Hace aproximadamente dos semanas en estas páginas reflejábamos el resultado de la contienda electoral y decíamos que para “enamorar” a más bolivarenses en la búsqueda de un resultado histórico, el intendente Eduardo “Bali” Bucca tenía que salir a ajustar detalles del ABL (alumbrado, barrido y limpieza, entre otros menesteres) para que aquel vecino de la planta urbana que no lo acompañó porque tiene un bache en la esquina de su casa desde hace tiempo, en octubre lo vote.
No es descabellado pensar en una elección histórica de Bucca. De hecho lo fue la del pasado 9 de agosto, quizás no tan celebrada porque el propio Bali había puesto la vara muy alta, disponiéndose a festejar sólo superando la barrera del 50 por ciento, algo que en Bolívar se logró muy pocas veces antes y después de 1983.
En aquella nota de mediados de agosto planteábamos que el bacheo urbano es fundamental para que la planta urbana (vecinos que tienen desde hace años cloacas, gas, agua potable, pavimento, iluminación, etc.), porque quien vive en las 16 por 16 no tiene demasiados más reclamos que pedir que a cambio de su pago de tasas sino que se le recojan los residuos, se le limpien las calles y se le tapen los baches.
El intendente Eduardo Bucca es inteligente, sabe leer muy bien los comportamientos de la sociedad en determinados momentos y tendrá que seguir aprendiendo en algunos otros que serán motivo de otra nota, esta es para reflejar que es para aplaudir el comienzo del bacheo urbano, quizás tardío, puede ser, pero nunca es tarde. En reiteradas oportunidades que se le ha manifestado al mandatario comunal el tema de los baches, siempre dijo tener a las cuadrillas ocupadas en alguno de los múltiples frentes de obra abiertos. Es bueno que haya tomado esta sabia decisión, todas las obras son importantes, algunas más que otras; pero el cuidado del sector donde más se mueven los bolivarenses a diario es fundamental.
Baches de mi ciudad
Tiene razón Bucca cuando dice que necesita que le indiquen algunas cosas porque no puede verlas todas y en más de una ocasión sus funcionarios, pendientes de las grandes obras, suelen pasar por arriba estos pequeños detalles, que muchas veces no son tan pequeños, y que para el bolivarense promedio históricamente no ha sido pequeño.
Uno de los baches emblemáticos que fue solucionado estaba en los primeros 100 metros de la calle Larrea, a ese hay que tacharlo, se arregló y quedó muy bien. Otro similar, que está esperando la visita de la cuadrilla, es otro histórico, el de Rafael Hernández y Moreno, tremendo bache. Uno muy importante que se solucionó está en el barrio Casariego, en su límite con Melitona, era casi una losa completa la que se había hundido. La cuadrilla de bacheo ya lo solucionó (ver foto en la que aparece el trompo hormigonero).
Por detallar los baches, tendríamos para llenar algunas páginas; pero los principales están en la carpeta de quienes deben repararlos, y así como cada día que no llueve en Bolívar avanza el pavimento continuo (ahora en la Mariano Unzué), lo mismo debiera ocurrir con el bacheo, que es tan efectivo en el reconocimiento popular o más que hacer una cuadra de pavimento en un barrio, aunque parezca mentira.
Las avenidas de circunvalación piden bacheo, sobre todo la 25 de Mayo y la 9 de Julio, más algunos sectores de la Fabrés García y de la Pedro Vigneau. La calle Matheu en buena parte de su recorrido pide una repavimentación de un asfalto mal hecho en su origen, que nunca se reparó. Hay lugares en los que se puede cortar el tránsito sin mayor problema porque no son muy transitados, y hay otros que generan congestiones y molestias porque tienen una afluencia de vehículos mayor, habrá que ser paciente, porque el que se queja cuando se lleva puesto un bache, no puede quejarse también cuando se demora porque la calzada se reduce cuando lo están reparando; aunque increíblemente hay casos de estos también.
Celebramos la llegada de una nueva etapa de bacheo reparador de pavimento. Lo celebra la planta urbana, y lo celebra toda la ciudadanía que utiliza el trazado famoso de las 16 por 16.

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