Condenaron a prisión perpetua a los tres acusados de matar a Claudio Prada

Condenaron a prisión perpetua a los tres acusados de matar a Claudio Prada
El veredicto fue leído ayer a la tarde en Tribunales. Los condenados fueron los tres santafesinos implicados en la causa. El caso tuvo una gran repercusión pública al cabo de cuatro años de investigación, porque desnudó una compleja trama donde se entremezclaron intereses ligados al narcotráfico. Y porque nunca antes había ocurrido un crimen con personas llegadas de otra jurisdicción para cometerlo.
“Fueron cuatro años de lucha, pero se hizo Justicia”, afirmó el hermano de Prada ayer, tras conocerse el fallo.

El Tribunal Oral en lo Criminal de Ushuaia condenó ayer a prisión perpetua a los tres acusados de participar del crimen de Claudio Omar Prada, ocurrido en junio de 2009.

El veredicto que puso final al segundo juicio por el mismo caso (ya que el anterior realizado en 2010 fue dejado sin efecto por un fallo del Superior Tribunal de Justicia) fue leído pasadas las 18.15 en el edificio de tribunales de Monte Gallinero, frente a varios familiares de la víctima a la que mataron de un disparo en la cabeza, por un ajuste de cuentas.

El caso tuvo una gran repercusión pública al cabo de cuatro años de investigación, porque desnudó una compleja trama donde se entremezclaron intereses ligados al narcotráfico, y porque como destacó el fiscal Mayor Guillermo Massimi en su alegato, “nunca antes en la historia de la ciudad había ocurrido un crimen con personas llegadas de otra jurisdicción para cometerlo”.

La sentencia recayó sobre los santafecinos Héctor Omar Caraffa, Maximiliano Oscar Farías y su hermano Gustavo Ariel Farías, quienes fueron hallados culpables del delito de homicidio doblemente agravado por la participación de dos o más personas y por el uso de armas de fuego.

Por su parte el Tribunal Oral no pudo juzgar a Gustavo Adrián Zapata, quien es considerado partícipe del asesinato y que no se presentó a las audiencias del juicio, por lo que fue declarado prófugo.

Caraffa y Maximiliano Farías ya estaban presos, pero Gustavo Farías había llegado libre al proceso, lo que llevó a los jueces a dictarle la prisión preventiva y a disponer su inmediata detención.

Según se desprendió de la lectura del veredicto, la decisión de los jueces subrogantes Javier De Gamas Soler (juez de instrucción) Guillermo González (juez de Ejecución) y Felicitas Maiztegui Marcó (jueza Correccional) no fue unánime, dado que uno de los magistrados votó en disidencia.

“Siento que nos sacamos un peso de encima. Fueron cuatro años de lucha, pero se hizo Justicia”, afirmó Cristian Prada, hermano de la víctima y abogado querellante en el caso. Tanto él como el fiscal Massimi habían requerido la pena que finalmente aplicó el tribunal.

Los fundamentos de la sentencia se darán a conocer el jueves 5 de septiembre, y a partir de allí comenzarán a correr los plazos para eventuales recursos de casación ante el Superior Tribunal o extraordinarios ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Mientras tanto los condenados aguardarán presos que el fallo quede firme o sea revertido en alguna de las instancias posteriores.

Trama compleja

Según determinó la Justicia, a Prada lo siguieron durante toda la noche del 18 de junio de 2009, hasta que llegó a su vivienda en el barrio Río Pipo entre las 7 y las 7.30 del 19 de junio.

Ni bien ingresó a la casa le aplicaron un fuerte golpe en la cabeza y cuando ya no tenía posibilidad de reacción le dispararon sobre el cráneo, apoyándole un arma calibre 38, perteneciente a la propia víctima.

El móvil del crimen llevó a los investigadores a desentrañar una compleja trama que tuvo su origen en un caso de tráfico de drogas.

De acuerdo a la reconstrucción de lo sucedido efectuada por el fiscal Guillermo Massimi, Prada fue convocado por el capitán de un velero para desempeñarse como tripulante en un viaje a España, pero esa travesía se interrumpió cuando cerca de Puerto Seguro, en Brasil, descubrieron un cargamento de unos 100 kilos de cocaína que habían sido disimulados detrás de unos paneles del barco.

De acuerdo a ese relato, tras el hallazgo, los hombres resolvieron enterrar la droga en una playa y dejar el barco en puerto, avisándole por teléfono al contratante del viaje dónde podía recuperar el estupefaciente y la embarcación.

Después, Prada habría contactado a otra persona, Diego “el diente” Pérez (prófugo del caso) para recuperar la droga y comercializarla, y por eso viajaron juntos a Brasil a mediados de 2008 como surge de los documentos migratorios agregados a la causa.

La Fiscalía recreó cómo con el transcurrir de los meses se generó un conflicto porque Pérez no habría cumplido con la entrega de un dinero a Prada por la venta de la droga, y éste habría comenzado a reclamárselo por distintas vías, hasta llegar al punto de comenzar a contar la situación en distintos ámbitos de la ciudad.

Según esta hipótesis, como represalia a esa actitud de Prada, Pérez planificó matarlo y para ello contrató a los tres santafecinos, a los que se sumó Zapata, que cuidaba los intereses de Pérez en Ushuaia y habría colaborado con la logística del operativo.

Comentá la nota