Según el forense, el acusado José Antonio Turrión -hermano de la víctima- no estaba en condiciones de afrontar la primera audiencia que estaba prevista para la semana pasada. Quedó internado y este lunes decidieron continuar con el debate.
La primera jornada del juicio por el crimen de Cristian Aníbal Turrión (36), ocurrido en septiembre del año pasado, quedó pospuesta durante a semana pasada y finalmente se reinició este lunes a la mañamna.
Es que el acusado, José Antonio Turrión (19), estuvo en huelga de hambre durante cinco días y el pasado jueves 31 de julio -en la previa del inicio del debate- se descompensó. Por eso, un médico decidió internarlo en el Hospital Molas y esperar al menos hasta hoy.
Alrededor de las 11 de ese día regresó al Centro Judicial e incluso se hizo presente en la sala de audiencias junto a su abogado Martín García Ongaro. Pero finalmente fue revisado por el médico forense, quien estableció que sufría un cuadro de deshidratación y debía quedar internado para recuperarse.
Turrión no tiene, según las fuentes judiciales consultadas, un reclamo específico. “Lo hace para llegar a esto y retrasar el inicio del juicio”, señalaron. Está imputado de “homicidio cometido con alevosía mediante el uso de arma de fuego en concurso real con el delito de tenencia de arma de fuego de uso civil como calificación legal principal; y subsidiariamente, calificación legal secundaria: homicidio simple mediante el uso de arma de fuego en concurso real con el delito de tenencia de arma de fuego de uso civil”.
El tribunal que lleva adelante el juicio está conformado por Carlos Mattei, Florencia Maza y Daniel Sáez Zamora. El acusado es asistido por el defensor Martín García Ongaro.
El hecho en cuestión ocurrió el jueves 5 de septiembre, entre las 5 y las 9 de la mañana, en la vivienda de la calle Chaco 283, entre Rivadavia y Anchorena, de Miguel Riglos. Según la investigación policial, Cristian Turrión estaba parado frente a su cocina preparando el mate (de espalda a la puerta de acceso y a la ventana) cuando el asesino se le acercó a unos 60 centímetros y le disparó el tiro que terminó con su vida.
En la audiencia de formalización, el fiscal Carlos Ordás sostuvo su acusación en las pruebas recolectadas. Dijo que el dermotest dio positivo en las manos de Turrión; que en el allanamiento realizado en su vivienda de la localidad de Anchorena se secuestró la billetera y el teléfono celular de la víctima y que en la escena del crimen se encontró una vaina servida calibre 22 que fue disparada por una carabina del mismo calibre, que fue secuestrada también en la casa de José Turrión.
El fiscal sostuvo que José Turrión cometió homicidio con alevosía porque el disparo lo efectuó por la espalda. “Mató sobre seguro”, aseguró. El móvil del crimen sería una discusión por dinero y un problema sentimental por una mujer, aseguraron las fuentes cercanas a la investigación que consultó El Diario.
El cuerpo sin vida fue hallado por la madre, María Ester Narvalez, a las 10:30 horas. La madre llegó a esa hora a la casa que compartía con su hijo. Regresaba después de haber cuidado a una persona mayor durante toda la noche. Turrión trabajaba en la Municipalidad de Miguel Riglos y en un comercio local y estaba separado de su pareja.
Cruces
El hecho generó además un profundo conflicto familiar que el jueves quedó expuesto cuando los familiares de los hermanos Turrión se retiraban de la sala 7, en el segundo piso del Centro Judicial, donde se iba a realizar el debate.
Por un lado estaba una de las hermanas de ambos, quien lucía una remera pidiendo justicia por su hermano Cristian. Se sentó en el sector destinado al público, cerca del fiscal Ordás.
Algo más alejada, casi de frente al tribunal, estaba la madre, quien acompaña a su hijo menor detenido. La mujer fue acompañada por otra hija, que esperó sentada en un pasillo ya que declarará como testigo.
Cuando salieron todos juntos, se cruzaron cerca del ascensor y hubo un duro cruce de palabras. No llegaron a agredirse, pero una oficial de Policía intervino para que no pasara a mayores.
Mientras tanto, en una oficina interior, esperaba la mujer que habría provocado la disputa entre los hermanos. Según dijeron fuentes judiciales, había pedido permanecer allí, alejada del contacto con los familiares. También había solicitado que no le saquen fotos cuando pase a declarar. Ante los jueces pasarán unos 21 testigos.
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