Ayer se conocieron los datos de un estudio realizado por el grupo de Psicología Política de la UNC que investigó el comportamiento de voto durante la última elección presidencial en Argentina.
Lejos del ideario que sostiene que los votantes eligen a sus representantes por afinidad ideológica, un estudio del grupo de Psicología Política de la UNC demostró lo contrario.
Los cordobeses votan más motivados por aspectos emotivos y afectivos que ideológicos.
«Me cae bien», «me gusta», «me parece simpático» y «me parece seguro», son algunas de las respuestas que dieron los votantes al momentod e la investigación, realizada durante la última elección presidencial en Argentina.
El equipo específicamente indagó la intención de voto de los ciudadanos de Córdoba, es decir, a qué candidato pensaban votar y cómo influyen en esa decisión distintas variables, como ideología política, autoritarismo, clima socioemocional, confianza institucional, intensidad afectiva, eficacia política, e interés y conocimiento político.
“La gran mayoría de la gente no vota porque cree en una propuesta o plataforma política, ni por su posicionamiento ideológico, porque piense que el candidato es de derecha o izquierda. Nada de eso funciona”, explica Silvina Brussino, directora del proyecto e investigadora del Conicet. Y destaca que el voto es mucho menos racional de lo que pensamos y, en cambio, está más determinado por factores de tipo afectivo.
Precisamente, una de las variables que mejor explica el resultado de las urnas en la última elección presidencial son los estados emocionales, que incluso tienen más peso en los contextos en que las personas carecen de conocimiento sobre un tema específico.
Es lo que en Psicología se denomina intensidad afectiva, que puede ser positiva o negativa, según el tipo de emoción que se trate.
Para evaluar esta variable, se registran qué sentimientos positivos (interés, entusiasmo, esperanza y euforia), o negativos y ansiógenos (amargura, resentimiento, odio, desprecio, miedo y preocupación) generan en el ciudadano determinado candidato.
De acuerdo a las conclusiones, quienes votaron a Cristina Fernández de Kirchner tuvieron el menor nivel de intensidad afectiva negativa, mientras que los que optaron por Hermes Binner, Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde presentaron los mayores niveles.
Los votantes además se vieron motivados a la hora de elegir a un candidato es la creencia de que esa persona tiene la capacidad de resolver problemas concretos que afectan al votante (laborales, económicos, etcétera).
“Desde la Psicología se sabe que, cuando decidís por alguien que te va a representar, transferís psicológicamente en esa persona la idea de eficacia: creés que puede resolver tus problemas y necesidades. Eso se denomina eficacia política externa”, señala Brussino.
Las conclusiones destacan también la importancia del clima socioemocional del momento en que se produce el sufragio, es decir, la sensación que la gente tiene acerca de la situación socio-política del país. Se incluye aquí también una escala positiva (creencia de que hay paz social, posibilidad de expresar ideas públicamente, etcétera) y negativa (sensación de inseguridad, imposibilidad de proyección social y otros).
“En la última elección presidencial el clima social era muy positivo, eso influyó directamente en el triunfo del candidato que resultó electo”, comenta la especialista.




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