Se quedó con la presidencia del comité y los seis convencionales provinciales. Los dirigentes tuvieron que lidiar con la lluvia. En zona rural cayeron cien milímetros.
El aguacero que cayó en horas de la mañana hizo desertar hasta los más entusiastas y complicó el traslado de los electores en la zona rural. Al final de los comicios solamente el 23 por ciento el padrón había respondido al llamado para normalizar el Comité departamental de la UCR. El partido, a nivel provincial, está intervenido hace tres años y medio (desde mayo de 2007) y mediante las elecciones internas que se concretaron ayer volverá a tener autonomía.
A nivel provincial se resolvió con una lista de consenso (la encabeza Sergio Flinta) pero en Goya, Ituzaingó y San Cosme (ver aparte) fueron a las urnas.
El comité goyano de la UCR fue el lugar donde las huestes “osellistas” se juntaron al cierre de mesas para seguir el escrutinio de las tres escuelas goyanas y las ubicadas en Carolina, localidad satélite a Goya. También los choferes de remises se acercaron al lugar pero no movidos por un interés partidario sino para cobrar por los servicios prestados a lo largo del domingo eleccionario.
Un total del 23% del padrón general (1.700 afiliados) votó y confirmó las proyecciones de boca de urna que tenía el oficialismo, 90 a 10, favorable al intendente Ignacio Osella, quien siguió personalmente los resultados que venían de los parajes rurales. Con estos guarismos “Reencuentro Radical” se alza con los seis convencionales provinciales que representarán a Goya.
“Contribuye al fortalecimiento del partido y de los dirigentes que trabajaron para esto”, dijo a época el jefe comunal. Habló también de los perdedores que “serán convocados para que empecemos a normalizar el radicalismo”.
A gusto contó que las elecciones “se desarrollaron en absoluta normalidad, el único problema que tuvimos fueron los padrones, muchos afiliados no figuraban pero eso no es un problema nuestro, es un problema de justicia electoral”. Explicó que el porcentaje de votantes “fue muy bueno y satisfactorio porque por lo general en nuestro distrito vota el 30% en comicios internos y la lluvia fue hoy un condicionante”, recordó.
Osella estuvo acompañado por los diputados provinciales Héctor López y Cecilia Gortari, tras el cierre de mesas a las seis de la tarde.
La lluvia aplacó el fervor electoral
El clima le jugó una mala pasada a los dirigentes radicales ayer en Goya. A la mañana, en menos de dos horas llovió 30 milímetros.
Parece un detalle, pero el chaparrón diezmó considerablemente la cantidad de afiliados radicales que debían concurrir a las escuelas habilitadas para dirimir cargos departamentales y partidarios en el distrito. “Nos complicó mucho la lluvia”, repitieron sendos punteros consultados por época en los tres establecimientos del ejido urbano mientras llevaban y traían votantes.
De hecho, la presencia de votantes en los colegios no era mucha al mediodía cuando aún caían gotas.
OSELLA FESTEJÓ
A las 18 el intendente Ignacio Osella parecía un turista disfrutando del atardecer goyano cuando salió del Club Juventud Unida, búnker del oficialismo radical, de bermudas, mocasines náuticos y remera azul, y dijo que la única complicación en el día comicial fue la lluvia.
Al igual que por la mañana el jefe comunal coincidió con sus dirigentes de base, “fue muy inoportuna la lluvia y seguramente votó mucha menos gente de la que esperábamos”, dijo.
Mientras dialogaba con este diario en el frente del club se acercó una afiliada dirigente que aseguró “estamos bien Osella, ningún problema”, refiriéndose a la jornada electoral.
La mujer contó una anécdota sobre el opositor Aldo Ferizín y un veterano puntero del Partido Nuevo “Quico” Silva: el hombre había decidido trabajar para el favorito en las elecciones internas. Cuando iba con un grupo de personas a votar en una escuela se topó con el adversario Ferizín, quien le manifestó, “Quico dejá de trabajar para el intendente”, el aliado de Osella un poco sorprendido preguntó quién era su interlocutor. El hecho sirvió para demostrar, según Osella, el desconocimiento de la gente hacia su contrincante.


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