Durante la tercera jornada de juicio oral y público por el homicidio de Julio Gualpa, los familiares de la víctima trataron de involucrar a Jorge Sombra, quien resultó herido de bala en la pelea ocurrida en inmediaciones de Zeus.
Apuntan a que el tercero en realidad le tendió una trampa a Gualpa, para que Donito Blanco lo matara. En un hecho excepcional, el Tribunal permitió que el padre de la víctima, Enrique Gualpa, ampliara su declaración -donde cargó contra Sombra- porque el día anterior “se olvidó” de algunos detalles importantes.
La nueva jornada de juicio estuvo cargada de momentos tensos, con amenazas de familiares de Gualpa hacia al principal acusado, Donito Blanco, y también exmujer y posterior pareja de la víctima, Vanesa Urquiza, quien le señaló al homicida confeso al retirarse: “Hijo de puta, me mataste al padre de mis hijos...”. También una prima de la víctima lo señaló a Blanco con el dedo cuando se iba y le dijo: “Asesino hijo de puta, vas a pagar todas, mentiroso”. Mientras que el padre de Gualpa anticipó, en una carta dirigida al Tribunal, que si no se condena a todos, quienes su familia interpreta estuvieron involucrados, él en persona “se encargará del resto”.
Las escuchas telefónicas a familiares de Blanco dieron fuerza a la hipótesis que el cruce entre víctima y victimario la noche del 20 de octubre no fue casual, y que Blanco buscó a Gualpa para matarlo. Mientras que Sombra, quien no está involucrado como acusado y el día martes declaró, reiterando su frase “no recuerdo”, ahora es apuntado por la familia de Gualpa como el entregador, aunque la Fiscalía todavía no presentó toda su prueba y de lo que falta conocer habría aportes concretos que develarían dicha situación.
Testigos
Uno de los primeros testigos en presentarse fue la joven Yanina Rivas, prima de Julio Gualpa, quien recordó que la noche del homicidio estaba con amigas en un boliche bailable y a las 7 de la mañana se fue a Zeus. Fuera del bar conflictivo vio a Jorge Sombra, de quien aseguró que “miente”, porque no se encontró de casualidad con la víctima sino que “lo llamó” cuando Gualpa pasaba por el lugar en su auto y sabiendo que Blanco estaba cerca.
Rivas, que en todo momento se dirigió al principal acusado como “este mugriento”, afirmó que vio también en la zona a Donito Blanco “muy encapuchado”. Al retirarse de la sala, apuntó con el dedo al homicida y le adelantó: “Asesino hijo de puta, vas a pagar por todas”.
Luego declaró una hermana de Yanina Rivas, Celeste, quien acompañaba al mismo grupo de mujeres que se dirigió a Zeus y relató la misma versión.
Luego declaró Vanesa Urquiza, quien estuvo en pareja desde los 13 a los 21 años con Blanco y en ese tiempo tuvieron dos hijos, pero luego se separó -aunque sigue casada legalmente con el victimario- y se juntó con Julio Gualpa, con quien tuvo dos hijos más. La testigo confirmó que se separó de Blanco porque la golpeaba, de hecho lo denunció y fue condenado por esa situación, y ratificó luego que los problemas entre los dos jóvenes surgieron a partir del momento en que ella decide ser la pareja de Gualpa.
Recordó que horas antes del hecho discutió con Blanco por algo relacionado con sus hijos en común y en ese momento el joven se levantó la remera y le mostró que estaba armado.
Señaló por otra parte que, dos días después del homicidio, su cuñado y acusado hoy de encubrimiento, Diego Franco, apareció por su casa y le dijo: “Te sacamos un peso de encima, ya quemé la ropa y el arma ya la descarté”.
Aseguró también que recibió amenazas de muerte por parte del acusado el pasado 9 de mayo, mientras éste ya estaba detenido, donde también le advierte que iría por los primos y amigos de Gualpa.
Policías y olvido
Pasaron luego a declarar tres efectivos de la Brigada de Investigaciones, que detallaron requisas, allanamientos, la detención de Blanco y escuchas telefónicas. Uno de los policías confirmó el hallazgo de un arma de fuego debajo del asiento de Chevrolet Astra de Gualpa, un revólver calibre 38 cromado con el cargador completo.
Luego, el jefe de la Brigada, José Giordano, reveló cómo encontraron la moto de Blanco que Franco escondió en la casa de un amigo, indicándole porqué la guardaba allí. Dijo que en el mismo día viajó a Córdoba, con el dato certero sobre la pensión donde se había alojado el acusado, que fue demorado en la vereda de ese hospedaje por efectivos cordobeses.
El efectivo policial Eugenio Orueta detalló luego las escuchas telefónicas y entre ellas se destacó una comunicación entre Celia Estrada (madre de Blanco) con una amiga, realizada previo al hecho, y donde la mamá del acusado admitía a la otra mujer que ya le había advertido a su hijo que “no hiciera nada”. La comunicación y el contenido de la misma reforzaría la hipótesis de un homicidio planificado.
El Tribunal autorizó luego, de manera excepcional, que Enrique Gualpa -padre de la víctima- amplíe su declaración, pedido por medio de una carta que entregó una de las testigos anteriores, donde señalaba que tenía información valiosa que el día anterior había “olvidado” cuando fue su turno.
Gualpa cargó directamente sobre la participación de Sombra en el homicidio. Dio nombre, dirección y el teléfono de un remisero que le contó que esa noche llevó a Sombra desde el pub Donato hasta Zeus, y el pasajero le indicó que lo lleve hasta el lugar y lo espere porque “tenía que arreglar algo”. La versión contrasta con el hallazgo del auto de Sombra, un VW Gol, que estaba estacionado frente a Zeus junto al auto de Gualpa.
Justificó las heridas del tercer involucrado en el episodio de sangre porque Gualpa se ubica detrás y supuestamente lo empuja a Sombra cuando Blanco lo ataca. La acusación de Gualpa quedará ahora sometida a evaluación del fiscal Gilardenghi, quien deberá determinar si es suficiente para abrir una nueva investigación, o no.
Finalmente, el padre de la víctima aseguró que el arma homicida “la entregó y la descartó” Diego Franco.
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