Un grupo de vecinos de esta ciudad, se encuentra en plena organización de una fundación que estará dedicada a atender a personas afectadas por la enfermedad conocida como Mal de Parkinson y sus familiares directos.
El impulsor del proyecto fue Luis Ruiz Díaz, que fuera conocido como jugador de fútbol en distintos equipos de la ciudad y a quien hace quince años le fue diagnosticada la enfermedad, cuya denominación recuerda al médico y sociólogo británico James Parkinson que en 1817 descubrió y describió el mal que llamó “parálisis agitante”.
La iniciativa de Ruiz Díaz fue encontrando eco en otras personas afectadas por la enfermedad, lo que derivó en una primera reunión realizada días atrás y a la que asistieron cerca de veinte personas, entre enfermos y familiares. Allí quedó firme la idea de dar forma legal y llevar adelante un trabajo orgánico en beneficio de quienes padecen de Parkinson, cuya cantidad aún no ha sido totalmente detectada en la ciudad aunque se estima que se trataría al menos de “varias decenas”.
Luis Ruiz Díaz dialogó ayer con este diario acompañado de Néstor Hugo Chap, otro portador de la mencionada enfermedad dispuesto a aportar su experiencia y colaborar en la creación de la fundación, para la que aún no ha sido elegido nombre.
La próxima reunión se llevará a cabo el sábado 11, a las 16:00, en las instalaciones de Corpico ubicadas en calle 13 entre 104 y 106, que la cooperativa ofreció para la ocasión. Los interesados en asistir, ya sean enfermos de Parkinson o familiares de éstos, podrán consultar a los teléfonos 15448584 o 15605839, o simplemente acercarse ese día al lugar mencionado.
“La intención es ayudar a los enfermos de Parkinson de distintas maneras, ya que pensamos contar con asesoramiento profesional en distintas disciplinas, no sólo en lo referente a las cuestiones neurológicas sino también a las psicológicas, ya que esta enfermedad suele afectar mucho en ese aspecto. Por ejemplo, en mi caso, que hace quince años tengo la enfermedad, en los primeros tiempos trataba de esconderme de la gente, no quería que me viera nadie. Con el tiempo lo fui superando, pero no es fácil. Además, esto cambia totalmente la vida a quien lo padece, y por supuesto también afecta a su entorno, a sus familiares. Ellos también tienen que aprender muchas cosas para convivir con un enfermo de Parkinson”, explicó Luis Ruiz Díaz.
Por su parte, Néstor Chap señaló que “si bien no es una enfermedad curable, es importante que todos sepan que se la puede tratar y que puede mejorar en gran medida la calidad de vida de quien la padece. Yo la tengo desde hace algo más de nueve años, y al igual que él (por Luis) puedo dar fe de que hay tratamientos que dan resultado. La idea es que quienes tengan Parkinson no se entreguen, no se aislen, que no caigan en estados depresivos. Además de lo que se pueda hacer en cuanto a atención profesional, la idea es que también encuentren un ámbito que les permita relacionarse con los demás, una especie de contención social que a veces quien padece esta enfermedad no encuentra fácilmente. Podremos compartir un lugar y un tiempo entre quienes tenemos el mismo problema, pero sabiendo que hay maneras de sobrellevarlo mejor”, abundó.
“Es necesario que se conozca más sobre esta enfermedad, que no siempre se manifiesta de la misma forma. Pretendemos juntarnos quienes la padecemos, no sólo de esta ciudad sino también los que pueda haber en la zona, para ayudarnos entre nosotros, para compartir la experiencia que cada uno pueda tener. Y también los familiares, que tienen un rol sumamente importante en la vida de un enfermo de Parkinson. Esa es la idea, y esperamos que se acerquen muchos a la reunión del sábado 11 para empezar a darle forma definitiva a la que será nuestra fundación”, remarcó Ruiz Díaz.
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