EE.UU. dijo que son "los actores más peligrosos de la región" y prometió apoyo, pero no tropas; Irán le ofreció equipo bélico al gobierno, que prepara una ofensiva
Fallujah, a sólo 70 kilómetros de Bagdad, es un enclave estratégico en Irak y un bastión de los grupos islamistas en su lucha contra el primer ministro, el chiita Nouri al-Maliki. Para Estados Unidos, que calificó como "muy peligrosos" a los grupos que tomaron el control de la ciudad, la situación es de máxima gravedad, por lo que prometió apoyar al gobierno iraquí, pero sin enviar tropas.
"Las fuerzas iraquíes están preparando una gran ofensiva en Fallujah", dijo ayer un alto responsable del gobierno de Al-Maliki.
Fuerzas especiales del ejército realizaron en los últimos días varias operaciones para tratar de reconquistar la ciudad, pero se encontraron con una fuerte resistencia de los grupos islamistas. "Una vez que los habitantes de la ciudad se hayan marchado, las fuerzas de seguridad lanzarán un ataque frontal para aplastar a los terroristas", sentenció el alto cargo del gobierno iraquí.
Los combatientes del grupo Estado Islámico en Irak y Levante (EIIL), próximos a Al-Qaeda, tomaron el control de Fallujah y de algunas zonas de Ramadi, 50 kilómetros más al Oeste (ambas en la provincia occidental de Al-Anbar), después de que se registraron enfrentamientos entre la policía local y partidarios de un movimiento sunnita hostil a Al-Maliki.
Es la primera vez que combatientes vinculados con Al-Qaeda toman directamente el control de zonas urbanas desde la sangrienta insurrección que siguió a la invasión del país liderada por Estados Unidos, en 2003. Tanto Fallujah como Ramidi fueron entonces bastiones insurgentes.
"Ahora será Irak quien libre la batalla", indicó ayer el secretario de Estado norteamericano John Kerry, que realiza una visita de trabajo por Medio Oriente. "Vamos a ayudarlos en su lucha, pero es una lucha que al final van a tener que ganar ellos y estoy seguro de que pueden hacerlo", dijo Kerry. El secretario de Estado se mostró profundamente preocupado por el auge que está tomando en Irak el grupo EIIL. "Son los actores más peligrosos de la región; no obstante, no prevemos enviar tropas sobre el terreno", agregó Kerry.
Una de las consecuencias fatales de esa renovada expansión de extremistas islámicos en Medio Oriente es precisamente la regionalización de los conflictos, como está ocurriendo en el caso de la guerra civil en Siria (ver aparte). En Irak, la fuerte presencia del EIIL también preocupa a los países vecinos.
Ayer, Teherán se ofreció a proveer de equipamiento militar y asesoramiento a sus antiguos enemigos de Bagdad para ayudar al gobierno de Al-Maliki a combatir y expulsar del país a Al-Qaeda.
"Si los iraquíes lo piden, nosotros les proporcionaremos equipamientos y asesoramiento, pero no necesitan hombres", declaró el subjefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas iraníes, el general Mohammed Hejazi, citado por la agencia de noticias estatal IRNA. El general añadió que "no ha habido una petición para llevar a cabo operaciones comunes contra los terroristas" de Al-Qaeda.
Cuatro fuerzas se disputan el control en la provincia de Al-Anbar, en el oeste del país: las tropas gubernamentales, sus aliados tribales, el EIIL y las fuerzas antigubernamentales del Consejo Militar de las Tribus.
Los enfrentamientos comenzaron hace una semana en Ramadi y Fallujah, pero no hay ningún balance global disponible, aunque las autoridades dieron cuenta de más de 160 muertos, fundamentalmente miembros del EIIL, entre el viernes y el sábado.
El EIIL se ha convertido en una importante fuerza en la guerra que se libra en la vecina Siria, y en Irak ha llevado a cabo sangrientos atentados. "El EIIL ha conseguido beneficiarse de sus redes y capacidades en Irak para tener una presencia fuerte en Siria, y ha empleado su presencia en este país para reforzar sus posiciones en Irak", explicó Daniel Byman, experto en Medio Oriente de la Brookings Institution.
Mientras los cañones apuntan a Fallujah, ayer por lo menos 14 personas murieron en una ola de atentados en Bagdad, informaron fuentes policiales. El atentado más grave se produjo en el barrio de Shaab, de mayoría chiita, donde explotaron dos coches bomba, dejando un saldo de nueve muertos y 25 heridos. Ningún grupo reivindicó los ataques.

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