PDL) puso a la eurozona nuevamente en el ojo de la tormenta.

Al exigir la renuncia de los ministros de su partido del gobierno de coalición italiano y el llamado a elecciones anticipadas, Berlusconi sumergió a la tercera economía de la eurozona en la incertidumbre política y sometió al gobierno de Enrico Letta al riesgo de explosión. Esa amenaza representa un riesgo mayor para los mercados, que no tardaron en manifestar sus inquietudes.

Alarmadas por la amenaza de inestabilidad, las plazas bursátiles europeas registraron ayer una sensible caída de sus índices. La Bolsa de Milán se hundió a su nivel más bajo del año y el costo de la deuda italiana a diez años se disparó de 4,4% el viernes a 4,6% ayer. Finalmente se estabilizó, al saberse que varios parlamentarios de centro-derecha, representantes del PDL, reprobaban la decisión del Cavaliere .

El caso italiano se sumó a los temores suscitados por Estados Unidos, donde los congresistas debían llegar anoche a un acuerdo sobre un presupuesto provisorio para impedir la parálisis parcial del Estado federal (ver página 2).

La eventual caída de la coalición de gobierno llegaría en el peor momento para la economía italiana y, naturalmente, para la eurozona. La deuda acumulada, que llegó a 127% del PBI, es difícilmente soportable para un país en recesión. El crecimiento se hace esperar y la fragilidad azota al sector bancario, cuya exposición a los títulos del Tesoro nacional alcanza 400.000 millones de euros.

Luego de la renuncia de los cinco ministros del partido de Berlusconi, Letta decidió seguir el juego del hombre que -según todos los analistas- ha tomado al país de rehén con el fin de perdurar.

Letta se someterá a un voto de confianza del Parlamento mañana, obligando así a algunos parlamentarios a desligarse del líder del PDL para evitar elecciones anticipadas.

"No tengo intención de gobernar a cualquier precio", explicó Letta. "No solicitaré el voto de confianza por tres días y para volver a empezar como antes, sino para avanzar y aplicar un programa. De lo contrario, sacaré mis conclusiones", advirtió.

Tras una extensa reunión que mantuvo anteayer con el premier, el presidente Giorgio Napolitano desechó la hipótesis de una disolución del Parlamento y elecciones anticipadas "hasta que no se reforme la ley electoral", que conduce frecuentemente al país a la parálisis política.

Por su parte, Letta espera que ciertos diputados de centroderecha demuestren que no están de acuerdo con Berlusconi y decidan otorgarle su confianza. Eso fue, justamente, lo que sucedió en las últimas horas con varios de esos ministros, que no titubearon en manifestar su incomprensión.

"Queremos seguir con Berlusconi, pero no con sus malos consejeros", afirmó el ministro de Transportes, Maurizio Lupi. Los demás ministros del PDL también parecían tomar distancia del Cavaliere .

El Senado italiano debe pronunciarse en poco tiempo sobre la destitución del tres veces primer ministro y senador vitalicio, una decisión que lo privaría de su inmunidad parlamentaria.

Definitivamente condenado a cuatro años de prisión (reducidos a uno) por fraude fiscal, el magnate también debe afrontar otros procesos. Entre ellos, el llamado "Rubygate", por prostitución de menores y abuso de poder.

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