La peatonal Junín permaneció con los negocios cerrados. La jornada se extendió a confiterías y panaderías, así como a supermercados de cadenas locales y nacionales. Remiseros, guardias de seguridad, entre otros rubros no tuvieron la suerte.
Si bien algunos correntinos optaron por transitar por el desértico paseo capitalino, la decisión de no abrir las puertas en la fecha alcanzó a supermercados y panaderías. En este sentido, vale recordar que el pasado Viernes Santo las cadenas nacionales ofrecieron sus servicios.
Aislados fueron los casos en los que se atendió al público, como en un quiosco ubicado por calle La Rioja y Quintana. La medida se extendió a unas pocas rotiserías, que con motivo de ofrecer el tradicional locro atendieron a los clientes con el aviso previo de la decisión.
Distinto fue para remiseros y taxistas, que transitaron las calles en sus vehículos en búsqueda de pasajeros, aunque al igual que en los demás feriados se redujo la flota disponible. Lo mismo sucedió con guardias y serenos de seguridad, que pese a que los negocios que debieron custodiar permanecieron cerrados, tuvieron que permanecer en sus puestos de trabajo como en un día habitual.
Distinto será el viernes, que por conmemorarse el Día de la Cruz de los Milagros los empleados públicos tendrán asueto provincial, pero el sector comercial, como adelantaron algunos empleados a EL LIBERTADOR, trabajará con normalidad.
Por su parte, desde el rubro gastronómico tampoco llevaron a cabo su actividad, excepto algunas rotiserías como se mencionó en párrafos anteriores. Sin embargo, el clima primaveral impidió que en esquinas de barrios aledaños proliferen los cocineros de locro, que ofrecen el plato típico al paso, como suele suceder habitualmente cada año. De todas formas, muchos llevaron a cabo la tradición en homenaje al día en el que se celebra a la labor diaria.
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