El gobernador entrante, Alfredo Cornejo, se mostró molesto con la prórroga hasta la semana que viene de la entrega de los 'números finos' del Estado provincial que sus negociadores habían solicitado para el lunes pasado al ministro de Hacienda, Juan Gantús, y para ayer al ministro de Transporte, Pablo Rousseau.
Especialmente rechazó el tono optimista sobre la marcha de las negociaciones de transición que ha adoptado públicamente el propio gobernador, Francisco Pérez.
“No veo cerca ningún acuerdo” (de transición, con Pérez), repite Cornejo a sus colaboradores más allegados y les pide que lo hagan saber públicamente. Esto significa una abierta desmentida de 'las cuestiones que trabajamos en conjunto' (con Cornejo), a las que se refirió textualmente Pérez en la entrevista publicada el domingo por Los Andes, entre las que incluyó la evaluación de un posible mecanismo de redescuentos en el Banco Nación para los proveedores del Estado.
“Tenemos interés en arribar a un acuerdo que permita asumir, con la situación lo más ordenada posible. Pero no vamos a acordar nada hasta que no sepamos el detalle de lo que vamos a recibir”, es la indicación de Cornejo, según confirman dos de sus colaboradores. Uno de ellos -incluso- machaca: “No queremos que nos dejen bombas activadas para que nos exploten después del traspaso”.
El costo del transporte
En este contexto y por segunda vez en siete días se reunieron ayer los negociadores de Pérez y Cornejo para evaluar el próximo servicio de transporte público de pasajeros. La concesión actual vence el 25 de noviembre, quince días antes del traspaso de mando.
La principal inquietud de los representantes radicales apuntó al costo del nuevo sistema, que actualmente destina $ 30 millones por mes en subsidios provinciales. “Nos preocupa fundamentalmente saber en cuánto va a impactar sobre las finanzas públicas la próxima licitación y hemos solicitado simulaciones, estimaciones y cálculos oficiales”, remarcó Jorge Tévez, hoy concejal de Godoy Cruz y senador provincial electo.


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