Gigantes de la industria están adquiriendo grandes empresas, en lo que se llama una "campaña de compras". La ecuación combina los millones en poder de los asiáticos y la dificultad económica que atraviesa hoy la península.
En enero de 2012, la Shandong Heavy Industry, una sociedad productora de escavadoras y tractores controlada por el Estado chino, adquirió el 58% de Ferretti por 374 millones de euros. En el momento de la operación, la empresa italiana tenía una deuda de 600 millones.
Para Giorgio Lonardi, analista económico del diario La Repubblica, la compra de Cifa por parte del coloso de las maquinarias edilicias Zoomlion "es la adquisición más importante por parte de un grupo chino en Italia y la segunda de todos los tiempos en Europa". El gigante asiático desembolsó 500 millones de euros para tomar control del 100 por ciento.
Ambas empresas entraron en lo que, por estos días, se conoce como la "campaña de compras" de la República Popular China en Italia. Una ola de inversiones que implicó la adquisición de 195 grandes marcas del Made in Italy, con 10 mil dependientes y un giro de negocios con un volumen de ventas de 6000 millones de euros.
Según el diario francés Les Echos, China tiene un interés "creciente" en la economía italiana. Luego de señalar la apertura en Milán de la agencia de calificación de China Dagong Europe, el principal matutino económico-financiero de Francia asegura que "el Made in Italy está más que nunca en el radar de los grandes inversiones de Hong Kong y China Continental".
La ecuación es simple. Por un lado, los asiáticos tienen millones para gastar y, por el otro, Italia atraviesa un período de dificultad económica que bloquea las inversiones locales y hace que muchas empresas ofrezcan años de trabajo y tradición a precios "regalados".
El mercado italiano, sobre todo las medianas y pequeñas empresas, sufre la crisis y la mala administración pública, y el sector financiero perdió un 4,3% en 2012 y había perdido el 9,7 en 2011. Según datos de la Unión Nacional de Empresas, tres de cada cinco empresas cierran sus puertas por la falta de prospectivas, de financiamientos e inversiones. El Instituto Nacional de Estadísticas confirma este escenario en un estudio en el que revela que, respecto de 2008, este año habrá "un 11,1% de baja en la producción".
Debido a estas condiciones y al creciente interés de Beijing en la península, el Departamento de Informaciones para la Seguridad (DIS) lanzó una alarma acerca del "riesgo de colonización" que deriva de la especulación de China en los negocios italianos. Según el diario La Repubblica, en un documento enviado a la presidencia del Consejo de Ministros y a la Copasir (un comité parlamentario que controla los servicios de información y seguridad), los 007 señalan que los chinos sacan provecho de la crisis financiera de las comunas italianas para la especulación inmobiliaria y advierten sobre los riesgos que este fenómeno podría tener en el país.
Uno de los casos citados en el informe es el del área de una ex sede de la empresa siderúrgica Falck, en las afueras de Milán. Los chinos habrían "manifestado su interés en reconvertir la zona" y entrar en un "negocio de miles de millones de euros, con un millón de metros cuadrados edificables y 4000 millones de inversión". Según el documento, el asunto es monitoreado por el Consulado de China en Milán y, para seguir de cerca la transacción, los chinos estarían pensando en abrir en el país una filial de la Bank of China. "China apunta simplemente a ganar el control de importantes áreas inmobiliarias en fase de reconversión en Italia sacando provecho de los desequilibrios financieros que aquejan a los entes locales", aseguran los servicios de Inteligencia.
La pregunta sería: la "campaña de compras" de China, ¿es una amenaza o un recurso para Italia? Para Lorenzo Stanca, del fondo privado ítalo-chino Mandarin Capital Partners, "depende" porque en general la inversión extranjera no comporta en sí misma una pérdida de riqueza, "si llega plata al país y no se llevan la producción". Según el economista, la adquisición de Cifa por parte de China fue ventajosa: "Salvó a la empresa de la quiebra, no hizo despidos e invirtió en un nuevo establecimiento en Faenza."
El caso de Ferretti, en cambio, muestra la otra cara de la moneda. La compañía asiática que adquirió la marca estaría planeando deslocalizar la producción de los yates a la isla china de Hinau, la zona económica más productiva de la República Popular China, y dejaría en la península sólo los puntos de manutención. «
Comentá la nota