Inmediatamente de conocerse la farsa montada por el fabianismo en conferencia de prensa donde intentaron publicitar una vieja denuncia contra Ricardo Colombi, se conocía también la dura replica desde Presidencia de la Nación a ese sector del peronismo correntino. Cristina no toleró bajo ningún punto de vista tamaño ataque al Gobernador. Todas las miradas "imputaron a Kunkel", como el fogonero.
A pocos minutos de conocerse el "montaje de Fabián Ríos y sus secuaces", cuando intentaron reflotar una vieja causa judicial contra Ricardo Colombi, también se escuchaba con firmeza "el enojo" de la Presidenta Cristina Fernández a tamaña puesta en escena, desde un móvil del propio Aníbal Fernández.
Al mismo tiempo trascendió también que "el único que había estado fogoneando la canallada desde Nación" era el diputado nacional Carlos Kunkel, quien habría estado monitoreando constantemente la "exposición de los fabianchos". Aunque la Presidenta desconocía totalmente lo que intentó ser un hecho político.
"El desequilibrio de cinco fracasados y un agitador en Nación no puede pesar más y poner en riesgo una vía institucional de una relación con la Nación", fue el claro y tajante justificativo desde la Presidencia para "cortar por lo sano y de cuajo", la acción descabellada de los fabianchos. Estaba suficientemente claro que el PJ no compartía esa intromisión política, cuando la cuestión es estrictamente judicial.
Tibiamente "la reprimenda presidencial" fue negada por Fabián Ríos, pero el hecho pesó más que la mentira del ex senador quien vio sepultada su jugada personal, cuando para colmo de males otras voces de peso lo dejaron en soledad.
Pasaron las horas y la estocada más fuerte hacia "la farsa del fracasado" fue tal vez la del intendente de Monte Caseros, que no solo desacreditó a los "nostálgicos del poder perdido", sino que además "planteó una cuestión de prioridades en la agenda provincial para aquellos con responsabilidades de administrar por mandato electoral". Botón incluso fue más allá y "no le escapó a una interna partidaria para darle más solvencia al PJ".
La ausencia en la escena de los diputados provinciales Carlos Rubín, Mary Mansutti y Ángel Rodríguez no fue casual aunque contundente. Tampoco dejó margen para especulaciones respecto de un "apoyo" que nunca llegó.
No hay dudad que Fabián y sus contados secuaces pasan su peor momento político -incluso más grave que el haber perdido las elecciones con Arturo- teniendo en cuenta que al atravesar esta jugada solitaria solamente logaron descomponer más un partido que no viene de maravillas para ellos.
No fue confirmado pero trascendió que Rubén Pruyas -el Presidente del Partido Justicialista en la Provincia- habría intercedido en Casa de Gobierno –vía telefónica- para "explicar que Camau no compartía esa loca idea" y que veía sin embargo "la acción con mucha preocupación dentro del partido".
Con un rompecabezas que él mismo lo terminó de romper dentro del peronismo, Fabián Ríos mientras tanto intenta pasa las horas contando lo que no tiene. Plafón dentro de una plataforma partidaria que se reagrupa y que cada vez lo deja más solo.
El efecto lejos de amilanar el radicalismo, socavó sin embargo las estructuras del peronismo a tal punto de "animar una interna para fortalecer al partido", según lo confesó el propio caudillo casereño en pleno festejo pátrio en Curuzú Cuatiá..






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