Todos los panes salados subieron cerca de 3 pesos por kilogramo, aunque las facturas subieron un poco más.
Los actuales precios que afectan la economía de los jujeños se deben al aumento del harina, y hasta que los molinos no solucionen el conflicto con el Gobierno nacional el panorama no es alentador. El problema surgió por una deuda que Nación mantiene con los molinos proveedores, lo que provocó que se dejara de suministrar harina subsidiada y la misma se adquiriera a precio real. Frente a esta situación los panaderos no tuvieron otra opción que subir los precios para financiar la producción.
El vicepresidente del Centro de Panaderos de Jujuy, Julián Oller, sostuvo que “hasta que no regularicen el pago de los subsidios a los molinos, los precios deben subir porque el precio de la harina aumentó casi un cien por ciento”. También agregó que no están en contacto directo con los molinos, sino sólo con los viajantes que informan a los panaderos de las novedades junto a los medios de comunicación nacionales.
Durante esta semana la suba del precio del pan rondó el quince por ciento. Hay que tener en cuenta que los productos subieron de manera progresiva en dos oportunidades: la última se elevó más porque los molinos están vendiendo la harina a precio real, lo cual sube considerablemente los gastos. La lista oficial de precios se entregó hace dos semanas pero desde ese momento cada panadería modificó los números según su situación. Se debe destacar que el aumento se hizo sentir durante los últimos días pese a que el conflicto lleva un mes.
Por lo pronto el precio no se elevó de manera desmedida por la poca cantidad que todavía queda de harina subsidiada, sin embargo si la situación se mantiene complicada posiblemente exista otro aumento, aunque la idea de los panaderos es que se pueda solucionar. En cuanto a posibles arreglos a corto plazo, Julián Oller dijo “yo lo veo complicado, por comentarios que llegan, dicen que el Gobierno hasta ahora no quiere pagar, pero la realidad es que toda la semana hay reuniones para destrabar el conflicto con diferentes formas para cumplir con los subsidios”. De esta manera, al consultar diferentes panaderías céntricas, la mayoría coincidió en que en quince días el precio del pan subió en dos etapas: en un principio aumentó un peso y luego dos. Los que más subieron fueron las facturas que pasaron de 10 pesos a 15 pesos la docena. Todos los productos escalaron alrededor de 3 pesos que representaría de un 15% a 20 %. Según Oller, en otras provincias la situación es más grave, en Tucumán a los quince días del surgimiento de este problema hubo desabastecimiento de harina, y muchas panaderías tuvieron que, incluso, cerrar.
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