La víctima murió en el Escuela. Recibió un disparo en la casa de un hombre que ahora está detenido. Testigos dicen que fue en defensa propia.
Las fuentes policiales se mostraron cautas en cuanto a los datos sobre el hecho. Se limitaron a indicar que ese día, pasadas las 16, recibieron un llamado al 911 que los alertaba de la presencia de un sujeto herido, en la intersección entre las calles Roca y Lamadrid. Un patrullero y una ambulancia fueron al sitio indicado, donde encontraron a Luis González que agonizaba a raíz de una grave herida en el tórax.
Mientras lo llevaban de urgencia al centro de salud, otro grupo de oficiales comenzó con la ronda testimonial a los vecinos que estaban en la zona. Así llegaron hasta Enrique Vargas, un jugador de fútbol del club deportivo Rivadavia, dueño de la casa en cuya vereda quedó tendida la víctima. El hombre tenía el arma de fuego en su poder y fue demorado y trasladado hasta la Comisaría 19ª, donde iba a ser interrogado.
En cuanto a González, a quien conocían con el apodo de Luisito, el balazo que recibió afectó varios órganos y una hemorragia le provocó la muerte pasadas las 20.30. Desde entonces Vargas pasó a quedar en calidad de detenido, como único responsable por la muerte y sus conocidos comenzaron a reclamar por su liberación.
PROTESTA
En diálogo con EL LIBERTADOR, Pablino Pavón, director técnico del equipo en el que juega el ahora detenido, expresó su malestar por lo que consideró una mala actuación de parte de la Justicia. "Este muchacho se defendió, el chico que murió ya tiene antecedentes, todos en el barrio lo conocemos. Quiso robarle una moto y entró con dos cuchillos a la casa donde también estaban la señora y la hijita de Enrique. No le quedó otra opción y queremos que eso se aclare, él no es un asesino, es un laburante", expresó.
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