Crimen del agenciero: piden duras condenas para los acusados

Crimen del agenciero: piden duras condenas para los acusados
Para Diego Moya y Gaspar Segura, la fiscalía pidió 21 y 19 años. Para Vega 20 años. Solicitan la absolución de Carlos Quevedo.
El juicio por el crimen del agenciero Robert Durval Marchetti ingresó en su etapa final. Ayer, la fiscalía emitió su alegato y pidió condena para cuatro de los cinco imputados por el hecho de sangre ocurrido el 7 de mayo de 2010 en el barrio Villa Cubas.

El fiscal de la Cámara Penal de Primera Nominación, Jorge Silva Molina, solicitó para los coautores, Diego Moya y Gaspar Segura, las penas de 21 y 19 años respectivamente. Por su parte, para los "partícipes necesarios", Fernando Vega y Flavia Quevedo, pidió que sean condenados a 20 y 14 años. Para Carlos Quevedo, el ministerio público solicitó su absolución.

Alrededor de las 9.40, el Tribunal compuesto por los jueces Roberto Mazzucco, Carlos Roselló y Fernando Esteban, ingresó al estrado y dio paso a los alegatos que fueron emitidos en dos tramos por Silva Molina y el coadyuvante, Ezequiel Walther.

La fiscalía se explayó en el testimonio de Carlos Quevedo, el único de los imputados que llegó en libertad a debate y que prestó declaración. Quevedo había manifestado que Segura y Moya habían consumido cocaína en grandes cantidades y que observó que maniobraban un arma de fuego.

En ese sentido, Silva Molina destacó las pericias que complicaron la situación de Moya, ya que según la prueba de Dermotest o de guantes de parafina, en una de sus manos se encontraron restos de pólvora. Sumado a que en la motocicleta se levantó una huella dactilar que se correspondía con el dedo meñique de la mano derecha de Moya.

Estas pruebas echaron por tierra la versión del acusado, quien había declarado que Segura había realizado el disparo contra Marchetti.

A posteriori, la fiscalía se refirió a la situación de Vega, que fue definida como "participación activa", y que el accionar fue premeditado, ya que recordó la declaración de Quevedo, cuando dijo que horas antes del homicidio se había parado en la camioneta frente a la quiniela ubicada en la esquina de calles Conessa y Adán Quiroga, y tras hacer una jugada, les comentó a sus acompañantes que "ahí estaba la papa", refiriéndose al importante volumen diario de dinero que recaudaba la agencia.

Por su parte, el fiscal Walther se refirió a Flavia Quevedo e hizo hincapié en las contradicciones en que incurrió ante los testigos del accidente, ocurrido a 300 metros del asalto mortal, y que tuvo como protagonistas a Moya y a su primo Segura. "Palmarias contradicciones", expresó el coadyuvante que reiteró que a un testigo le había manifestado que la moto era suya y que su primo se la había robado, en tanto que a otro le manifestó que se la había pedido prestada. "En todo momento quiso mostrar su ajenidad al hecho" y refutó los dichos de Quevedo, que sostenía que no tenía una relación amorosa con Vega. El fiscal introdujo por lectura los mensajes de texto que intercambiaban y que ponían en manifiesto el vínculo afectivo entre ambos. Uno de los mensajes decía "linda mañana para hacer el amor" u otro "siempre voy a ser tu ángel de la guarda".

En cuanto a la situación de Carlos Quevedo, la fiscalía expresó que existía la "íntima convicción de que no era ajeno al hecho", pero que no existían elementos de prueba para mantener la acusación, por lo que solicitaron su absolución.

Tras más de una hora y media de audiencia, el Tribunal resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta hoy, momento en el que alegarán la querella y las defensas de los cinco imputados.

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