Empresarios de la construcción advierten sobre un alza de precios, arrastrada por los aumentos de los insumos. Además, dicen que, tras la devaluación de la semana pasada, los proveedores dejaron de entregar hierro, por lo que las obras podrían paralizarse, poniendo en riesgo la mano de obra.
El empresario Javier Zerda, de la Cámara Privada de la Construcción de Tucumán, afirmó en declaraciones a LA GACETA que el sector sufre “una retracción tremenda en las ventas” debido a la incertidumbre financiera y a la indefinición de los precios tras la devaluación. “Lo poco que se vende se lo hace sólo por necesidad, porque el valor de reposición del metro cuadrado es una incógnita para todos los actores de esta actividad”, planteó el empresario.
Zerda advirtió que hay varias obras en plena ejecución que “se están quedando sin hierro, debido a que los proveedores no cuentan con valores de referencia y no quieren entregar mercadería hasta que el panorama sea más claro”.
Según el empresario, en ese escenario, “el problema principal es que no se sabe qué pasará con la mano de obra cuando todos los frentes que están en ejecución se queden sin hierro u otros insumos”. “Escuchamos al jefe de gabinete Jorge Capitanich decir que los proveedores de materiales serán controlados para que los precios no se escapen, y lo único que se logró con eso es que los proveedores se declaren sin stock y no vendan ni entreguen mercadería por no saber qué les pasará cuando vayan a las fábricas”, graficó.
Por otro lado, reconoció que se modificarán los precios de la actividad, arrastrada por el aumento en los valores de los insumos. “Quien haya invertido en ladrillos, por ejemplo comprando casas o departamentos en cuotas, seguramente sufrirá aumentos, debido a que se encarecieron todos los costos de la construcción. Algún acomodamiento de precios habrá, porque los empresarios no pueden vender por debajo de los niveles de costo y utilidad”, resumió.
Zerda sostuvo que, frente a ese panorama, el problema “son los compromisos asumidos, porque se genera un círculo vicioso que está dejando sin rentabilidad al sector, que ya viene sufriendo por falta de crédito. Con todas las variables que hacen al negocio muy por el piso y en un clima de incertidumbre por las marchas y contramarcas de las políticas económicas, hoy la actividad se está frenando por completo”, insistió.
El empresario aseguró que la construcción se perjudica con un dólar más caro. “El sector privado compite contra el dólar, porque son dos modalidades de ahorro, y si el inversor ve que puede comprar divisa extranjera, aunque sea de a poco, a $ 8,20, dejará de comprar ladrillos para volcarse al dólar”, explicó.
Por último, dijo que, para la actividad, la otra amenaza en el horizonte son las tasas de los plazos fijos, porque si se equiparan con la inflación “se enfriará aún más la demanda y le restará renta a la construcción”.
Insumos, para arriba
Según responsables de corralones mayoristas de la capital tucumana consultados por LA GACETA, a fines de la semana pasada se produjo un incremento generalizado de los materiales de la construcción en un 10%, en promedio. “Ese es el aumento que pasaron los proveedores la semana pasada, cuando hubo mucha variación, aunque ahora se está equilibrando”, precisó el encargado de una de las principales firmas del sector.
Por otro lado, advirtió que, desde que se concretó la devaluación y se anunció la liberación parcial del cepo al dólar, “los proveedores dejaron de entregar listas de precios y suspendieron el envío de la mercadería hasta nuevo aviso, por lo que se está vendiendo lo que hay en stock. Con este movimiento, es posible que haya nuevos aumentos”, alertó otra fuente del sector, que pidió no publicar su nombre.

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