El consuelo de un nuevo rol

Por: Gabriel Sued.

Si las elecciones internas anticipadas le iban a servir a Eduardo Duhalde para legitimar su candidatura presidencial, ¿el papelón que significa la cancelación de esos comicios dejará deslegitimada su postulación? Aunque ninguno lo diga en público, dirigentes que trabajan junto al ex presidente reconocen en privado que sí.

Esos mismos laderos niegan que Duhalde haya declinado su candidatura, pero explican que, de ahora en más, se dedicará a tiempo completo al que -aseguran- siempre fue su verdadero objetivo: construir un acuerdo para que la oposición logre un frente electoral en condiciones de vencer al kirchnerismo. Ese papel de articulador, le robará desde hoy varias baldosas al Duhalde candidato.

Anoche, ése era el consuelo preferido de los duhaldistas ante el fracaso de la contienda con Alberto Rodríguez Saá. En minoría, otros dirigentes del sector insistían en que Duhalde conservaba sus posibilidades de llegar a la Casa Rosada y que lo que había hecho anoche no era otra cosa que sortear una trampa tendida por el Gobierno.

"Desde el lunes, voy a relanzar el trabajo sobre políticas de Estado que hicimos en su momento con Terragno [Rodolfo]. Eso es lo más importante ahora", repetía el ex presidente ayer, en la sede del Movimiento Productivo Argentino (MPA), que preside el duhaldista Carlos Brown. Ese fue el escenario elegido para, frente a las cámaras de TV, pedir disculpas por haber hecho un papelón.

Los motivos del desenlace son diferentes según a quién se le pregunte. Rodríguez Saá insiste en que Duhalde abandonó por temor a una derrota. Si se confirmara la cancelación de las internas, el gobernador de San Luis se declararía como único candidato del Peronismo Federal y, con ese traje, desfilaría hacia las elecciones primarias del 14 de agosto. En 2007, ya demostró que la posibilidad de una derrota segura no es un impedimento para lanzarse a una aventura presidencial. Pero advirtió que tampoco descarta pelear por un tercer mandato en su provincia.

La razón formal para la ruptura que expone el duhaldismo es que, de manera imprevista y porque "no están acostumbrados a perder", los Rodríguez Saá habían decidido cambiar las reglas de juego, para que se votara sólo en las capitales de las provincias y no en las ciudades del interior. Otro argumento mencionado en público es que el gobierno nacional había dado instrucciones a los gobernadores kirchneristas para torcer las internas en favor de Rodríguez Saá, y dejar así fuera de camino a Duhalde. Los dirigentes que se valen de esta razón invocan el fantasma de La Cámpora, como fuerza capaz de aportar votos suficientes para sellar la derrota del ex presidente.

Un tercer argumento, vinculado a los dos primeros, es que el proceso se había tornado demasiado largo e imprevisible por la desconfianza que les generaba Rodríguez Saá. En ese contexto, según explican los duhaldistas, era preferible pagar el costo lo más temprano posible y evitar que un casi seguro papelón futuro los dejara sin tiempo ni autoridad para el armado de un frente opositor.

Un dirigente lo explicó con palabras crudas, pero claras: "Es mejor que fracase esta interna de mierda ahora y ponernos a trabajar ya para llegar un acuerdo con Macri [Mauricio] y De Narváez [Francisco] en la provincia de Buenos Aires. Hay que recuperar los días perdidos".

Habrá que ver si aún están a tiempo.

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