Los medios juegan un rol preponderante en la construcción de un candidato. Instalan, fortalecen, imponen en la agenda. Esto es sumamente arbitrario, de igual forma que desacreditan o ignoran las potencialidades. Todavía no ha llegado el momento de definir listas para las elecciones legislativas de este año, sin embargo, las presidenciales del 2015 parecen ser la zanahoria.
El diario Clarín, a propósito del encuentro entre el gobernador y el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, durante la inauguración de una planta de reciclaje de residuos, tituló: “Scioli y Macri se mostraron juntos con señales de diálogo y consenso”. Utilizó las palabras diálogo y consenso, caballitos de batalla de quienes apuntan a este gobierno como autoritario. Ellos garantizarían que se acabe este modo de conducir “totalitario”. Luego, describió: “Un año atrás, Daniel Scioli y Mauricio Macri desataban la tormenta política del verano por un partido de fútbol, frente a la playa de Mar del Plata, veinticuatro horas después de la operación de Cristina. Ayer, en el amanecer del año electoral y en el que se jugará la suerte del proyecto reeleccionista de la presidenta, volvieron a mostrarse juntos pero no se produjo ninguna tormenta: se reunieron para inaugurar una planta para reciclar residuos, el 10 por ciento de la basura que genera la Ciudad. Caminaron a la par, se sacaron decenas de fotos y hablaron el mismo idioma: dijeron que se van a reunir las veces que haga falta para encarar la solución de problemas como el de la basura, resaltaron palabras tales como ‘consenso’, ‘diálogo’ y ‘acuerdo’ y se negaron a atribuirle alguna connotación política al encuentro”.
El diario hizo hincapié en que “hablaron el mismo idioma”. Tengamos en cuenta los problemas que provocó el traspaso del subte de Nación a Ciudad, por no hablar la misma lengua el jefe de gobierno y la presidenta. Sin embargo, con el material que brindan ambos funcionarios, el diario los propone como personas abiertas al dialogo, una manera indirecta de atacar a Cristina Fernández de Kirchner. Luego continuó: “En la Casa Rosada ignoraron lo que ocurría en la planta del Ceamse de San Martín pero es una foto que no provoca más que urticaria. Ambos protagonistas trabajan para sentarse en el sillón de Cristina Kirchner y debaten internamente qué hacer este año en la excursión previa, las legislativas que marcarán la nueva composición del Congreso. No hacen nada, o casi nada, sin pensar en el objetivo 2015. Uno en el partido que más se opuso a la Casa Rosada, el otro alineado en el esquema oficialista desde el primer minuto del 25 de mayo de 2003. No son tan distintos. Los kirchneristas más ortodoxos han dicho más de una vez que podrían terminar bajo un mismo paraguas. Ellos lo niegan, pero los dos ven en retirada a la presidenta y buscan sacar rédito de esa debilidad. Adictos a las encuestas, sus asesores bociferaban que la foto de ayer no tiene contra. Es lo que la población demanda de los políticos, razonan”.
Este último párrafo es por demás evidente: No tienen distancias políticas, dice Clarín, que además arguye que ambos ven en “retirada” y con “debilidad” a la presidenta. La última línea es contundente: su intención la ponen en voz de asesores anónimos que dicen lo que dice un ente abstracto como la población. Típico “ahora dicen”, modismo de Clarín.
Por su parte, La Nación, depósito más énfasis en el gobernador. Quizás lo vea más presidenciable que al jefe de gobierno. Su título: “Nueva señal de autonomía de Scioli: estuvo con Macri”. La nota comenzó: “El gobernador Daniel Scioli reforzó ayer la imagen de autonomía que busca dar en los últimos meses. Lo hizo a través de tres gestos que lo diferencian claramente del gobierno nacional: se mostró con Mauricio Macri para inaugurar una planta de tratamiento de residuos en el conurbano; recibió a la mesa de enlace agropecuario después de la polémica entre el gobierno y la Sociedad Rural Argentina por la expropiación del predio de Palermo, y, por si fuera poco, dejó en claro su intención de participar activamente en el armado de las listas para las próximas elecciones. Ayer a la mañana el gobernador se encontró con Macri en el ingreso a la planta de tratamiento de residuos urbanos, en José León Suárez, partido de San Martín. Ambos evitaron cualquier gesto amistoso y estuvieron en atriles individuales a un metro de distancia, con una expresión pétrea. No obstante, Macri lo llamó ‘mi amigo’ y se prestaron para las fotos sin problemas, como lo habían hecho el 5 de enero del año pasado en Mar del Plata, cuando se enfrentaron en un partido de fútbol a beneficio. Aquel gesto provocó indignación en el kirchnerismo. ‘Nos vamos a juntar todas las veces que sea necesario’, dijo Scioli al ser consultado sobre si tenían una agenda en común con Macri. ‘A la gente le preocupa que le solucionen los problemas’, añadió durante una improvisada rueda de prensa en la que no hubo límites a las preguntas. Por la noche, ambos mandatarios se encontraban en la costa Atlántica, uno en Pinamar y otro en Cariló, pero sus voceros descartaron que fueran a verse nuevamente. Más allá de que desde ambos sectores intentaron minimizar la implicancia política del encuentro, no es la primera vez que tanto Scioli como Macri buscan mostrar una imagen de convivencia política que contrasta con la confrontación propuesta por el kirchnerismo”.
Página 12 también fue evidente. No realizó ninguna conjetura política del encuentro. Salvo en su título: “No los unió el amor sino la basura”, lo que denota, de manera metafórica e implícita que ambos no tienen coincidencias políticas (si las interpretamos como amor) sino que lo que los acerca es su oposición o distanciamiento del kirchnerismo (visto de manera negativa, si lo interpretamos como basura). En la nota no mencionó nada, ni siquiera una línea de sus aspiraciones, encuentros, y demás. Solo se encargó de describir el motivo del encuentro y el funcionamiento de la planta: “El encuentro fue minutos antes de la hora pautada, en el predio del relleno Norte III, de la Coordinación Ecológica Area Metropolitana Sociedad del Estado (Ceamse), en José León Suárez, partido de San Martín. Allí, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, ratificaron el acuerdo por el cual la Ciudad se comprometió a reducir el volumen de basura que envía a ese relleno sanitario. Lo hicieron al inaugurar una planta MBT, la primera en la Argentina, para el tratamiento mecánico-biológico de los residuos porteños, que será operada por la empresa Tecsan, del grupo Roggio. A partir de su puesta en funcionamiento se inicia un plan que busca reducir, en principio, un diez por ciento la cantidad de residuos que la Ciudad deposita en la provincia. La idea es que de manera escalonada se llegue a un 78 por ciento menos de basura para junio del año próximo. De todas formas, la nueva planta no apunta a la ‘gestión integral’ de los residuos sólidos urbanos (RSU), tal como lo prevé la Ley de Basura Cero, vigente en la Ciudad desde 2006: no prevé la separación domiciliaria, una ‘medida clave’ para una recuperación eficaz, según advirtieron organizaciones ambientalistas. La puesta en marcha de la planta es en rigor el primer paso para cumplir el acuerdo que suscribieron Scioli y Macri tras el conflicto entre ambas jurisdicciones, en los últimos meses del 2012, cuando el gobernador lanzó un ultimátum a su par porteño para que reduzca la cantidad de residuos que envía a la Ceamse. Es que el relleno sanitario ya no soporta las más de 14 mil toneladas de basura que llegan a diario, de las cuales 5800 pertenecen a la ciudad de Buenos Aires. La fecha de su caducidad se acerca y el anuncio de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de que no habría ampliación del predio Norte III sobre Campo de Mayo terminó de encender las luces rojas para que el gobierno porteño comience a aplicar la Ley de Basura Cero, que lo obliga a reducir en forma gradual la cantidad de residuos generados. El proyecto para la construcción de la planta fue presentado por el gobierno porteño en junio de 2011 y la construcción llevó algo más de un año. Ayer, después de hacer la presentación correspondiente, a eso de las 11, el que tomó la posta fue el gerente de ingeniería de la empresa Tecsan, Guillermo Virano. Scioli y Macri se dispusieron a escuchar e invitaron al público presente a acompañarlos. El directivo se dirigió a la entrada del galpón azul y blanco, puso en marcha las máquinas y explicó cómo funciona la combinación de pinzas gigantes, containers, cintas transportadoras e imanes pintados de verde manzana, azul y blanco, además de las tareas que deben realizar los 140 empleados que deben hacer parte de la separación en forma manual. La planta está dividida en dos galpones. En la primera, donde se realizó la inauguración, se lleva a cabo el proceso de separación del material reutilizable –plásticos, papel, vidrio y metales– y en el otro se realizará el tratamiento biológico de los residuos húmedos, es decir, de la materia orgánica”.



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