En un documento, la agrupación advirtió que esta situación “muestra la ausencia total de una política de vivienda que aliviane la dramática crisis habitacional que aqueja a amplias capas de la población”.
“El saldo de la brutal represión nos muestra claramente la efectividad buscada, al igual que en Jujuy y toda la región del NOA el escenario ante las ocupaciones de tierras y el déficit habitacional es recurrir a la represión, aquí no siempre se pone en servicio a las fuerzas represivas convencionales y a menudo nos encontramos con que la violencia es ejecutada por grupos mercenarios, que funcionan bajo la oferta y la demanda, reciclándose a través de ‘organizaciones sociales’”, añadió.
Reflexionó que el aumento de la violencia contra poblaciones campesinas e indígenas y en barriadas populares de los centros urbanos puede observarse a partir de algunos indicadores: mayor presencia en los operativos de desalojo de Gendarmería, grupos especiales y guardias privadas; aumento de asesinatos y heridos graves en conflictos de tierra; creciente despliegue de operativos nocturnos para detenciones; aumento de casos de acciones policiales sin orden judicial en conflictos de tierra y operativos conjuntos entre “organizaciones sociales” y fuerzas de seguridad.
También mencionó la “creciente criminalización de las familias campesinas y persecución e intimidación a referentes sociales en zonas urbanas”.
“Desde estas experiencias vividas en el Noroeste Argentino, y sistematizadas particularmente en Jujuy es que acompañamos a las familias de las víctimas, y desde la distancia nos ponemos a disposición”, expresó.

Comentá la nota