En forma reciente, la familia Renovell fue notificada del cierre de la causa. Con nuevo abogado, los padres y el hermano de María Claudia intentarán una reapertura del expediente. Las hipótesis del crimen y el dolor de una familia que no se sobrepone a la pérdida de su hija
Corría el 24 de enero de ese año, tres días después del cumpleaños de su madre, René Larroca de Renovell, cuando la tresarroyense salió con intenciones de ver a Adrián Otero en Elvis, el tradicional pub de Mar del Plata donde planeaba darle aire a su amor por la música, pero nadie sabe si alcanzó a entrar en el lugar. "Hicimos una serie de consultas y hubo testigos que tuvieron contacto con ella en las horas previas al crimen y la notaron 'muy nerviosa'. Incluso algunos aseguran haber visto a SM (las iniciales del sospechoso más firme que tuvo la causa) mirando a través de una vidriera los movimientos de María Claudia", relata hoy Luis Alberto, su hermano e inseparable compañero, a quien esa noche el destino le encomendó otra actividad y nunca más la volvería a ver.
La familia sostiene la teoría de que María Claudia fue víctima de un asesino psicópata que, además vende estupefacientes y está protegido por la influencia de su padre, un militar retirado de Mar del Plata con llegada a las fuerzas castrenses en la actualidad.
"Cuando el abogado nuevo vio la causa me dijo 'ustedes las tienen todas'. El abogado nos dijo que (el sospechoso) está pagando por su libertad desde aquellos años", dijo su madre durante un encuentro que La Voz del Pueblo mantuvo además con su padre, Vicente y su hermano Luis Alberto, refiriéndose al trabajo que inició el nuevo letrado de la familia, el doctor Patricio Hor, quien fue nombrado a través del Ministro y Seguridad Bonaerense Ricardo Casal.
"El que la mató fue compañero mío del colegio y cuando salió el identikit hubo muchos en Tres Arroyos que lo reconocieron. Incluso, en la primera Fiesta del Trigo después del crimen, un grupo de vecinos de acá habría golpeado al sospechoso cuando caminaba por el predio de la avenida Ituzaingó", insistió Luis Alberto, a quien le sobran las certezas, pero como ocurrió con el expediente de la causa, le faltan pruebas.
"La Policía Federal investigó el caso y da perfecto. Cuando él (por el asesino) la va a tirar del auto (a María Claudia), se detuvo frente a un taller mecánico, en una zona donde había muchos robos. Entonces, el dueño del taller, por temor a sufrir un hecho, iluminó el vehículo con una luz de yodo y vio claramente como el sospechoso sacaba un cuerpo de un auto, pero cuando éste vio que lo iluminaban, subió nuevamente el cuerpo y se retiró rumbo a Camet donde finalmente lo dejó. Con el tiempo, no se supo más nada de ese testigo. Desapareció él y su taller", recordó Luis Alberto Renovell, quien asegura haber sufrido una especie de "tiro de gracia", cuando tomó contacto con el fiscal de la causa, el doctor Oscar De Niro, "el fiscal De Niro me dijo 'acá pueden venir 50 personas de Tres Arroyos diciendo que SM es el sospechoso, pero no sirve para nada porque no hay pruebas'", indicó haciendo alusión a los reconocimientos que surgieron en forma posterior a la difusión de un identikit proporcionado por la policía, "no era un desconocido, porque sino ella no se subía al auto de nadie que no conocía", agregó.
Triste ausencia
Después de terminar el secundario, María Claudia Renovell hizo una carrera terciaria en magisterio y poco después consiguió trabajo como administrativa en el Ministerio de Trabajo, una labor que comenzó a desarrollar cuando vivía en la ciudad La Plata, de donde se vino en cuanto pudo y consiguió el traslado. Una vez en Tres Arroyos, comenzó a disfrutar de la proximidad con la costa y viajaba a distraerse junto a toda su familia, de quienes no se separaba en ningún momento, hasta la noche del asesinato.
María Claudia era hija de Vicente Renovell, un porteño del barrio de Devoto cuyo padre era un mozo que supo trabajar en el restaurante del Alvear Palace y, a raíz de una amistad con un tresarroyense que oportunamente había adquirido la concesión de una confitería en nuestra ciudad, se radicó en Tres Arroyos, donde conoció a René Larroca, con quien se casó y tuvieron a María Claudia y Luis Alberto.
El 24 de enero de 2001 terminó siendo una fecha que devastó a la familia, y la ausencia de Justicia profundiza un dolor que no se calma, ni siquiera con las recientes 2000 firmas juntadas en los últimos cuatro meses, cuando comenzaron a luchar por la reapertura de una causa llena de sorpresas y sinsabores.
En el camino al cierre definitivo que hoy la familia trata de postergar, hubo obstáculos y pérdidas desesperanzadoras, como cuando la familia se sintió verdaderamente acompañada por la presencia de un fiscal que inspiraba preocupación por la causa, como el doctor Nicolás De La Cruz, quien en plena etapa definitoria, sufrió una enfermedad que acabó en pocos meses con su vida, "en un mes se murió de un cáncer fulminante", comentó apenado Luis Alberto Renovell.
Ahora la familia convive con la incertidumbre y, presa de la angustia, le da un lugar importante a culpas y cargos de conciencia que nada tienen que ver con la trampa que le tendió su trágico destino, "si yo no iba a ver a Jorge Sobral a María Claudia no le pasaba nada", afirma sin consuelo su padre, mientras su familia, tratando de dejar atrás el dolor, lo acompaña con fuerzas para que expulse esa teoría de su corazón y le abra las puertas a la esperanza de una nueva etapa investigativa que permita sacar de la realidad al fantasma siempre presente de la impunidad.

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