El Conurbano lamenta a sus bomberos muertos

Tres de los nueve fallecidos en el incendio del depósito de Iron Mountain también prestaban servicios en Lanús, Varela y Avellaneda. Conocían el detrás de escena de ser voluntarios, una realidad diferente a la de los cuarteles de la Policía Federal.
Una mezcla de tristeza y resignación es la que sobrevuela los cuarteles y las asociaciones de bomberos tras la tragedia de Barracas, que terminó con nueve víctimas que intentaban apagar el incendio en el depósito, tres de la zona sur del Conurbano. El día después fundió la certeza de que la profesión implica riesgos con la necesidad de que todas las dependencias -sobre todo la de voluntarios- tengan más y mejores recursos para actuar. LA TERCERA recolectó testimonios sobre las víctimas que supieron trabajar por el otro en las calles de la región.

La noticia del incendio y derrumbe de un depósito porteño de Iron Mountain se conectó con el sur porque algunos de los fallecidos prestaban servicio en la zona: José Luis Méndez en Avellaneda, Eduardo Conesa en Lanús y Maximiliano Martínez en Florencio Varela. En sus misiones locales como voluntarios supieron qué significaba poner en juego la vida aún sin los equipos necesarios, una queja histórica en la región.

“De cada camada que ingresa pocos llegan a los 20 años de servicio. Eduardo llevaba 15”, describió Fabián Peña, compañero de Conesa en el cuartel de Lanús Oeste. Él, que tiene la misma experiencia en la profesión, también participó en el intento por controlar el fuego antes de que una pared en Azara al 1200 se derrumbara y matara a los trabajadores. “Tuve la mala fortuna de verlo y se avisó inmediatamente (a su familia). Era un buen pibe, lo vamos a extrañar”, se lamentó el referente, en diálogo con este medio. Dos de los hijos del hombre que era miembro de la Federal ya se capacitan y aspiran a desempeñarse en la fuerza al crecer.

Al sepelio que se realizó en el Departamento Central de la Policía, llegaron representantes de otras divisiones bonaerenses para solidarizarse con los caídos, como de Chascomús y General Belgrano. Más cerca, las Municipalidades de los distritos que conocían a las tres víctimas hicieron públicas su adhesión al duelo de dos días decretado por la Nación. Las dudosas causas del fuego son el próximo paso a investigar.

“Avellaneda y el intendente Jorge Ferraresi expresan su profundo pesar por la muerte del vecino José Luis Méndez, quien era oficial principal de los Bomberos Voluntarios de Villa Domínico, Wilde”, enfatizó un comunicado sobre el hombre de 31 años que también era integrante de Defensa Civil de la Ciudad de Buenos Aires, en calidad de lo que participó en el hecho. Su cuerpo fue velado en el establecimiento local donde se desempeñaba.

En tanto, el jefe comunal varelense, Julio Pereyra, envió sus condolencias para la familia de Martínez, que se había desempeñado en el distrito durante cinco años. “La comuna perdió un héroe y todos lo sentimos”, recalcó el dirigente sobre el cabo de la segunda dotación de bomberos del Cuartel I de la Policía Federal.

La conmoción se replicó en las redes sociales, en las que los usuarios, tuvieran o no relación directa con el cuerpo, colocaron imágenes de lazos negros de luto. “Es un dolor muy grande, más por la idiosincrasia que se tiene en Argentina sobre el bombero”, que es considerado un héroe por la población, analizó Roberto Ojeda, vinculado con la Asociación de Bomberos Voluntarios de San Vicente y padre de una aspirante de 17 años y un cadete de 13.

Dar sin protección

Los primeros testimonios de los efectivos que participaban en el control del incendio tras el derrumbe coincidían en la importancia de potenciar la articulación entre actores y los equipos para mejorar la contención en las tragedias de gran magnitud. Lejos de una formación asalariada y profesional como la de la Policía Federal, en los cuarteles de voluntarios de la región las necesidades son más pronunciadas.

Quienes eligen la profesión “además de mentalizarse de que corren el riesgo de dejar la vida deben luchar con la falta de equipo y tecnología”, denunció Ojeda, cuyo cuartel organiza anualmente rifas para recolectar fondos. En Lanús Oeste, por ejemplo, se alquila un salón con el que cuentan para festividades sociales, con el mismo objetivo.

La urgencia de ampliar las herramientas de trabajo se evidencia cuando el fuego actúa de maneras no previstas, como en el depósito de Iron Mountain: “El derrumbe es algo que no suele ocurrir con las construcciones modernas, pero esta era vieja y lo que había adentro era muy vetusto. Se cortó una viga y se vino abajo”, describió Peña, que prestó servicio en el lugar de la tragedia.

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