Dos desconocidos asaltaron ayer a las 10.30 a un comerciante santarroseño y le sustrajeron un maletín en el que llevaba cheques y dinero en efectivo. En lo que duró el episodio hubo disparos de arma de fuego y una persecución a alta velocidad por las calles de Villa Santillán.
El damnificado es Carlos Federico Aguilera, un hombre de 41 años que es propietario de la "Distribuidora Liendo", comercio que vende artículos de limpieza. Al momento del hecho Aguilera iba hacia el centro de la ciudad para realizar trámites bancarios. El lugar preciso donde ocurrió el asalto es el semáforo ubicado en Edison y Wilde, sitio en que el comerciante se había detenido con su Toyota Hilux.
"Dos muchachos que iban en moto se le pusieron a la par -del lado del acompañante-, y en un determinado momento el que iba atrás se baja, le golpea la ventanilla y le dice que le diera la plata a punta de pistola. En realidad no se trataba de una pistola sino de un revólver. Ambos delincuentes tenían los rostros cubiertos con cascos e iban en una motocicleta color oscura. Aguilera intentó acelerar la pick up para escapar, pero la suerte no estuvo de su lado. Apenas si la camioneta avanzó unos centímetros y se paró. Eso sirvió para que los seguros de las puertas se destrabasen y el sujeto que estaba armado le arrebatara el maletín que había en el asiento del acompañante", dijo una fuente de la Seccional Tercera.
Persecución.
Después de que le arrebataran el maletín en el que había una suma de dinero en efectivo que está entre los 10.000 y los 14.000 pesos, Aguilera comenzó a seguir a los asaltantes por la calle Wilde, con sentido hacia la avenida Luro.
"El hombre salió a toda velocidad tras los ladrones, pero en la intersección de Wilde y Alighieri se cruzó un auto y los perdió. Después, con muchos nervios, el hombre llamó al 101 y relató lo sucedido", agregaron las fuentes. Pero lo más llamativo del caso es que, recién cuando Aguilera detuvo su camioneta, se dio cuenta de que en la ventanilla del conductor había tres impactos de bala.
"Seguramente por el shock que le provocó el atraco, el hombre no se dio cuenta de que le habían disparado. Afortunadamente ninguna de las balas lo hirió", señaló un oficial de la Tercera. Cierto es que uno de esos disparos estuvo a punto de atravesarle una pierna: en la base del volante quedó marcado el impacto.
Investigación.
La policía no quiere brindar demasiados datos del caso para no entorpecer la investigación. Minutos después del robo, la División Criminalística levantó huellas, rastros y tomó fotografías al vehículo de Aguilera. En el lugar también trabajó la repartición de Balística quien recolectó los plomos que salieron del revólver.
"Estimamos que hubo una logística previa, que el asalto no fue al azar. El horario y el lugar en que se cometió el robo no dejan de sorprendernos. Aguilera no se dio cuenta que lo iban siguiendo", concluyeron las fuentes.
El caso está ahora en manos de la Brigada de Investigaciones quien junto a efectivos de la Tercera tratarán de esclarecerlo. Hasta el momento los autores del hecho no fueron identificados.
Ya lo habían apuñalado
El 2014 parece no ser el año de Carlos Federico Aguilera. La madrugada del domingo 27 de abril el hombre se amaneció con dos revientapuertas en el living de su casa de la calle Cerro Bayo y terminó internado en el Lucio Molas luego de que lo apuñalaran varias veces en el abdomen. Días después del hecho, cuando se recuperaba en al Area de Clínica Quirúrgica, un cronista de este diario comprobó que el comerciante se había quedado con mucho miedo e indignación. "En los diarios ya salió todo. No quiero aparecer más en ningún lado", dijo a LA ARENA. Pero ayer, nuevamente, Aguilera volvió a aparecer.

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