Los principles imputados recibieron la pena máxima, en tanto que fueron absueltos los acusados por el crimen de Vaca Narvaja. Fuera de tribunales hubo festejos y alegría de los familiares de las víctimas
En el fallo de un juicio histórico, el tribunal presidido por Jaime Díaz Gavier encontró al ex presidente de facto Videla “responsable de los delitos de imposición de tormentos agravado por la condición de perseguido político de la víctima, en 32 hechos en concurso real, homicidio calificado por alevosía, y por el concurso de pluralidad de partícipes 29 hechos en concurso real, tormentos seguidos de muerte un hecho”. Por esto fue condenado a la pena de prisión perpetua, con su inmediata detención en una unidad del servicio penitenciario.
La misma pena cayó sobre el jefe del 3er Cuerpo del Ejército, Menéndez, que fue encontrado culpable por privación de la libertad, agravado por ser funcionario público, por imponer tormentos agravados en 38 hechos y por 30 homicidios. Para definir la situación del represor, se ordenó la realización de una junta médica para determinar si está en condiciones para ser detenido en cárcel común.
Respecto del resto de los imputados, el tribunal condenó que debían cumplir con la pena de prisión perpetua para su tratamiento penitenciario los principales responsables del funcionamiento de la UP1: Vicente Meli, Mauricio Poncet, Raúl Fierro, Jorge González Navarro, Gustavo Alsina, Enrique Mones Ruiz, Miguel Ángel Pérez, Carlos Yanicelli, Miguel Ángel Gómez, Alberto Lucero, Calixto Flores, Yamil Jabour, Marcelo Luna y Juan Molina.
Si bien la querella, al igual que los fiscales de la causa, pidieron sólo la absolución de Ricardo Rocha, el tribunal consideró que 7 de los acusados debían quedar en libertad, junto con Rocha: Luis Rodríguez, José Paredes, Luis Merlo, Gustavo Salgado, Osvaldo Quiroga y Francisco Daloia. Estos dos últimos eran los principales acusados por la muerte de Miguel Hugo Vaca Narvaja, padre del periodista riocuartense Hernán Vaca Narvaja.
En cuanto al resto de las penas: Juan Emilio Huber recibió 14 años de prisión; Hermes Rodríguez y Víctor Pino Cano, 12 años de cárcel; Carlos Pérez 10; Fernando Rocha 8; Mirtha Antón 7 y José San Julián 6 (José Tavip había sido apartado de la causa por problemas de salud).
“Asesinos”
La respuesta al fallo del tribunal fue muy diversa. En general, los familiares de las víctimas se mostraron satisfechos por el veredicto y expresiones de alegría se escucharon a lo largo de la lectura de la sentencia. Una vez concluida la audiencia el grito de “asesinos” se escuchó en el recinto y muchos se manifestaron en contra de las absoluciones. El mayor dolor lo vivió la familia de Vaca Narvaja, quienes abandonaron el tribunal exigiendo justicia.
Hugo Vaca Narvaja, quien también ofició como abogado querellante, señaló a PUNTAL que con el falló “quedó un gusto amargo, porque no lo teníamos contemplado”. Indicó que sobre Quiroga se contaba con un recibo firmado para el retiro de los presos, para el traslado donde se produciría el fusilamiento. “Esto roza con una barbaridad jurídica”, sostuvo e indicó que sin embargo, va a esperar a la lectura de los fundamentos porque “si lo que quieren es una fotografía del fusilamiento, lamentablemente esta querella aún no la pudo encontrar”.
Respecto del resto de las condenas, consideró que eran “leves”.
“Ocho años por tormentos agravados como los que hemos visto en este juicio significa que estas personas sólo estarán presas por 6 años”, indicó el letrado y sostuvo que “el tribunal no tuvo en cuenta la alevosía que caracterizó estos hechos”.
Por su parte, Eduardo Svagusa, hermano de José, se mostró conforme con las penas, pero se solidarizó con lo que vivieron los familiares de Vaca Narvaja. “En nuestro caso, la mayoría de los imputados recibieron perpetua, pero lo que sucedió con los familiares de Miguel Hugo es terrible”, dijo.
El hermano del joven asesinado en la UP1 sostuvo que era una sanción que esperaba desde hace años y que espera que se apelen las absoluciones. “No es la forma lo que han hecho”, dijo en relación a las absoluciones, y sostuvo: “Esto no soluciona nada, porque el ser querido no está más desde hace años, pero al menos tranquiliza un poco.
Finalmente, el abogado de Raúl Bauducco, Miguel Martínez, indicó que “las expectativas han sido cumplidas respecto de las penas que se atribuyeron a Mones Ruiz y Pérez, nos quedó pendiente la nulidad de la causa de Bauducco, pero lo entendemos porque no era ingerencia de este tribunal”.
Consideró que Doris Caffieri, esposa del riocuartense asesinado, estaría contenta con el fallo, pero que a la vez hay muchas familias que quedaron con dolor por el desenlace.
Martínez recordó que se continuará con el juicio que se lleva a cabo contra los representantes del poder Judicial que se desempeñaban en la provincia durante la dictadura. Señaló que desde febrero se retomarían las audiencias en esta causa.
Presencias especiales
Varios funcionarios provinciales y nacionales se dieron cita en el edificio de la justicia federal. Entre ellos, estuvo presente el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Duhalde, el ministro de Justicia de la Provincia, Luis Angulo y el de Agricultura, Carlos Gutiérrez, el secretario provincial de Derechos Humanos, Raúl Sánchez y representantes del poder Legislativo, tanto de Córdoba como de la Nación. Algo que se destacó a lo largo de toda la causa fue la protección que se realizó desde el gobierno provincial a los testigos que prestaron declaración y entre otras acciones se denunciaron amenazas a los abogados y víctimas por parte de los imputados.
En diálogo con la prensa, Eduardo Duhalde se mostró conforme con el proceso realizado en el marco del juicio, y lo destacó como un hecho histórico. “Yo no hago juicio ni polemizo con los genocidas”, dijo en relación a las palabras de Videla y Menéndez en contra del gobierno nacional.
Fuera del tribunal
Afuera del Palacio de Justicia desde temprano se fue organizando lo que los presentes llamaron “una fiesta”. Representantes de organizaciones sociales de toda la provincia se dieron cita para compartir discursos y presentaciones de grupos musicales para esperar por la resolución del tribunal. Pantallas gigantes y equipos de sonido de mucha potencia se instalaron en la calle para que todos los asistentes vivieran de cerca el veredicto y ante cada sanción de pena perpetua un grito aunado se escuchaba en Córdoba.
Con el cierre de la jornada, la sensación de que después de 25 años se diera pena al principal responsable de la dictadura en Argentina dejó escapar más de una lágrima. No obstante, la necesidad de que se dé justicia a todas las familias que perdieron a sus seres queridos quedó latente.




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