Alrededor de 38 personas que trabajan recolectando desechos en el relleno sanitario conformaron una cooperativa. Reclaman un compromiso de las autoridades municipales para ser tenidos en cuenta cuando se instale la planta de reciclado.
El objetivo de la constitución del grupo es para trabajar en el lugar cuando se instale la planta de reciclado que ha sido anunciada por las autoridades y que comenzaría a funcionar en marzo. Actualmente tienen un horario que el municipio les ha asignado para que puedan ingresar al predio a recoger desechos de 4 a 10 de la mañana. Otros lo hacen a la tarde y hay algunos que a veces van de noche.
Ayer además se leyó un petitorio con varios reclamos para el intendente Francisco Torroba y las autoridades municipales, junto a un pedido de reunión urgente. Entre las peticiones, quieren "un compromiso escrito" para saber que serán tenidos en cuenta como cooperativa cuando empiece a funcionar la planta.
"Desarrollamos una actividad laboral para el municipio de carácter fundamental. Sin nuestra actividad el relleno sería una fuente inmensa de contaminación ambiental aún mayor de lo que es y lo hacemos en condiciones absolutamente precarias", expresaron en el petitorio, que durante una conferencia de prensa fue leído por Eber Orozco.
Pero también tienen otros pedidos. Uno es que les devuelvan la cisterna de agua, que funcionó durante un tiempo y que el verano pasado fue retirada y nunca repuesta. También piden electricidad, y acusan a la municipalidad de "hostigar" ante la negativa de permitir estos servicios.
Realidad y necesidad.
En el escrito aclararon que no están "viviendo a gusto en el asentamiento del relleno", que lo hacen porque es su "realidad" y contra su voluntad porque "el Estado" los "excluye". "No queremos quedarnos en el relleno y sabemos que no es un lugar apto para la vida humana. Justamente por eso queremos tierra y vivienda", finalizaron.
En el asentamiento "El Amanecer" las 36 familias viven en pleno hacinamiento, en precarias edificaciones de chapas, lonas, nylons, cartón y madera, sin ningún servicio básico. Un camión regador de la Municipalidad va una o dos veces por semana y llena algunos tanques que hay en el lugar. Pero los habitantes aseguran que alguna vez han tenido que llevar agua en bidones porque estuvieron 15 días sin provisión. Por eso insisten en el tema de la cisterna: la idea es que vuelva, elevarla y construir baños.
"Hay muchos niños, y es absolutamente indispensable que se les provea agua y electricidad; todos somos conscientes que este es un ámbito en el que no se puede vivir, pero esta es la realidad y hay que asumirla. Es el Estado el que tiene que dar respuestas sobre tierras, sobre vivienda, que es lo que están demandando desde hace muchísimo tiempo", señaló el gremialista Julio Acosta.
En el asentamiento, un grupo de militantes sociales y estudiantes universitarios pusieron en marcha un comedor y merendero que funciona dos veces a la semana, dan ayuda escolar a los más chicos y pretenden empezar a alfabetizar a los adultos que lo necesitan. Así pretenden paliar parte de las necesidades acuciantes que se viven en esa parte de la ciudad.
Eber Orozco, en el final del encuentro con la prensa, remarcó que pelean "por algo fundamental para las familias que es su manera de vivir". "Estamos excluidos porque vivimos de este lado, detrás del basurero; si realmente eso es contaminante y la gente vive en este lugar, la solución debería ser urgente", insistió.


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