Confirmado: Alberto Roberti apretó el gatillo del arma que mató a Reynaldo Vargas

Confirmado: Alberto Roberti apretó el gatillo del arma que mató a Reynaldo Vargas

El título no es una equivocación. Esta es la teoría de quienes analizan por estos momentos cómo y porqué se produjo la balacera entre gente del sindicato de petroleros y de la UOCRA, el último 9 de abril, cuando a causa de un balazo en el abdomen, falleció un albañil de 24 años.

 Quien disparó fue Roberti, tras una acción conspirativa de la Federación, facilitado el golpe por los medios hegemónicos (OPI y News, entre ellos) y como si fuera poco, ya hay una respuesta clara para el hallazgo de más de 60 armas en bolsas y algunas con la numeración limada.(Por: Rubén Lasagno)

La cosa fue así: Alberto Roberti, de la Federación Petrolera, estuvo de incógnito en Caleta Olivia el día 9 de abril; también sin que nadie lo observara y con una llave vieja que le había quedado en el bolsillo desde cuando tenía intervenido el gremio, logró ingresar (alrededor de las 05:00hs) a la sede del Sindicato Petrolero llevando en una bolsa, alrededor de 18 o 20 armas, la mayoría de grueso calibre. Permaneció escondido en un armario, mientras la gente y los afiliados petroleros, muchos integrantes de la comisión directiva, comenzaron a llegar y consta en las cámaras de vigilancias que “solo estaban armados con el mate y la pava”, las armas las tenía Roberti.

Poco después, un grupo de la UOCRA (que también son re-buenos y alejados de la violencia), fue allí impulsado por “cuestiones políticas”, aunque por ahora no se descarta que hayan sido enviados por Mónica López, esposa de Roberti y candidata (Fuente: senador pablo González-Intendente Teodoro Camino), buscando desestabilizar a la comisión directiva de Claudio Vidal, que son impecables y honestos hombres de trabajo y transparentes administradores, antiarmamentistas hasta la médula y dedicados exclusivamente a representar a los afiliados que les pagan el sueldo y ni por asomo se les ocurriría meterse en problemas.

Cuando Roberti vio que en la vereda del sindicato, los de la UOCRA se ponían pesados, salió del armario (no del closet) y en medio de la confusión de los petroleros que desde adentro les rogaban a los albañiles que por favor, dejaran de pintar el frente, el dirigente nacional, de forma desalmada, insensible y criminal, sacó una Browning calibre 9 mm (con numeración limada, como corresponde) y disparó a mansalva sobre los innobles y cuando agotó los 13 tiros del cargador, tomó otra pistola y la vació; y otra y disparó y otra y la volvió a vaciar y así al menos usó 8 armas para atacar desde adentro a los de la UOCRA, matando a Reynaldo Vargas en la calle e hiriendo a otros, algo que estaba en los planes de Roberti, porque con ese homicidio y el tendal de heridos que habían quedado afuera, tenía el motivo justo para obligar a la justicia a que le cayera con todo su peso al Secretario General del sindicato: Claudio Vidal, un hombre al margen de cualquier tipo de sospecha y ninguna vinculación política que lo pueda dejar tras de las rejas.

La conspiración se cerraba con una buena simulación de lo que se llama “el escenario del crimen”. Esto, significaba que Roberti debía actuar rápidamente para que cuando el juez se hiciera cargo de la investigación, pensara que realmente quienes habían disparado las armas eran los integrantes de la comisión directiva y no él.

En medio del revuelo que se armó tras la balacera, la convulsión era total, adentro y afuera del sindicato. En la vereda, la policía esperaba que se entregaran los que estaban adentro y en la sede petrolera, todos eran inocentes, menos Roberti. Precisamente, fue el dirigente nacional quien, aprovechando que los muchachos de la comisión estaban desesperadoss lamentando lo que había ocurrido y preocupados por cómo iban a explicar la existencia de tantas armas, ingresadas allí sin que nadie se diera cuenta, munido de un recipiente donde tenía pólvora quemada, Roberti aprovechó la confusión y la distracción de los muchachos, para soplarle esa misma pólvora en la mano derecha de al menos 8 de los petroleros, logrando así que luego, los dermotest, dieran positivo y el juez Albarrán se confundiera, entendiendo que esos 8 dispararon armas de fuego, cuando en realidad solo fueron parte de una confabulación del dirigente que se quiere quedar con la caja y actuó en complicidad con su esposa.

Sin embargo la cosa no terminó ahí. La mente confabuladora, afiebrada y trasnochada de Roberti, elucubró la última acción que alimentaría el confusiómetro judicial: logró colocar arriba de un Golcito, una bolsa con todas las armas disparadas y otras que había llevado como reserva; justamente (vaya la casualidad) al auto lo conducía un par de muchachos petroleros que pusieron primera y trataron de escaparle a la trampa que les armó el dirigente nacional. Claro está que “en ningún momento se comunicaron con Claudio Vidal para recibir órdenes de qué hacer en ese caso”; actuaron solos y por decisión propia; es más, el juez Quelín pudo comprobar que no hay ninguna llamada entrante ni saliente desde el teléfono de Vidal hacia sus compañeros y viceversa, con lo cual el Secretario General, queda al margen de toda sospecha, por desconocimiento total de cualquier delito que se estuviera cometiendo.

La policía detuvo al Gol y encontró la bolsa con pistolas, fusiles y munición a granel. Ahora está tratando de ver a quiénes pertenecen, ya que están limadas o figuran robadas, es decir, ilegales y bajo estas condiciones, es muy difícil para la justicia, hacer responsables a Vidal y sus compañeros de algún tipo de delito como (por ejemplo) portación ilegal, acopio de armas, etc etc.

Ya en retirada, Roberti, encontró en calles de Caleta Olivia un Vento con el logo del Sindicato de Petroleros Privados, manejado por dos personas, los paró y les dijo “Muchachos ¿No me pueden llevar esta bolsa a Las Heras?” y gentilmente, los hombres accedieron de buena manera a transportar el bolso, cuya carga desconocían, porque nunca se les ocurrió preguntarle a Roberti ni su nombre ni qué contenía la bolsa. Pero sucedió lo inesperado.

Llegando a Las Heras, una comisión de Gendarmería los paró en un procedimiento rutero y los detuvo descubriendo que estaban trasladando una veintena de armas de grueso calibre y munición como para una revolución. Lógico, ante la pregunta de la autoridad, ellos dijeron la verdad de lo que pasó “En Caleta, una persona nos pidió si podíamos traerle esta bolsa a Las Heras y nosotros accedimos” (de buenos nomás; esto lo agregamos nosotros) y agregaron “pero no sabíamos que tenía armas en su interior”. Obvio, cuando los gendarmes les preguntaron quién se las había entregado en Caleta, ellos inocentemente dijeron “no lo conocemos, no nos dijo su nombre” (¿?). Está claro que los muchachos no sabían que el malhechor que los indujo a engaño, era Roberti.

Desde entonces Claudio Vidal y varios de sus compañeros, permanecen injustamente detenidos con causas separadas. Por lado del juez Mario Albarrán se maneja la causa por la muerte de Reynoso y por Quelín la de las armas. Los esfuerzos de los abogados de los petroleros apuntan a impedir que las causas se unifiquen ¿Qué tiene que ver las armas que se dispararon desde adentro del sindicato, con la muerte del albañil que se cruzó temerariamente frente a un proyectil de 9 mm?.

Ahora la justicia está presionada por algunos que sostienen que las detenciones son por cuestiones políticas y que de ninguna manera existe un muerto, ni hubo heridos; en todo caso, si lo hay, habrá que investigar si no fue un suicidio o un autoatentado en caso de los que fueron al hospital en estado grave.Esta claro que los muchachos son presos políticos, puestos allí por la desmesurada ambición de poder de Roberti que ha desatado toda esta desgracia sobre el sindicato de Santa Cruz.

De zonzos y vivos

Lo que acabamos de contar no es una cargada (pedimos disculpas a Roberti, su esposa y a los petroleros) y lejos está de proponerse como una burla hacia el chico de 24 años que murió el 9 de abril, ni de aquellos que fueron heridos en la refriega originada en Caleta Olivia o inclusive de quienes puedan estar injustamente detenidos. Es, de alguna manera, la recreación gráfica de los insostenibles argumentos que esgrimieron sobre este tema, tanto el Intendente de Las Heras, Teodoro Camino, como el senador Pablo González.

Es raro que ambos políticos, con responsabilidades superiores y por ende con la obligación de propender a la verdad, básicamente para no vaciar de contenido su propia investidura, hayan salido en defensa de quienes están imputados o investigados por ser partícipe de un delito de orden común, con portación ilegítima de armas, traslado y portación de armas ilegales y homicidio en primer grado de una persona por ataque en banda, cuya máxima responsabilidad recae en Claudio Vidal, aún sin que éste haya actuado con presencia en el lugar.

Lejos están, en esta oportunidad, los temas de reivindicación sindical y mucho menos aún se encuentra en juego la libertad sindical, como intentan señalar los sectores interesados en desviar el eje de la cuestión.

Repasemos: El Intendente Camino dijo “(Vidal) es un hombre que estaba ligado a nuestro proyecto, así que siempre le han hecho las cosas muy difíciles” y agregó que la Federación que conduce Alberto Roberti “ha sido una de ellas”.

De acuerdo a un diario local, al quien dio una entrevista Camino, dijo que Vidal está preso por razones políticas y señaló “la verdad que estoy convencido que es una situación política” y particularmente sobre el Secretario General y lo hechos que sucedieron, Camino remarcó “Yo sé que desde hace mucho tiempo están pasando cosas raras, la Federación cuando pierde el sindicato no le ha gustado, porque pierde una caja muy importante; cuando los petroleros deciden en una asamblea histórica manejar el sindicato estoy seguro que no les gustó”.

“Desde ese momento a esta parte hay muchas situaciones que nos generan dudas. Desde lo político, Claudio (Vidal) era un hombre que estaba ligado a nuestro proyecto, así que siempre le han hecho las cosas muy difíciles y la Federación ha sido una de ellas”.

El senador Pablo “mente en blanco” González

El mismo diario, también reproduce una nota al senador Pablo González, que en defensa de Vidal dijo“No hay que olvidar que el sindicato petrolero rompió con la Federación petrolera que no son los niños cantores de Viena precisamente” precisó, acusando a Alberto Roberti de“financiar la campaña de su mujer con la plata de los trabajadores de Santa Cruz. Vos entrás a Buenos Aires y ves carteles de Mónica López, que nadie sabe quién es y cuando averiguás te das cuenta”.

Suponemos que no lo habrá dicho ante una cámara, porque de ser así se notaría el sonrojamiento de la cara de Pablo González, porque en pleno agradecimiento al gobierno nacional por haber enviado a la Gendarmería, reflexionó: “por mucho menos tuvimos un mártir de la democracia como el comisario Post Mortem, Jorge Sayago” y dijo sin inmutarse: “ahí hubiese sido interesante que la justicia actuara con la prontitud como veo que está haciendo ahora”.

La mentira y la protección

Está claro que tanto Camino como González, defienden a capa y espada al titular de Petroleros, sosteniendo que “es parte del modelo”, cosa que nunca tuvimos dudas, solo basta ver la forma en que conduce el sindicato, las fotos con la presidenta y la amistad que tienen el intendente y el senador con el Secretario General. Sin embargo, que ambos salgan a mezclar las cosas y hacer de esto algo político, más aún siendo González abogado, es de muy mala fe. Nadie mejor que él sabe que en este caso, la detención ordenada por los jueces se limita al ámbito de la delincuencia común y nada tiene que ver aquí lo sindical.

Por otro lado, Pablo González es un verdadero caradura, cuando dice que “por mucho menos, tuvimos un mártir de la democracia”, aludiendo a Jorge Sayago, cuando él como Ministro de la provincia, jamás atendió a los familiares de Jorge que pedían por justicia y rogaban que la policía provincial terminara adecuadamente la Instrucción sumaria que fue alterada y recortada en sus partes vitales.

González era entonces, funcionario provincial y hoy, después de haber sido responsable político del encubrimiento (junto a sus predecesores y sucesores) de aquel crimen atroz, levanta la bandera de la moralidad y le pide a los mismos jueces con los que ha convenido otros arreglos de tipo político, que hagan justicia.

Tan patéticos como pensar que aquí se cocina una causa política o sindical y no se trata de delincuentes comunes que han matado a una persona y han exhibido y portado armas ilegales. (Agencia OPI Santa Cruz)

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