La plana mayor de ambos partidos se concentró en Godoy Cruz. El referente opositor prometió “armonía política”.
Todos fueron a ver jurar a Cornejo y a escucharlo decir que los cuatro años pasados fueron muy malos en términos de relación con el Gobierno provincial, pero que estaba confiado en que ese trato se revertiría con Pérez en la Casa de Gobierno.
Claro que las presencias radicales también justificaron las presencias peronistas. Salvo el intendente de la Ciudad de Mendoza Víctor Fayad, estuvieron también los que debían estar para demostrar que el jefe comunal de Godoy Cruz es también el presidente de la UCR, el hombre con el que el PJ deberá tejer acuerdos políticos que permitan la gobernabilidad.
El salón del Concejo Deliberante de Godoy Cruz vio desfilar a Julio Cobos, Roberto Iglesias, César Biffi, Juan Carlos Jaliff, los intendentes de Junín, Mario Abed, y de Rivadavia, Ricardo Mansur, junto al cornejista presidente del bloque de diputados de la UCR Néstor Parés.
Necesitados
“Y, queremos aprobar leyes”, dijo con honestidad brutal el presidente de la Cámara Baja Jorge Tanús, minutos antes del acto.
En el mismo momento, el Gobernador señalaba que esa buena relación se empezaría a mostrar en los hechos: “Ya tenemos acordada para el jueves una jornada de trabajo en el oeste de Godoy Cruz, para ver las distintas realidades que vive mucha gente y que hay que trabajar coordinadamente entre municipio, provincia y nación”. Esta jornada de trabajo es la ya anunciada reunión de gabinete en el basural “El Pozo”, ubicado detrás del Campo Papa.
Cornejo lanzó lo suyo antes de jurar para hacerse cargo por otro período de la jefatura comunal: “La idea es que Mendoza tenga armonía política para realizar pactos, negociaciones útiles a la ciudadanía, no solo para los dirigentes. Las dos partes tienen que tener voluntad de diálogo, tolerancia: el PJ tiene que entender que sacó el 37% de los votos, hay un 63% que no los votó. Estamos predispuestos. El radicalismo debe ejercer el papel de control en la Legislatura, pero no debe estar sólo siendo oposición por la oposición misma, sino también teniendo espíritu cooperativo”.
En su discurso, Cornejo trató a Ciurca de “amigo” y dijo que la democracia está en falta a la hora de resolver las desigualdades. Habló de la concentración de recursos que beneficia a la Nación, respecto de las provincias y los municipios, cosa que tal vez los justicialistas presentes, adherentes al proyecto de Cristina Fernández, no quisieran escuchar, pero luego vino el bálsamo: “Paco es una persona de palabra y sé que va a ser muy fructífero el trabajo conjunto”. Para el final, dos presencias peronistas más: una, la del juez de la Suprema Corte mendocina Mario Adaro; la otra la del ex intendente de Godoy Cruz Carlos de la Rosa.







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