Las nuevas medidas económicas han impactado fuertemente en todos los sectores productivos y comerciales. La “actividad madre” por excelencia también sufre las consecuencias.
Los expertos indican que el panorama es complicado por el desafortunado cepo cambiario que afectó el rubro inmobiliario y la construcción privada.
Después de la intervención en el mercado cambiario se modificaron los precios de referencia en las propiedades de distintas categorías y las transacciones comerciales, pesificadas desde la instauración del cepo, deben encontrar un dólar promedio entre el oficial y el paralelo a la hora de definir los precios.
La situación en los corralones
Después de que el director ejecutivo de la Anses, Diego Bossio, acusara a los corralones de “aumentar indiscriminadamente” los precios de los materiales de la construcción que se utilizan para el Programa de Crédito Argentino (Procrear), que otorga el Estado para créditos hipotecarios, LA OPINION días atrás realizó, como contrapartida, un informe en el que el propietario de un comercio dedicado a la venta de materiales para la construcción daba cuenta de que los comerciantes no son formadores de precios, los que determinan el costo son los fabricantes de los productos como el cemento, el acero, entre otras; empresas que determinan el porcentual de incremento considerando el costo de la producción que se encuentra dolarizado.
La mano de obra
A la complicada situación del sector inmobiliario y de los que comercializan materiales para la construcción, se suman ahora las Pymes constructoras.
En un informe realizado por medios provinciales se indica que los referentes de las empresas Pymes constructoras pidieron que el Gobierno nacional mantenga el ritmo de inversión en obras públicas.
“En nuestras provincias la obra pública tiene una incidencia muy grande sobre la economía, por ello la disminución de la misma impacta directamente sobre la ocupación de mano de obra, sobre las actividades de los comerciantes y subcontratistas involucrados en el sector, es así que debe cuidarse que las medidas de Gobierno no disminuyan abruptamente los flujos de inversión en este tipo de obras”, dijo René Zampar, presidente de la Confederación de Pymes Constructoras de la República Argentina (CPC).
Al mismo tiempo, el dirigente destacó que “las Pymes constructoras no son formadoras de precios, por lo tanto los incrementos en los precios de los insumos, como así también los correspondientes a la mano de obra, deben afrontarse en el momento en que se generan. Esperamos que los mismos sean reconocidos tanto en monto como en un plazo adecuado. Lamentablemente este reconocimiento en el mejor de los casos llega tarde, y mediante un decreto que no refleja las reales variaciones de mercado”. Y dejó en claro que el constructor debe comprar insumos para suministrarlos en tiempo y forma a las obras y cumplir con los planes de trabajo vigentes y “las Pymes constructoras ni siquiera participamos de las paritarias del sector, pese a que ejecutamos obras que equivalen al 50 por ciento de la fuerza de trabajo del sector, en contraste con las grandes obras de ingeniería que tiene una injerencia menor en el empleo generado”, puntualizó Zampar.
Estabilidad
En nuestra ciudad el panorama de la construcción no es muy alentador. Son varios los factores que inciden desde hace algunos años para que esta “actividad madre” como algunos la denominan, no atraviese su mejor momento. La falta de créditos hipotecarios fue uno de los motivos por los que cientos y cientos de pergaminenses no puedan acceder hoy a la casa propia. Como contrapartida la creciente demanda de departamentos para alquilar genera la formación de los fideicomisos.
En el último año el “amesetamiento” de la construcción se vio apuntalado por la demanda que comenzó a surgir desde el lanzamiento del Programa Procrear, a través del cual el Estado, junto a la Anses y el Banco Hipotecario, otorgan créditos para la compra de terrenos y construcción de la vivienda. No obstante hoy nuevamente el sector advierte algunas dificultades luego del anuncio de las medidas económicas que flexibilizaron, de algún modo, el cepo al dólar.
Referente del sector
Con el objetivo de analizar la situación local, el Diario mantuvo contacto con Carlos Prados, un representante del rubro.
“Desde que empezaron a aparecer los créditos hipotecarios del Procrear, la construcción comenzó a repuntar. El problema que se generó desde la aplicación del Programa, a principios de 2013, fue la pérdida de valor real de los materiales para la construcción y de la mano de obra. La devaluación del 25 por ciento permitió, de algún modo, blanquear los aumentos de precios que se venían percibiendo mensualmente. Los valores se sinceraron y los más afectados en este último período son los beneficiarios del Procrear dado que los montos que se le otorgan no alcanzan si se tiene en cuenta el valor de los materiales y de la mano de obra. Hoy, con la variabilidad de precios que existe, el crédito que otorga el Banco Hipotecario por el Procrear alcanza a cubrir un 60 por ciento del costo total de la obra finalizada”, explicó Prados.
Subas en los costos
Refiriéndose a la suba de los costos en el ámbito de la construcción, aseguró que desde abril hasta diciembre de 2013 “los precios aumentaron alrededor de un 40 por ciento. A modo de ejemplo puedo decir que una bolsa de cemento que en abril de 2013 salía 56 pesos hoy cuesta 72. Y esta modificación permanente en los precios de los materiales hace que se vea incrementado el valor de la mano de obra”.
Si bien desde la Anses se puso de manifiesto la voluntad de hacer controles de precios, Prados afirmó que “no he visto controles”.
Dos grupos
Contando cuál es la situación actual, el constructor señaló que en la sociedad existen dos grupos: los que poseen capital e invierten en ladrillos, una inversión que resguarda el dinero y permite que éste no pierda valor; y los trabajadores a los que el sueldo no les alcanza para adquirir su vivienda. “El valor del peso argentino se ha devaluado mucho y esto afecta al trabajador de clase media que se ve imposibilitado siquiera de ahorrar”, señaló Prados.
En contacto con LA OPINION, aseguró que la construcción vive momentos de altibajos. No obstante el Procrear ayudó mucho al sector a salir de la retracción en la que se encontraba inmerso.
Obras Públicas
Haciendo referencia a las obras que desde el Estado municipal o provincial se desarrollan, Prados aseguró que “la provincia de Buenos Aires está en rojo hace mucho tiempo. Las obras comienzan pero no terminan o tardan mucho en concluirse”.
Las perspectivas
El panorama es incierto y ante la duda los argentinos tienden a ser cautelosos con sus movimientos. “Luego de la devaluación se generó algo que hace tiempo no se advertía ya que la desorientación de los comerciantes llegó a tal punto que obligó a algunos incluso a no vender los productos o venderlos con remito abierto porque no tenían precios certeros.
“Actualmente, los inversores están esperando, analizando el impacto de las modificaciones que se realizaron en la economía en las últimas semanas. En realidad todo el mundo está como en una sala de espera. Hasta que las señales no sean buenas los interesados en invertir se mantendrán en su lugar salvo aquellos que ya han comenzado obras, por ejemplo, los fideicomisos. Somos optimistas y creemos que va a mejorar la situación”, aclaró el referente de la construcción.

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