Aguad tropezó en su intento por permanecer como titular del bloque de diputados de la UCR en el Congreso
El primer viernes de noviembre, Aguad hizo una demostración de fuerza al reunir a numerosos intendentes, dirigentes y militantes en la presentación de Rubén Martí como jefe de los equipos técnicos del partido. Pero la designación de éste fue cuestionada en el foro que agrupa a los intendentes, algunos de los cuales retacean ahora su apoyo.
Esta disidencia potencia la posibilidad de que muchos intendentes terminen separando las elecciones locales de la provincial si les conviene municipalizar las urnas y tomar distancia del candidato a gobernador, según lo que sugieran las encuestas. Si la figura de Martí impacta a favor en la Capital, el enojo de algunos intendentes pesa en contra en el interior. Y los candidatos radicales ya sufrieron lo que es hacer campaña con bajo apoyo de los jefes municipales.
La otra cuestión de peso ocurrió en el Congreso. Aguad tropezó en su intento por permanecer como titular del bloque de diputados nacionales, luego de que Ricardo Alfonsín declinara asumir el cargo –como se había acordado– y propusiera en su lugar a Ricardo Gil Lavedra.
Dos votos dos. En la bancada estuvieron a punto de votar, instancia que se evitó cuado quedó claro que Aguad iba a perder. El cordobés no sólo se cargó una derrota innecesaria (si bien es cierto, en una instancia que poco le importa al votante común de Córdoba). Además de ello, las posturas de los integrantes del bloque ratificaron las divisiones en el radicalismo cordobés.
Dos de los seis legisladores de este distrito se pronunciaron contra la continuidad de Aguad: Silvia Storni y Heriberto Martínez. La primera milita en la corriente de Carlos Becerra, que promete ir a la interna contra Aguad, con la candidatura de Dante Rossi a gobernador; el segundo pertenece a la línea de Mario Negri, bastante crítica del mestrismo.
Por lógica, antes del armado de listas se potencian los tironeos, porque todos buscan posicionarse. Pero a medida que transcurren las semanas, se profundizan las diferencias entre el oficialismo y la oposición partidaria, mientras las encuestas encienden luces amarillas.
A esta altura, está claro que en el viejo partido no supieron aprovechar el saldo de la última elección, que los puso a la par de peronistas y juecistas.




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