El femicidio se produjo el pasado 16 de noviembre de 2007 en Santa Rosa. Hubo emocionados festejos y llantos de los allegados a la víctima.
La Cámara consideró que el homicidio está agravado por el vínculo, de acuerdo a lo dispuesto por los artículos 79 y 80 del Código Penal.
La lectura de la sentencia provocó una emocionada celebración por parte de los familiares y allegados a las víctimas. Se unieron en un abrazo y lloraron. “¡Por fin!”, se escuchó a los gritos. Fue una suerte de alivio después de un proceso cargado de dificultades, conflictos y obstáculos para hacer justicia, ya que el exmilitar logró fugarse de la Justicia.
La lectura estuvo a cargo del presidente del tribunal, Hugo Díaz, acompañado por los otros integrantes del cuerpo, Miguel Ángel Vagge y Miguel Ángel Gavazza.
El acusado asistió, en principio, en soledad. Su abogada defensora, Paula Arrigone, llegó con retraso.
Tras la sentencia, una de las hermanas de la víctima le gritó a Álvarez: "mirá a tu hijo, miralo... ¡hijo de puta!". En la sala se instaló esta vez una nueva gigantografía, con la foto de Luciana Ocampo, con ropas militares, junto a su hijo y la inscripción "Justicia Para Mami Lucy".
Álvarez apenas hizo unos pocos gestos cuando escuchó la condena. Miró al piso por una fracción de segundos, después elevó la vista también brevemente.
Hubo en la sala de juicio un abrazo general de los allegados a Luciana. “Tenemos que seguir, nos queda el nene”, repitieron entre lágrimas sus hermanas.
Tanto la Fiscalía como la querella habían pedido esa pena porque consideraron que había cometido un homicidio agravado por el vínculo. La defensora había solicitado 10 años, alegando que actuó bajo emoción violenta.
El tribunal que lo condenó está integrado por el presidente Hugo Díaz y los sustitutos Miguel Vagge y Miguel Gavazza, secretaría a cargo de Natalia Urruti.
Alvarez llegó a juicio después de permanecer más de tres años prófugo. Se había fugado de la Alcaidía de Santa Rosa en enero de 2009. Fue detenido en octubre pasado por Interpol en el barrio porteño de Constitución.
Durante el juicio Álvarez se negó a declarar.
El hecho
Álvarez, de 29 años, está acusado de asesinar a su esposa, Luciana Ocampo (23). El hecho ocurrió el 16 de noviembre de 2007 en una vivienda de la calle Gentile 324, en Colonia Escalante. Ocampo murió como consecuencia de una severa hemorragia producida por una puñalada en el corazón.
Además tenía otros 18 cortes. Al momento de producirse el hecho estaba presente el hijo, que en esa época tenía un año y medio.
Después de cometer el crimen, Álvarez salió de la vivienda y a las pocas cuadras, en la intersección de Cavero y Garay Vivas, ingresó en el patio de una casa e intentó suicidarse. Escribió con sangre la palabra “traición”. Se cortó el cuello y los brazos con el mismo cuchillo pero sólo se provocó lesiones leves. Un mes antes del crimen, la víctima había denunciado ante la Policía que su marido la había “amenazado”.
La familia de la víctima estaba con custodia policial porque había recibido amenazas de muerte. Incluso había dicho que “mataría a su propio hijo”.
Álvarez permaneció detenido en la Alcaidía hasta enero de 2009. El 28 de ese mes cinco presos se fugaron de la Alcaidía de Santa Rosa. Fue mientras jugaban al fútbol, a plena luz del día. Fue un escape cinematográfico, básicamente por su contexto: los evadidos aprovecharon el “picadito” que jugaban todas las tardes, y bajo una temperatura de 32 grados cortaron el alambrado que rodeaba la cancha. Fue el único rastro que dejaron de la fuga.
Después treparon un muro de casi cinco metros y saltaron a la calle.
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