Crimen organizado: el asesinato de Norma Sánchez frente a su familia

Crimen organizado: el asesinato de Norma Sánchez frente a su familia
Era la dueña de una parrilla y la mataron en un intento de robo. Un peligroso delincuente rosarino fue el único condenado.
El asesinato ocurrió a pocos metros de donde en 2005 mataron a sangre fría al único testigo del secuestro de Cristian Schaerer.

Norma Sánchez tenía 54 años y fue víctima de uno de los crímenes con mayor repercusión en la Capital. Era la dueña de una conocida parrilla y la mataron la tarde del 20 de septiembre de 2009, cuando regresaba a casa junto a su esposo y su hija. Los sorprendieron un par de delincuentes armados. El dato falso de una posible recaudación, un intento de robo frustrado, un tiroteo y la tragedia devino en pocos segundos. El responsable fue detenido un día después en el Chaco, estaba herido y dio un nombre falso en un hospital. Tres años después, lo condenaron a perpetua, se responsabilizó de todo, pero nunca detuvieron a las personas que organizaron el golpe.

El abogado querellante en la causa, Ernesto "Tito" González, apuntó desde un primer momento a una banda delictiva que operaba detrás del crimen. Sánchez y su marido eran los dueños de una de las parrillas más convocantes de la ciudad. Y, al parecer, el seguimiento de los pasos que hacían cada fin de semana había comenzado semanas antes de la tragedia. El dato erróneo de que ese domingo la familia trasportaba todo el dinero de la recaudación del fin de semana habría sido el detonante.

Pasadas las 16.30, el Peugeot 206 de la familia llegó hasta el frente de su domicilio de la avenida Maipú al 1.500. Mientras la pareja estacionaba el vehículo, la joven, hija de ambos, descendió con una mochila en los hombros y con las llaves para abrir la puerta del frente. Fue allí cuando vio que dos sujetos bajaron de una moto y fueron corriendo hacia ella.

Sin mediar palabras, la arrojaron al piso e intentaron quitarle el bolso, mientras la chica pedía ayuda a los gritos.

Norma y su marido vieron todo, y la mujer no dudó y bajó corriendo para tratar de socorrer a su hija, pero quedó a medio camino. Uno de los delincuentes la vio acercarse, extrajo un arma, le apuntó y disparó. La mujer cayó herida de muerte sobre la vereda.

Su marido respondió el ataque con un viejo revólver que llevaba siempre en el auto para seguridad de su familia.

Los vecinos dijeron que se oyeron al menos nueve detonaciones. Una de las balas rozó al hombre, pero al mismo tiempo él alcanzó a herir en una pierna justamente al desconocido que baleó a su esposa. La gente de las inmediaciones comenzó a salir y al verse rodeados, los delincuentes corrieron como pudieron otra vez hasta la moto, subieron, aceleraron y escaparon.

Una ambulancia llevó al matrimonio hasta el hospital Escuela, pero cuando llegaron la mujer ya estaba sin vida. El balazo que recibió le atravesó el pecho y generó una hemorragia interna que la mató en cuestión de segundos. Los paramédicos encontraron entre sus ropas el dinero que buscaban los delincuentes y según las fuentes del caso, no superaba los 1.500 pesos.

SORPRESA EN RESISTENCIA

Los policías desplegaron un fuerte operativo en toda la ciudad. Tenían las descripciones de los sospechoso, pero pasaban las horas y no los encontraban. Recién al otro día la novedad llegó del hospital Perrando de Resistencia.

La Policía chaqueña informó a sus pares correntinos que habían detenido a tres personas en el centro de salud, todos vinculados al crimen de la comerciante. Y al parecer todo había quedado esclarecido.

Los investigadores comentaron que la misma tarde del crimen una mujer joven llegó hasta el hospital con un hombre herido de bala, de quien dijo era su novio y lo identificó con el apellido Perna. El sujeto quedó internado y la desconocida le dijo a los policías de la guardia que habían sido víctimas de un robo en Barranqueras.

Al instante, una guardia de la comisaría de ese lugar se acercó hasta la zona del supuesto robo, pero los vecinos dijeron que no vieron ni oyeron nada raro. La mujer seguía en el hospital, pero intentó salir cuando la dejaron sola y cuando la detuvieron, se quebró y confesó todo. Al día siguiente, otro cómplice llegó para preguntar por la salud del hombre internado y también quedó detenido.

El herido era Matías Robledo, un delincuente rosarino acusado de matar a un policía en esa ciudad. En 2012, el tribunal que lo juzgó por la muerte de Sánchez lo condenó a cadena perpetua.

Esclarecimiento y condena unánime

Cuando se repuso de la lesión, Robledo y sus cómplices fueron trasladados a Corrientes. Los dos jóvenes que lo acercaron hasta el hospital quedaron procesados por encubrimiento. Pero Robledo quedó detenido por ser el autor material de la muerte de Norma Sánchez. Asumió la responsabilidad y dijo que no intentó matar al esposo de la mujer, sino que actuó en defensa propia, porque lo vio disparar.

Cuando revisaron sus antecedentes, notaron que había sido condenado en Rosario por la muerte de un policía en un asalto a mano armada. Su víctima había sido el agente Emanuel Del Mastro, que custodiaba como adicional un burdel ubicado frente a una comisaría de esa ciudad. Las cámaras de seguridad registraron ese ataque. Pero a pesar de ese crimen, de estar sospechado de otra muerte en el Norte de esa ciudad y de contar con otros delitos en su historial, este hombre gozaba de salidas transitorias y fue así como llegó hasta Corrientes, donde entró en contacto con Fabián Araujo, otro delincuente con uno de los prontuarios más "pesados" de la provincia.

Fueron los dos quienes atacaron a la familia de la comerciante la fatídica tarde de ese domingo de 2009. Araujo, sin embargo, logró escapar y no volvieron a tener novedades de su paradero hasta hoy.

El abogado querellante en la causa sostuvo su hipótesis de una banda delictiva con conexiones en distintas provincias. Llegó a decir que Robledo y Araujo formaban uno de los eslabones, pero los verdaderos responsables, que eran quienes diagramaron el ataque, estaban en las sombras.

Todos los argumentos fueron expuestos en el juicio oral de marzo de 2012. El 16 de ese mes, el Tribunal dictó una ejemplificadora sentencia. Por unanimidad, condenaron Robledo a cadena perpetua por "homicidio calificado en grado de tentativa". El viudo de Sánchez agradeció y sólo pidió una cosa: que atrapen cuanto antes a Araujo.

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