Tras la sesión de alrededor de 7 horas que se comenzó a desarrollar el pasado lunes y que pasó a un cuarto intermedio, hoy el Concejo Deliberante a través de Presidencia ha convocado para la continuación del tratamiento de la Ordenanza Impositiva, el único tema que quedó pendiente.
LA MAÑANA se comunicó anoche con Horacio «Tati» Rossi, de la Asociación de Trabajadores Municipales de Bolívar (ATRAMUBO), quien al cierre de esta edición no había sido convocado para la firma del acta acuerdo requerida por los bloques opositores para que se destrabara el tratamiento de la Ordenanza Impositiva.
Rossi teme que si la oposición no aprueba el aumento de tasas de la Ordenanza Impositiva, el panorama del empleado municipal se oscurece, porque sabe que el aumento de sueldos (presupuestado para el 2014 del 20 por ciento pero sin fecha cierta de implementación) no se vea reflejado en los primeros meses del año en curso.
Desde el oficialismo no parecen ceder un tranco. Muchos recuerdan que en épocas de Juan Carlos Simón como intendente el justicialismo acompañaba los aumentos de tasas; aunque lógicamente que con algún porcentaje menor al propuesto, pero que entra dentro del juego del tira y afloje. Acá la cuestión se tensó demasiado porque se puso como condición un aumento y un acta acuerdo, algo inédito para este tipo de tratamientos.
A pesar de que la relación de Simón con la oposición era escasa tirando a nula (no la recibía, la ignoraba), en muchas oportunidades tuvo el aumento votado.
En aquellos tiempos mediaban en la cuestión primero Julio Fal (después se le sumó Ramiro Ortega Gómez), luego Catalina Juaristi (en su fugaz paso con Ricardo López Murphy y su ruptura con el bloque radical), y más acá en el tiempo primero Beto Rivas (que se fue del bloque justicialista) y últimamente la Coalición Cívica. Siempre el del medio proponía un porcentaje intermedio entre el elevado por el Ejecutivo y el que ofrecía la oposición mayoritaria.
En este caso el Frente Renovador no llevó un número distinto, dijo que estaba bien el aumento que el Ejecutivo propone de entre un 20 y un 27 por ciento aproximadamente, dependiendo de la tasa que se trate; pero lo ató al acta acuerdo que como ya se dijo no se firmó y por las consultas que hizo LA MAÑANA, tampoco es intención firmarla por parte del intendente Eduardo Bucca.
El primer mandatario comunal entiende que le están mojando la oreja, que le quieren poner palos en la rueda, y por ello no cede. El bloque oficialista llevaría sí al recinto hoy la promesa (no escrita) que el aumento a los municipales se cristalizará entre los meses de febrero y abril, algo que ninguno de los dos bloques de la oposición aceptarían.
En la sesión trunca del lunes se habló de desfinanciamiento al Departamento Ejecutivo. Y en cierta forma, de no aprobarse el aumento, lo sería, porque pese a que siempre se ha cuestionado, el aumento de tasas va ligado al aumento de sueldos, e incluso ahora es la oposición la que ata una cosa a la otra, contradiciéndose de algunas palabras escuchadas en la sesión que debió interrumpirse con un cuarto intermedio donde repitieron viejas recetas justicialistas de «imaginación para conseguir dinero de otro lado».
El radicalismo y el massismo podrían plantear que así como en 2012 no se aumentaron las tasas y se pudieron aumentar los sueldos, en 2014 se podría implementar la misma receta. Pero los tiempos han cambiado, la inflación no da tregua y el año que se avizora, con un campo con escasos rindes que casi no alcanzarían para cubrir los costos, no es el mejor.
Parece contraproducente que por un lado se pida la Emergencia Agropecuaria (que se aprobó el lunes) para el sector agropecuario y así (en caso de desastre) se prorroguen o evite el pago de impuestos provinciales y más adelante quizás nacionales también, y se estén aumentando las tasas en un 20 y un 27 por ciento. Y el pedido de Emergencia lo aprobaron por unanimidad. Y si sale la Emergencia (ojalá porque hay sectores del Partido con pérdidas importantes), ese no pago de los productores hoy a la Provincia se verá más adelante reflejado en una merma en la coparticipación.
Pero es entrar en cuestiones muy finas. Lo cierto es que si no hay aumento de tasas se complicará darle pronto un aumento a los municipales, un aumento que piden a gritos desde hace ya varios meses.
Ante esta situación, estará entonces en los bloques opositores decidir si aprueban o no los aumentos previstos en la Ordenanza Impositiva. Habrá que ver qué puede cambiarles la opinión con la que se fueron el martes a la madrugada, porque no tendrán nada de lo que pusieron como condición para votar en forma positiva.
En este tire y afloje, al parecer el único perjudicado será el empleado municipal. Con la propuesta que llevaría hoy al recinto el bloque oficialista, el aumento se comenzaría a cristalizar a partir de febrero, escalonado hasta abril. Si la oposición no aprueba, habrá que ver cuándo el Ejecutivo puede cumplir con el porcentaje presupuestado.



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