A principios de febrero, el secretario de Comercio Guillermo Moreno era el encargado de realizar el anuncio. En los últimos días, la disposición se extendió hacia los combustibles.
Como contrapartida, los referentes del sector de comercialización de comestibles, a los que ahora se suman también los de los combustibles, repudian la política oficial, y advierten que el congelamiento sólo podrá funcionar si se abarca a los proveedores.
Naftas
El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, congeló en los últimos días y por seis meses los precios de todos los combustibles líquidos y amenazó con aplicar la Ley de Abastecimiento a quien no acate la medida. Así se estableció mediante la Resolución Nº 35 publicada en el Boletín Oficial, en la que se comunica que se tomará como referencia el valor máximo de los precios impuestos hasta el martes pasado.
Esta nueva medida despertó el malestar de los referentes del rubro ya que manifestaron que los precios de los combustibles seguirían aumentando de acuerdo con las necesidades de la industria, específicamente de las refinerías.
En los argumentos de la Resolución se indicó que “se torna imprescindible dictar una política tendiente a determinar el precio de los combustibles líquidos, evitando de esta manera que se produzcan desajustes en los montos que deban abonar los consumidores”. Sin embargo, la medida alcanza a los minoristas pero no a los industriales, que ajustan sus valores según la variación de sus costos de producción, los que a su vez incluyen el rubro sueldos, muy volátil aún por paritarias inconclusas.
La repercusión por la nueva disposición de Moreno no tardó en generar críticas y alertar a los empresarios del combustible. Asimismo, los sindicatos que nuclean a los playeros no dieron visto bueno a la medida ya que en esta época del año se está analizando la recomposición salarial de los trabajadores.
Apenas se dio a conocer la decisión oficial de congelar el precio de los combustibles algunas estaciones de servicio se apuraron a cambiar los precios. El incremento registrado, en las diferentes empresas, fue de entre 10 y 20 centavos, según el tipo de hidrocarburo líquido.
Nivel nacional
El secretario de la Federación de Expendedores de Combustibles y Afines, Raúl Castellano, se manifestó sorprendido por el congelamiento por seis meses dispuesto en los precios de las naftas y advirtió que esto “va a complicar mucho la negociación con los sindicatos que están haciendo los pertinentes reclamos de aumentos salariales”. Castellano sostuvo que sin duda la medida establecida por el Gobierno va a traer algunas dificultades como el problema de la negociación de salarios y, en ese sentido, vaticinó un escenario conflictivo.
En coincidencia con esta postura, Santos Albarracín, referente del Sindicato de Obreros y Empleado de Estaciones de Servicio y GNC, Garages, Playas de Estacionamiento y Lavaderos de Autos de la Provincia de Buenos Aires, sede Pergamino, expresó: “El congelamiento de los precios de los combustibles perjudica a los empresarios, los consumidores y sobre todo a los playeros. Me parece que con esta medida se va a frenar la recomposición salarial de los trabajadores del sector”.
Panorama local
Analizando la situación local, el Diario mantuvo contacto con Julio de Sautu, empresario del sector de combustibles.
“El congelamiento de los precios en realidad es una falacia porque lo que se ha hecho es poner precios máximos por lo tanto todas las marcas están haciendo los corrimientos hasta llegar a los precios máximos en que se comercializan los combustibles. Tanto es así que desde el lunes se están registrando subas en los costos de los inflamables.
El tema es mucho más complejo porque si las petroleras siguen aumentando los costos de los combustibles ¿Qué podemos hacer los estacioneros? O trasladar los precios o sufrir las consecuencias”, sostuvo De Sautu. Entre ellas, puede estimarse la reducción de jornada laboral, de atención al público y de margen de rentabilidad e inversión.
Perjudicial
Interrogado sobre el impacto de la medida, el empresario señaló: “Dentro del presupuesto de las empresas hay una porción importante destinado al pago y a la recomposición de los haberes de los empleados, si nosotros no podemos abonar los sueldos o cumplir con las demandas de nuestro personal y encima no tenemos la posibilidad de aumentar los costos por esta medida del Gobierno, vamos a tener que prescindir de algunos empleados. Esta es una cuestión matemática, de pura lógica, no hay fórmulas mágicas. Tiene que quedar en claro que el congelamiento de precios, que rige supuestamente dispuesto hasta octubre, no existe.
- Para llegar a esos precios máximos que ya están establecidos, ¿cuánto debieron aumentar los costos las gasolineras?
- Alrededor del 10 por ciento que es lo máximo que podemos aumentar hasta octubre, de acuerdo con esta disposición. Y tampoco sabemos que pasaría si incumplimos la medida, si la Secretaría de Energía tomará medida alguna, sancionará. Lo que hay que destacar es que hay gastos mensuales, operativos de cada firma, que deben ser afrontados.
- ¿Cuál es el problema de fondo en el tema de los combustibles?
- El problema de fondo es la falta de petróleo. Esto hace que debamos importar, el Estado no tiene dólares para afrontar los gastos de la compra entonces se ve obligado a aplicar medidas para no gastar los pocos dólares que tiene.
Malestar
Durante la entrevista, De Sautu manifestó que el malestar de los referentes del sector es generalizado. “Asimismo los consumidores también están muy molestos con esta situación porque escuchan en los medios sobre el supuesto congelamiento, y cuando advierten los aumentos, nos interrogan, nos cuestionan. Vivimos todos, fundamentalmente los playeros, una situación muy fea. El Gobierno nos quiere enfrentar con la gente, hacer culpables a nosotros, y la verdad que esta actitud nos altera”, expresó
Escasez
Cuestionado sobre la escasez o posible desabastecimiento, el indicó: “Todavía no advertimos faltantes porque, en la mayoría de los casos, la provisión es normal. Pero si YPF, que era la gasolinera más barata del mercado, aumentó y superó los costos de otras firmas, es obvio que el consumo se orientará hacia los mejores precios, por ende el consumo en algunas marcas aumentará, se deberá entonces, incrementar la cantidad de petróleo a un precio internacional determinado, se modificará en este sentido el precio de producción y ahí se deberá trasladar el incremento al las distribuidoras y, consecuentemente, al consumidor.
Según estimación de De Sautu, después de esta disposición se advertirán otras dificultades en la comercialización que obligarán a cortar las ventas con tarjetas de crédito o débito o restringir la cantidad de litros que se venden.
“Las últimas medidas dispuestas por el Gobierno van en contra de la gente de trabajo”, sintetizó.
Por último el empresario se refirió a las perspectivas y al consumo en general. “Nosotros advertimos un buen movimiento en las últimas semanas debido a que empezó la cosecha gruesa pero, lamentablemente, en los meses de enero, febrero y marzo, el consumo se resintió significativamente. Los trabajadores, considerando el movimiento de los índices inflacionarios que no acompañan la recomposición salarial, deben hacer recortes y autolimitarse”.
Comestibles
Por otra parte, desde el 1º de febrero, rige en nuestro país el congelamiento de precios que son incluidos en la canasta alimentaria. En este sentido, en los últimos días el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y las principales cadenas de supermercados acordaron lanzar la tarjeta SuperCard (alias “MorenoCard”) para sostener el poder adquisitivo merced a la compra financiada a una tasa menor que la de las entidades financieras y bancarias. Se pretende dar a la gente la percepción de que puede seguir comprando lo mismo a pesar de la inflación y la gradual devaluación.
La tarjeta, cuya salida a la calle no fue precisada, contemplará una comisión del 1 por ciento, que deberá ser afrontada por los supermercados, y ofrecerá una tasa de hasta el 22 por ciento de interés anual para los saldos financiados por el consumidor.
Se trata de condiciones que mejorarán los intereses que actualmente cobran los bancos con sus tarjetas tradicionales, que se ubican en el 3 por ciento para las comisiones y hasta el 45 por ciento anual para los saldos financiados. Los supermercadistas deberán ahora trabajar sobre los requerimientos jurídicos para lanzar el plástico y esperar que se conforme el fideicomiso que respaldará el financiamiento de los saldos a los consumidores.
¿Se cumple?
Para conocer cuál es la situación en nuestra ciudad respecto al movimiento de los precios, LA OPINION mantuvo contacto con Nelson Figueredo, presidente de la Cámara de Alimentarios de Pergamino, entidad que nuclea a almacenes y autoservicios de nuestra ciudad.
- ¿Se cumple el congelamiento de precios en nuestra ciudad?
- El congelamiento en los precios de los comestibles, en la ciudad de Pergamino, se está cumpliendo a medias. En este sentido nosotros debemos analizar varios aspectos. En primer lugar vale mencionar que el congelamiento no está hecho con un precio de referencia emanado de la Secretaría de Comercio de manera tal que el congelamiento de precios varía en los distintos locales.
En segundo lugar puedo decir que el congelamiento, en el caso del rubro alimentario, prácticamente no tiene razón de ser porque se debe congelar los precios en dónde se realiza la producción ya que nuestro sector que es el último eslabón de la cadena de comercialización no es el que forma precios. El comerciante minorista ha sido el mayor defensor del bolsillo del consumidor, peleando con los proveedores y analizando los precios rigurosamente para captar la atención de sus clientes. De manera tal que es ridículo congelar precios en el último eslabón de la comercialización porque los comerciantes son trasladistas de precios. Si el mayorista aumenta el precio (porque no está alcanzado por el congelamiento), el minorista tiene que hacer un aumento para no perder rentabilidad, y si el fabricante tiene autorización de formar el precio, el mayorista también debe incrementar los costos que le vende al minorista. Se advierte de este modo un efecto ‘cascada’ en el establecimiento de precios.
Yo creo que el precio puede estar congelado en algunos productos pero en otros es casi imposible porque cuando se registran movimientos en los costos de la producción (o por motivos estacionales), los porcentajes son trasladados a los demás eslabones.
- Estas medidas suman malestar a los referentes del sector que ya venían percibiendo dificultades con la cuestión inflacionaria...
-Estas medidas molestan no porque el comerciante no esté dispuesto a congelar los precios. En muchos casos el congelamiento de precios produce escasez de algunos productos y además se generan otras prácticas desleales de comercialización.
- ¿Sirve el congelamiento al consumidor?
-Considero que en realidad estas medidas, poco acertadas, afectan al consumidor en general. El consumidor es el que siempre paga los platos rotos. Otro punto a analizar es el de las tarjetas que se quieren distribuir para la compra de comestibles.
En los últimos meses las tarjetas y los bancos venían haciendo promociones muy buenas destinadas a los distintos días de la semana y en diferentes productos, otorgando importantes descuentos. Tanto los bancos como las cadenas de grandes supermercados no sabían cómo salir de esta situación, de estas ofertas que habían instalado en los supermercados. En ese momento intervino Guillermo Moreno impidiendo que se hicieran propagandas de determinados productos y estableciendo la creación de una tarjeta. Aparentemente la entidad bancaria que cree el plástico estaría descontando un punto de los intereses que les cobran en concepto de comercialización a los supermercados. Ese bajo porcentaje de descuento no llega al consumidor en absoluto. Si queremos beneficiar al consumidor lo que debiera hacer el Gobierno es sacrificar para sí el IVA del 21 por ciento como hizo Brasil, entonces sí se va a notar un congelamiento de precios y una deflación automática de los precios de la canasta alimentaria.
- ¿Cuáles son las perspectivas para el sector?
- El sector siempre ha tratado por todos los medios de sobrepasar cualquier tormenta para poder salir airosos. La inflación perjudica sobremanera porque le carcome al comerciante su capital en forma permanente. El sector está bastante resentido, con un índice muy importante de recesión. La gente ha disminuido el nivel de consumo por eso el comercio minorista está tratando de sobrevivir y tiene que hacer frente a la competencia desleal de los oligopolios extranjeros que instalan grandes superficies comerciales.

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