Corrientes, una ciudad limpia en la que los vecinos no colaboran con las veredas

Tropezones y caídas son cosas de todos los días para los caminantes a los que no les queda otra opción que enfrentar el deterioro de las veredas. Desde el Municipio dicen que se realizan obras y se dan facilidades, pero insisten en que en estos casos la responsabilidad del mantenimiento sigue siendo pura y exclusivamente de cada uno de los frentistas.
El mal estado de las veredas en la Capital genera inconvenientes para los transeúntes que día a día deben movilizarse por ellas. No se trata sólo de la convivencia con los propios vecinos, sino del aspecto que adopta una ciudad en la cual, el turismo se constituye como una de las actividades económicas más importantes.

Desde el Municipio se viene trabajando en diferentes obras que contribuyen a mejorar el estado de la ciudad. Pavimentación, arbolado, recolección de residuos, limpieza y señalización son algunos de los servicios, pero el mantenimiento de las veredas es responsabilidad pura y exclusiva de cada uno de los frentistas.

Consultados por EL LIBERTADOR, el subsecretario de Servicios Públicos, Carlos Alarcón, explicó que tal cual lo establece la Ordenanza Nº 4.169 del Código de Edificación de la Ciudad de Corrientes, la Municipalidad sólo puede hacerse cargo de la reparación de veredas en casos especiales.

El artículo 4.3.3.9 de dicho documento dice al respecto: "En toda acera destruida parcial o totalmente a consecuencia de trabajos realizados por el Municipio, empresas de servicios públicos o autorizados, se deberán efectuar los trabajos de reparación o reconstrucción en forma inmediata, con materiales iguales a los existentes antes de su destrucción, tomando la responsabilidad de las obras los causantes del deterioro. Si la acera fuere destruida por raíces de árboles, el propietario deberá comunicarlo al Municipio, haciéndose cargo ésta última de las reparaciones."

Según Alarcón, "si las causas del deterioro de la vereda son otras, es el propietario frentista quien está obligado a repararla".

En cuanto a las consecuencias del incumplimiento, el funcionario destacó que en un primer momento se realiza una intimación al vecino para que actúe de inmediato con la reparación. "Si pasan los días y no hace nada, entonces se procede a labrar una multa que oscila entre los 100 y los 1.000 litros de nafta según la Ordenanza Municipal 999 de 1979 y modificatorias".

Alarcón destacó que existen ciertos casos en los cuales los frentistas no cuentan con las condiciones económicas para responder al pedido de refacción de sus veredas. "En esos casos les corresponde elevar un pedido a la Municipalidad y allí los responsables del área evalúan la forma de colaborar con los materiales o la mano de obra pero el costo será sumado (en cuotas) a los impuestos que esa persona paga cada mes".

"Es como una responsabilidad ambigua, porque se trata de algo que es público y a la vez es privado, pero el problema es que si se le hace la vereda a una persona y no se le cobra nada, después van a llover los pedidos en la Municipalidad y no se cuenta con el presupuesto necesario para satisfacer la demanda de toda la ciudad. Por eso, de surgir algún caso excepcional, este tiene que estar bien evaluado por cada uno de los que estamos a cargo del área", agregó el funcionario.

Por último, el Subsecretario explicó que no siempre se trata de un mismo presupuesto. "Son obras diferenciadas, pero como se hace todo en conjunto, la gente piensa que todo sale del Municipio. Lo que hacen los operarios de Argentina Trabaja con la construcción de veredas en los distintos barrios (ver recuadro), es algo que parte desde Nación. En cambio, cuando se habla de "Presupuesto Participativo", se trata de los proyectos que parten desde las delegaciones municipales y se implementan o no por la Municipalidad, pero después de un estudio de factibilidad. Son fondos distintos".

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