Lo integran el gobierno y las empresas provinciales de energía; vecinos de Avellaneda, sin luz desde hace una semana
En tanto, el secretario de Servicios Públicos provincial, Franco La Porta, conformó un comité de crisis con el objetivo de actuar en el restablecimiento del servicio de las zonas aún afectadas, asistir a los damnificados en los pedidos de resarcimientos y plantear los pasos por seguir para la provisión del servicio sin inconvenientes. El comité está integrado por el organismo de control provincial (Oceba), las empresas de distribución de energía EDEA, EDES, EDEN y Edelap y las federaciones de cooperativas eléctricas de la provincia.
En la capital provincial ayer seguían sin luz unos 900 hogares, según se informó. Edelap comunicó que el 23 de este mes, el día de mayor exigencia, tuvieron el pico de cortes, que alcanzó al 10% de los usuarios.
Pero detrás de los datos duros y de las acciones previstas están las historias de las personas que padecen la falta de suministro energético en medio de la más extensa ola de calor para un mes de diciembre.
Es el caso de la familia Zima, que se quedó sin luz y sin agua la víspera de Navidad a las tres de la mañana. Al ver arruinada la cena de Nochebuena, Claudia Zima arrojó los ingredientes de la comida que preparaba en el frente de la oficina comercial de Edesur situada sobre la avenida Mitre, en Avellaneda. Su casa, situada en la calle 12 de Octubre al 100, se convirtió en un horno. Su madre, Beatriz, de 72 años, no se levanta de la reposera, a centímetros del balcón, en busca de alguna brisa que alivie su agobio, mientras humedece su rostro y el cuello con una toalla mojada, y repite a la nacion: "Esto es inhumano".
"Me quedé hasta las cinco de la mañana asomada al balcón", agrega Claudia Zima, que compró colchones inflables para que ella, su madre y su hermano puedan tirarse en el piso, cerca del balcón, a descansar. Juntan agua de una canilla de la planta baja y se duchan en la casa de amigos más afortunados. Su única compañía es una radio que funciona a pilas. "Es como volver a otra época. Sin luz, sin computadora, sin Internet."
En el centro de Avellaneda, Vilma Molinari se quedó sin luz el 22. Desde entonces, la acompaña la penumbra. "Nos quedamos sin agua también. Apenas sale un hilito. Es terrible esta situación", relata Vilma, preocupada también por sus cuatro perros.
La desesperación por los momentos de calor que está atravesando, sumada a las pérdidas que tuvo en el quiosco que atiende en su propiedad, la llevó a pedir ayuda a un vecino. "Tuvimos que tirar un cable a través de nuestros patios, que se comunican por el fondo. Como él tiene luz, nos permite tener un freezer enchufado para mantener los helados y las bebidas y, además, conectamos un ventilador de pie para airear un poco." Para agradecer y "cuidar" a su vecino solidario, controla el consumo durante algunas horas.
Anteayer, Vilma recibió una comunicación de un funcionario del Ministerio de Planificación nacional. Como había realizado decenas de llamadas a los números de teléfono divulgados por ese organismo, no le sorprendió que se comunicaran; sí, que no hubiera respuestas a su reclamo. "Sólo querían saber si seguía en la misma situación... ¿Por qué no se acercan a ayudar?".

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