Se conoce la sentencia al exintendente de Miguel Cané

Se conoce la sentencia al exintendente de Miguel Cané
El fiscal Amado le pidió dos años de prisión en suspenso e inhabilitación perpetua por "peculado y uso de documento privado". El defensor Marull alegó por la absolución. El fallo se conoce a las 12 horas.

Este mediodía, se conocerá la sentencia en el juicio que se le sigue a Fabricio Hernández, exintendente de Miguel Cané, quien está acusado de peculado por poner cheques de la Municipalidad que dirigía en un financiera.

Los hechos ocurrieron en abril de 2009. Según la acusación, uno de los cheques era por 26.000 pesos, para avalar un préstamo de la firma Financiar S.R.L. de General Pico. El otro era de 226.000 pesos y fue entregado en mayo de ese mismo año. Los cheques nunca se cobraron porque la cuenta no tenía fondos. Además, tenían la firma falsificada del tesorero, Sebastián Avendaño.

Fue el mismo tesorero el que lo denunció. En septiembre de 2009, seis meses después de ocurridos los hechos, Hernández denunció el extravío de la chequera y “levantó” los cheques en la financiera.

En los alegatos, el fiscal Jorge Marcelo Amado pidió dos años de prisión en suspenso e inhabilitación perpetua para el exjefe comunal, a quien le imputó los delitos de peculado y uso de documento privado. Mientras que el defensor de Hernández, Francisco Marull, pidió su absolución.

Argumentos

De acuerdo a lo que planteó el extesorero al declarar en el juicio, y ya en la investigación previa, el exjefe comunal le dijo, cuando se topó con la irregularidad después de un período de vacaciones: “Quedate tranquilo, tengo los cheques en casa”.

Basilio Cacciatore, el dueño de la financiera, también testificó y aseguró que Hernández les vendió “valores personales y en la última oportunidad valores de la Municipalidad pero para él”. Dijo no recordar cuántas firmas tenían los cheques que entregó porque lo atendía un empleado suyo ya fallecido, Sergio Fabián Morel.

Hernández dijo que usó los cheques de la comuna porque a partir de su delicada situación financiera personal “se me hizo una bola de nieve”. Admitió la entrega de los cheques, pero dijo que nunca quiso usar dinero de las arcas oficiales: aseguró que quiso hacer una “doble picardía” porque desde la financiera lo estaban “apretando”.

Por eso, explicó que usó dos cheques de una cuenta que sabía que no tenía fondos (del Banco Nación de Quemú Quemú) y los entregó sin la firma del tesorero para que no puedan ser vendidos. Dijo desconocer por qué luego tenían la firma adulterada de Avendaño.

Aseguró que pretendía cubrir su deuda con la financiera vendiendo su parte del campo familiar. “Se retrasó todo y (en la financiera) presentaron los cheques al cobro”, intentó justificar.

Insistió en que desde la financiera lo presionaron: “Me decían ‘o me das los cheques o vamos por el condominio del campo’. Ellos averiguaron que estaba compartido con mi hermano, mi madre y mis tías. Los cheques los querían para apretarme. Yo no vendí los cheques para pagar, vendí mis pertenencias. Me quedé sin nada”, relató.

Amado, en su alegato, solo lo favoreció en la falsificación de la firma: dijo que no se pudo establecer quién la hizo. Marull lo defendió, asegurando que obró mal pero que no tocó ningún fondo municipal, por lo cual el delito de peculado no se produjo.

Comentá la nota