Contextos políticos de la Provincia, a pocos diás del Plenario "Primero la Patria": Una "minga" peronista para el siglo XXI

Contextos políticos de la Provincia, a pocos diás del Plenario "Primero la Patria": Una "minga" peronista para el siglo XXI
Un diagnóstico. Una agenda y un programa de acción desde la Legislatura bonaerense, pero que podrían ser tenidos en cuenta para una perspectiva de país.
Por Víctor Ego Ducrot (*) / Debemos encontrar los consensos básicos de las mayorías nacionales para terminar de conformar un gran país (…) Cuando uno observa nuestra historia y la internacional, advierte que los recursos naturales como los que tenemos nosotros son fundamentales, pero más importante que eso es la ciencia y la tecnología, y la voluntad de un país para transformar las cosas (…) Tenemos que reconocer que el campo argentino es una parte fundamental de la economía nacional y es un componente esencial de nuestra riqueza y nuestro desarrollo; pero no alcanza, hace falta más que eso, porque toda la cadena agropecuaria emplea un tercio de la fuerza de trabajo, y si nosotros no tenemos una gran base industrial que ocupe el territorio nacional, nos sobra la mitad de la población y nos estamos resignando a un sistema con marginales, excluidos y con pobres en una economía que no moviliza la totalidad y el talento de su gente (…) Yo diría que el éxito de los proyectos nacionales y populares depende de las siguientes cuatro condiciones: calidad institucional, políticas de inclusión social, existencia de liderazgos nacionales que tengan una visión del patrimonio compartido y capacidad para ver al mundo desde una perspectiva propia; cuando se logran, se configura entonces un escenario de densidad cultural que le permite al conjunto social expandir y explotar todos sus potenciales.

Lo escrito hasta aquí no ofrece comillas porque adolece de la textualidad de la cita, aunque tampoco me pertenece. Es una versión abreviada de lo que considero más significativo de lo expuesto por Aldo Ferrer a mediados de enero pasado, en la Plaza del Agua, en Mar del Plata, en el marco de una serie de charlas y debates organizados por el Senado de la provincia de Buenos Aires, para celebrar en verano los 30 años de democracia ininterrumpida, recién cumplidos. Fue una verdadera clase magistral del legendario economista quien, entre cosas, se encargó de poner en su lugar las relaciones existentes entre la política y la economía, relaciones que cada vez que dejaron huellas en la Historia, lo hicieron desde la primacía estratégica de la primera de las dos dimensiones sobre la segunda; tanto lo entendió Néstor que fue él mismo el que creó las condiciones y condujo a su ministro hacia la quita histórica y el desendeudamiento del país, y permítanme que insista: ¿quién se acuerda del ministro del área cuando Perón nacionalizó los ferrocarriles, o del que acompañó a Charles de Gaulle en "la Francia libre", o del que trabajó junto con Tito cuando el líder que alguna vez vivió en Berisso definió el sistema socialista autogestionario, o el del compañero de armas de Fidel Castro que en la pasada década del ‘60 explayó sobre Cuba un sistema de cobertura social que sólo el peronismo había podido instalar más de diez años antes, o que otro nombre suena con tanta identificación política con el New Deal, que no sea el de Franklin D. Roosevelt, y tan sólo por mencionar casos al azar, más allá de adscripciones o simpatías.

Pero comencé con los dichos de Ferrer porque conforman una suerte de índice estratégico, como lo son también los siguientes temas, de íntimo correlato con lo que en varias oportunidades la presidenta Cristina Fernández de Kirchner consideró como proceso de industrialización de la ruralidad, con sus derivaciones sociales, culturales y políticas: políticas de seguridad y narcotráfico, servicios públicos esenciales, federalismo y coparticipación, justicia y Derechos Humanos, educación de calidad y desarrollo, políticas para el desarrollo estratégico, soberanía energética, nuevos derechos y ampliación de ciudadanía, economía en el contexto nacional e internacional, los que podrían conformar una agenda nacional aunque por ahora se trate del programa de discusiones por mesas y comisiones que prevé el III Plenario de Política Públicas para la provincia de Buenos Aires, denominado "Primero la Patria", organizado por el Senado bonaerense y desde el vamos seguido con suma atención por el Papa Francisco, conforme se desprende de la carta que le hizo llegar al titular de esa Cámara Alta, Gabriel Mariotto, analizada desde estas mismas páginas, el sábado pasado.

Parece claro que sobre esta compleja trama que contiene y expresa al territorio bonaerense, de urbes con congestiones de cordones metropolitanos, llanuras que se deslizan hacia el océano y hacia las pampas casi infinitas, con fronteras agrícolas, puertos, polos industriales y turístico e historias de impacto nacional, para no seguir enumerando; parece claro, escribía, que en Buenos Aires surge una nueva forma de concebir y poner en práctica lo político, heredera de las experiencias y multitudes referidas en los proyectos del siglo XIX, de los bordes del XX con sus luchas obreras y democracias antioligárquicas, del peronismo cosmogónico del ‘45, de sus resistencias y de todas las perseverancias en busca de un país justo, "con nuestros héroes, caídos y desaparecidos": el inspirador de esos plenarios, que en sus dos ediciones anteriores (2013 y 2012) convocó a decenas de miles de ciudadanos en mesas de debates para "generar insumos para el gobierno y para la Legislatura", el vicegobernador Mariotto, sintetizó el 7 de enero cuando anunció esta tercera versión, a cumplirse el 26 de febrero en el Club Banfield, sede Luis Gullón, "se trata de consolidar el proyecto de Néstor y Cristina, que es el proyecto de Perón y Evita".

Permítanme resemantizar una antigua tradición dibujada en quechua con la palabra minka, como congregación para el trabajo comunitario, la misma concepción que utilizó el general San Martín cuando decidió plantarse en El Plumerillo mendocino con su ejército libertador, casi como de pueblo en armas. Me refiero a las mingas, en este caso a una minga peronista del siglo XXI, porque a eso apuntan en términos de comparaciones históricas los plenarios organizados por el Senado bonaerense, tan de la misma arcilla con que desde múltiples foros y discusiones colectivas se masó nada menos que la Ley de Servicios Comunicación Audiovisual, con diálogo a dos vías entre militantes con responsabilidades de gestión y dirección institucional, vecinos y organizaciones políticas, entreverados, ya que mencionamos al Libertador, en el debate por el destino de lo público, de lo que es de todos. Y debe ser esa impronta de minga peronista la que está concitando tanta atención pública sobre esa nueva forma de pensar y desplegar política, pues en los últimos días Mariotto y sus convocatorias fueron consideradas por periodistas como Víctor Hugo Morales, dirigentes sindicales como Hugo Yasky y el petrolero de Ensenada, Ramón Garaza, la siempre Hebe, deportistas, dirigentes políticos, y de los más diversos ámbitos culturales y de organizaciones sociales; también Osvaldo Papaleo y Rafael Ianover, militantes sin descanso por la justicia y el castigo para quienes, amparados por los crímenes de la dictadura cívico-militar, se adueñaron en forma ilegal de Papel Prensa.

En fin, y para volver sobre lo ya expresado hace apenas unas líneas atrás: si se trata de consolidar el proyecto de Néstor y Cristina, que es el proyecto de Perón y Evita, todos los esfuerzos se necesitan, en términos de imaginación y de la construcción colectiva, como lo es una minga en el siglo XXI.

Comentá la nota