Primero sostuvo que “en los sectores ultra K avizoramos el deseo de una modificación porque quisiéramos una Cristina eterna”. Sin embargo, ahora la diputada nacional aseguró que los medios, “en su desesperación, tergiversaron” sus declaraciones. Diana Conti es el nexo entre el intendente García y el gobierno nacional. Con el “Japonés” (un radical K que ahora coquetea con volver a la UCR) se conocieron en tiempos de la Alianza.
"En modo alguno yo he expresado que estoy trabajando un proyecto para reformar la constitución. Se han descontextualizado mis declaraciones aviesamente", señaló Conti, quien es el nexo del intendente de Vicente López, Enrique García, con el gobierno nacional.
El jefe comunal es un histórico dirigente de la UCR que desde la llegada de Cristina Fernández a la Casa Rosada forma parte de los llamados “radicales K”. Sin embargo, ahora trabaja para que concreten su amnistía y, de esta manera, regresar al partido. Su relación comenzó en la época de la Alianza, él proveniente del radicalismo; ella militando en el Frente Grande.
Conti había sostenido que "se analiza una posible reforma constitucional para que se permita la reelección indefinida". Pero, por otro lado, ayer aseguró que sus dichos fueron malinterpretados y acusa a "los distintos sectores de la oposición" de seguir con "sus permanentes operaciones de prensa".
Además, afirmó que "quienes quieren difamar desean profundamente una campaña de este tipo" y agregó que "en su desesperación, tergiversan y tienen impotencia absoluta para hablar democráticamente de cuestiones que le harían bien al país".
En sus primeras apariciones acerca de este tema, la legisladora había afirmado que "los sectores ultra K a los que pertenezco avizoramos el deseo de una reforma constitucional porque quisiéramos una Cristina eterna", aunque admitió que "es necesario contar con consenso del arco político para avanzar en ese tema, incluso algunas cuestiones de la Constitución pueden ser reformadas".
Para lograr tal reforma, se necesita el voto de los dos tercios de ambas Cámaras Legislativas, algo que en la actualidad el kirchnerismo no posee.
El artículo 30 de la Constitución Nacional dice que la Carta Magna "puede reformarse en el todo o en cualquier de sus partes", pero establece que "la necesidad de reforma debe ser declarada por el Congreso con el voto de dos terceras partes, al menos, de sus miembros" y que la reforma solo se efectuará "por una Convención convocada para el efecto".



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