El presidente Níver Cusato defiende, ante la Provincia, el ahorro del Consejo Escolar con los cupos de los comedores escolares. Lamenta los destrozos en distintos establecimientos. Y gestiona la reactivación de las obras paralizadas.
El funcionario volvió a diferenciar la situación local en la comparación con los problemas que atraviesa el sistema provincial, que desembocaron en la amenaza de los proveedores de cortar los servicios al aparato educativo, ante los repetidos retrasos en los pagos efectuados por la administración de Daniel Scioli. El esquema aplicado en Olavarría, y una disminución en la cantidad de chicos que asisten a los comedores, ha permitido generar un ahorro que sirve de colchón para los días más complicados.
"Estamos viendo que nosotros teníamos 2.700 chicos en invierno. Ahora, durante el verano, hay 1.600 en los papeles, pero no están yendo ni 1.000 a comer. Todos esos cupos sobrantes son ahorro nuestro. Se lo planteamos a la gente que vino el viernes (de la Dirección General de Cultura y Educación). Ellos quieren que blanqueemos esos números para no mandarnos la plata. Pero nosotros fuimos sinceros y les preguntamos '¿si yo lo hago, el Gran Buenos Aires también lo va a hacer? Porque si yo entrego el poco ahorro que eso me genera, y ellos no, sería plata que estaríamos tirando". Así se sinceró Cusato en una entrevista concedida a la conductora de Noticias, Claudia Bilbao.
Para el presidente del Consejo, la diferencia a favor "sirve para garantizar que cuando la Provincia no pague, nosotros tengamos un remanente que nos permita seguir pagando a nuestros proveedores". Y de cara a las próximas licitaciones advirtió que "ahora, los precios van a ser distintos, por lo que tendremos que ir a La Plata para pelear un menú".
Cuando habló de números, Cusato dijo que la Provincia envía "2 pesos por almuerzo por chico, y una cifra que oscila entre los 70 centavos y los 2,40 para la copa de leche, según el nivel de que se trate". ¿Alcanza para garantizar la alimentación de los alumnos olavarrienses? "Si uno piensa en los 2 pesos por almuerzo, no es nada. Pero si uno calcula que licita por 1.700 chicos, llega a la conclusión que cada chico come por más de dos pesos, ya que no están la capacidad de los cupos asignados".
Problemas edilicios
El año pasado se generaron dificultades adicionales para las arcas del Consejo. Los repetidos y condenados ataques a edificios escolares obligaron a la destinación de recursos para la reparación de innumerables daños en vidrios y frentes. Y el déficit obliga a replantear estrategias. En el edificio del ex Colegio Nacional, donde comparten sus actividades las Escuelas de Educación Media Nº 6 y 8, "estamos analizando la instalación de mallas para el piso inferior y también para el superior, donde también están rompiendo los vidrios" -dijo Cusato-, en un trabajo similar al ya realizado en la puerta de acceso a la Escuela Nº 17.
Cuando enfocó su mirada en la cuestión, Cusato comentó que "son escuelas de otra época, porque están con muchos vidrios expuestos. En cambio, si alguien se fija en la nueva escuela del Barrio Bancario, hecha hace poco tiempo, se dará cuenta de que está toda prácticamente cubierta. En todo un año, hemos puesto un solo vidrio en ese lugar y se debió simplemente a una rotura ligada a las actividades del lugar. En cambio, en el edificio de ENET se gastaron 7.000 pesos de una sola vez para reponer lo que habían roto en el ataque, y en Nacional tenemos un promedio de 10 ó 12 vidrios por semana, que si bien no es una cifra muy alta, con el correr del tiempo sí lo es".
¿Dónde se pone más dinero? Cusato no dudó en afirmar que "lo que más gasto genera son los baños. Porque se tapan, porque no los cuidan. Porque en cada edificio están funcionando dos o tres instituciones. Y uno no quiere echarle la culpa a nadie, pero alguien tiene que hacerse responsable. Nosotros les hemos dicho tanto a directores como a inspectores que nos apoyen para ver en qué turnos se están rompiendo y cuáles son los motivos por los que se rompen".
Y con cierto tono de fastidio, agregó que "en algunos casos, hemos hecho el baño todos los años, hasta las puertas. Otros porque se tapan, o porque rompen los flexibles, o por las rejillas. No dura nada. Van las empresas y sacan todo lo que se te pueda llegar a ocurrir de un baño, desde ropa interior, hasta cajitas o pedazos de vidrios o botellas. Algo que seguramente en el baño de su casa a nadie se le ocurriría tirar".
Las obras pendientes
Otra de las viejas luchas de los responsables del sistema educativo local es la reactivación de las obras paralizadas. Y al fijar el orden de prioridades, Cusato afirmó que "el fundamental es el de la Escuela Media de Pueblo Nuevo, porque descongestionaría muchos otros edificios que hoy son compartidos. Y porque podríamos llevar ahí a un montón de pibes para que tengan su escuela propia".
También recordó que "hemos licitado las obras para los salones de la Escuela 4, pero no se presentó ninguna empresa y los vamos a tener que licitar de nuevo".
Sobre el mismo punto, admitió que "hay cierto temor (de las empresas constructoras) por la incertidumbre respecto de los futuros pagos de la Provincia. Nosotros entendemos al gobierno provincial y también entendemos los miedos de las empresas. Hemos hablado hace pocos días con los responsables de La Plata para ver si hay alguna manera de garantizar el pago. Ellos dicen que sí, nos dicen que hablemos tranquilos. El problema es que después a la cara la termina poniendo uno".

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