Comienza el juicio a tres integrantes de la familia Carro

Comienza el juicio a tres integrantes de la familia Carro
Eduardo Carro, uno de los que hoy se sentarán en el banquillo de los acusados. Están acusados de secuestro y simulacro de fusilamiento a un chico de 14 años.
Hoy comenzará el juicio oral y público contra tres integrantes de la familia Carro por el secuestro agravado de un adolescente de catorce años ocurrido el 21 de febrero del año 2009. Los imputados son Eduardo Carro, su hijo Miguel Ángel Carro y su yerno Alejandro Daniel Bernardo, estos dos últimos son policías.

La Cámara del Crimen 1, integrada por Elvira Rosetti de González, Miguel Vagge y Miguel Ángel Gavazza, fijó que el juicio se realice hoy y mañana. Está prevista la declaración de 18 testigos.

Hace un mes el tribunal no aceptó el arreglo de realización de un juicio abreviado promovido por el fiscal Jorge Marcelo Amado y el abogado Gastón Gómez para evitar el debate.

El arreglo del fiscal aliviaba notablemente las penas de los acusados y los hacía zafar del procesamiento en primera instancia, que los acusó de privación ilegítima agravada, un delito con altas penas. Pero los jueces resolvieron el rechazo bajo el argumento de que necesitan profundizar acerca de algunas cuestiones del hecho.

Según el acuerdo presentado, Eduardo Carro era condenado a dos años y tres meses de prisión en suspenso; su hijo Miguel Ángel Carro, a tres años, y su yerno Alejandro Daniel Bernardo, a dos años y seis meses. Eduardo Carro fue policía, los otros involucrados eran efectivos al momento del hecho y tras la acusación fueron pasados a pasiva.

Los hechos

El episodio ocurrió el 21 de febrero del año 2009. En su momento, Eduardo Carro fue procesado por secuestro agravado. Su hijo Miguel Ángel Carro también fue acusado de secuestro agravado y, además, de hurto simple (le robó al chico de catorce años la gorra y las zapatillas) y de abuso de armas (disparó dos tiros con su pistola reglamentaria, en una suerte de simulacro de fusilamiento). Bernardo fue procesado por el secuestro agravado y por el hurto simple. La Justicia nunca identificó a una cuarta persona que participó del episodio, una mujer rubia, según los testimonios.

Los dos policías y el expolicía subieron al pibe de catorce años en un vehículo y bajo amenaza lo llevaron hasta un lugar alejado de la ciudad, sobre la ruta 12 (de ripio y tierra), varios kilómetros hacia el norte de Santa Rosa.

Le preguntaban por el DVD y los 700 pesos, que fueron el botín de un robo del que acusaban al pibe. Le apuntaron en la cabeza y, cuando llegaron al lugar indicado, lo hicieron arrodillarse y le impidieron que viera lo que ocurría a su alrededor, siempre según la investigación judicial. Allí, hicieron sonar dos balazos para hacerle creer que le disparaban a matar: los proyectiles fueron hallados en el lugar del hecho. Se utilizó un arma reglamentaria de la Policía.

De acuerdo con lo que decía el procesamiento en primera instancia, existen agravantes. El artículo 142 bis del Código Penal establece penas de 10 a 25 años en los casos en que el acusado pertenezca o haya pertenecido a alguna fuerza de seguridad, cuando participan en el hecho tres o más personas y si la víctima fuese menor de 18 años de edad.

Carro, uno de los acusados, había trascendido mediáticamente cuando, como integrante de una familia sustituta, pidió por la restitución de dos nenas que habían convivido durante largo tiempo con ellos.

En el caso, Eduardo Carro declaró que el día en que ocurrió el hecho estaba en Santa Rosa de Calamuchita (Córdoba) de vacaciones. La Justicia, mediante el rastreo de su aparato de teléfono celular, comprobó que habría estado en la ciudad en el horario en que se cometió el hecho.

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