Concluyó en Pico el juicio contra Dalma Murazzano

Concluyó en Pico el juicio contra Dalma Murazzano
La fiscalía pidió 13 años de prisión y la querella 15 para la joven acusada de asesinar a su pareja, Leonardo Pacheco, en noviembre de 2012. La defensa pidió la absolución al considerar que actuó en “legítima defensa”.

En el cierre del debate oral y público contra Dalma Murazzano, por el homicidio de su pareja Leonardo Pacheco, el fiscal Alejandro Gilardenghi pidió hoy que se la condene por “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego” a la pena de 13 años de prisión, mientras que la querella, a cargo del doctor Emilio Martín, solicitó 15 años. El abogado defensor Armando Agüero pidió la absolución de su representada, argumentando que actuó en legítima defensa. La sentencia será leída el 2 de septiembre.

La cuarta y última audiencia se desarrolló esta mañana y tuvo en primera instancia la presentación de cuatro testigos solicitados por la defensa de la imputada, quien como anticipó El Diario no estuvo presente en el procedimiento salvo al final, cuando hizo uso de la palabra y solo se limitó a pedir disculpas a su familia y a los familiares de la víctima.

La primera en declarar fue la psicóloga Jesica Vanesa Bergara, profesional de la casa Juana Azurduy, que trató semanalmente a Murazzano desde su llegada al lugar de contención para víctimas de violencia de género el 10 de diciembre de 2012.

La profesional indicó que los relatos de la joven fueron “totalmente creíbles” en los cuales mostró una gran angustia por lo ocurrido, arrepentimiento y contó sobre dos intentos de suicidio que tuvo durante el tiempo que lleva detenida.

La psicóloga dijo que la implicada recuerda perfectamente lo ocurrido y su relación con Pacheco y sostuvo que la misma era “patológica” como lo hicieron otros profesionales previamente.

El motivo

Sobre lo ocurrido el 18 de noviembre de 2012, contó que Dalma detalló que ella tomó conocimiento a través de un familiar menor de edad que la víctima había estado con una mujer en una estación de servicio, por lo que decidió ir a buscar explicaciones a su casa. Por ello fue que se ausentó de la casa de su tío donde compartió el almuerzo con su familia.

Al arribar al domicilio de Pacheco, supuestamente lo despertó y este estaba en estado de ebriedad y presuntamente drogado, discutieron, forcejearon y fue allí cuando el difunto extrajo el arma de entre sus prendas. En una situación no muy clara, la joven se hizo con el arma de fuego y le disparó a su pareja, de quien se había separado dos días atrás.

Para finalizar indicó que la muchacha manifestó haber sufrido un shock que le impide recordar que hizo con el arma homicida.

A continuación se presentó la trabajadora social Karina Salvador, quien se desempeña en el mismo lugar que Bergara y que también asistió a Murazzano. Contó lo mismo que su colega y agregó que la chica dijo que “se le escapó” el tiro, además de relatarle varios episodios de violencia de género a los cuales la sometió Leonardo Pacheco.

Por último prestó testimonio Silvia González, prima de Dalma, quien habló de las adicciones y la relación enfermiza de la pareja, además de asegurar de que vio lesiones en el cuerpo de la confesa homicida producto de golpes que le daba el fallecido. Precisó que en una oportunidad le dejó “el ojo negro”.

Negativa

Antes de la realización de los alegatos finales, el abogado querellante Luis Emilio Martín pidió que declare el padre de la víctima, a lo que se sumó el fiscal Alejandro Gilardenghi, ante ciertas “contradicciones” en el relato de algunos testigos que perjudicaban al joven. A esto se opuso el defensor Armando Agüero, que argumentó que tuvieron oportunidad de realizar la presentación durante el ofrecimiento de pruebas y también de tomar el testimonio durante la investigación.

Tras un cuarto intermedio, el juez de anuencia Alfredo Alonso no hizo a lugar al pedido de la querella fundamentando su decisión, tomada en conjunto con los magistrados Fabricio Losi y Carlos Pellegrino, en lo ya expresado por Agüero y en que el nuevo testigo presenció todas las audiencias, con lo cual su testimonio estaba “viciado”.

Alegatos

En la apertura de los alegatos de cierre el fiscal Gilardenghi sostuvo la acusación por “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego”, que prevé una condena mínima de 10 años y 8 meses de prisión. Consideró que el vínculo que existía entre víctima y victimario era un agravante complementario, por lo cual su pedido de pena fue de 13 años de prisión de efectivo cumplimiento.

El representante del Ministerio Público consideró que a raíz del material probatorio y los testimonios recogidos “está acreditada la existencia del hecho y la autoría material de la acusada, más allá de toda duda razonable”.

En su argumentación, sostuvo que el móvil fueron los “celos” que Dalma sentía por la supuesta relación que Pacheco mantenía con otra mujer, lo que la llevó a buscarlo en su hogar y asesinarlo por la espalda. Sostuvo que las declaraciones de los testigos permitieron dilucidar que fueron varios los disparos, que los peritos comprobaron que no presentaba lesiones y que su memoria estaba bien, por lo que al no decir dónde está el arma pretendió dificultar el accionar de la Justicia.

Todo esto para Gilardenghi echa por tierra la tesis de la defensa, que sostuvo en la apertura del debate que la joven apretó el gatillo para defenderse de una agresión.

Luego el querellante se limitó a adherir a los argumentos del fiscal, pero consideró que la pena a aplicar debe ser la de 15 años de prisión de cumplimiento efectivo.

Legítima defensa

El abogado Armando Agüero realizó una larga alegación, con cita de varios fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y de tribunales de otras provincias, en diferentes casos de violencia de género donde mujeres asesinaron a sus parejas en condiciones similares al hecho que involucró a Murazzano y Pacheco.

El penalista sostuvo que, pese a que no había lesiones en el cuerpo de la joven, la violencia que sufrió durante los 10 años que compartió con su pareja le eran suficientes para conocer cuáles iban a ser las reacciones de él ante sus planteos por la supuesta infidelidad. Además, sostuvo que, pese a que los informes de sangre y jugos gástricos no demostraron presencia de alcohol o drogas, Pacheco si esta bajo esos efectos, pero que las pericias fueron negativas porque tardaron mucho.

Dijo Agüero que Dalma sabía efectivamente que Leonardo estaba bajo los efectivos de esas sustancias y conocía cuales era sus habituales reacciones agresivas en ese estado, por lo que ante la discusión que mantuvieron y los forcejeos, atinó a quitarle el arma, que la víctima supuestamente tenía en su bermuda y dispararle.

Sobre el porqué del tiro por la espalda, afirmó que la corta distancia a la que fue realizado demuestra la situación de lucha y que fuera por la espalda fue una vicisitud del combate que mantenían en ese momento.

Comentá la nota