La debacle internacional ha permitido que las mujeres ganen posiciones dentro de la dotación de trabajadores del sector privado. En la provincia se está produciendo un fenómeno global: el achicamiento de la pirámide de personal. Proyecciones privadas.
La Encuesta de Indicadores Laborales, que es elaborada por la cartera que dirige Carlos Tomada, con el aporte de las Direcciones Provinciales de Estadística, indica -para el caso tucumano- que, desde octubre pasado, cuando se desató la crisis global, la participación de los ejecutivos en el total del plantel disminuyó paulatinamente. El relevamiento, efectuado sobre una dotación de casi 52.000 trabajadores registrados, abarcó a empresas del Gran San Miguel de Tucumán con un plantel de 10 o más operarios.
Del 2% histórico de participación en el mercado laboral, los ejecutivos bajaron hasta el 1,6% en el último bimestre del año pasado, el más bajo nivel desde 2003. “Esa situación puede responder a un achicamiento de la pirámide laboral de las empresas, muy frecuente en tiempos de crisis”, evaluó Graciela Chamut, magister en Dirección Ejecutiva de Empresas y coach Ontológico.
Varios empresarios consultados por LA GACETA coincidieron en afirmar que las compañías profundizan “un achique consensuado” de su plantel, brindándole a los que tienen cargos jerárquicos la oportunidad de jubilarse anticipadamente y sosteniendo el personal existente con algunos recortes.
Chamut explica que hay casos en que, en los hechos, algunos gerentes intermedios se convierten en supervisores de área. Un estudio elaborado por Manpower Argentina revela que, desde fines del año pasado, la demanda de ejecutivos disminuyó y hasta hubo bajas en el plantel de mandos medios.
La otra faceta
La crisis también brinda oportunidades. Por ejemplo, a las mujeres. Según la encuesta oficial, en diciembre de 2008 se evidenció un crecimiento en la participación de ellas en la fuerza laboral registrada del sector privado tucumano (ver La fuerza...).
Según evaluó el director de Estadística, José Luis Ruiz, una explicación a ese fenómeno puede estar vinculado con que, generalmente, en tiempos de crisis, los hombres que trabajan son los más afectados por la desocupación. Pero, asimismo, aclaró que también puede existir una mayor demanda o sostenimiento de puestos femeninos por la calificación laboral.
En efecto, la encuesta del Ministerio de Trabajo puntualiza que, hasta diciembre pasado, casi el 51% de los puestos existentes en las medianas y grandes empresas son ocupados por mujeres profesionales (casi 6%) y con especializaciones técnicas en algunas actividades. Mientras tanto, en el plantel masculino, el 5,4% es profesional, el 13,5% desempeña tareas técnicas, y el 55% trabajos operativos (especialmente en sectores vinculados con la construcción, la metalmecánica y en el comercio).
Chamut, en tanto, reconoce dos situaciones en el movimiento de mujeres dentro del mercado laboral. Por un lado, desde su formación universitaria, son más puntillosas que los hombres a la hora de encarar un proyecto. Por otro, aunque suene cruel, las mujeres no son tan remuneradas como los hombres en cualquier actividad y en cualquier provincia.
“Allí pueden estar algunas de las explicaciones sobre los motivos por los cuales las mujeres ganan posición cuando la economía se presenta en crisis”, evaluó la experta en manejo de Recursos Humanos.

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